Capítulo 4 "Aquel día"

1538 Words
Quizá ella lo había escuchado todo, tal vez ya sabía lo que me había esforzado tanto en ocultarle y seguramente ahora la culpa la estaría consumiendo. Mi mente regresó en el tiempo a aquel día, el día de mi cumpleaños y quizá el peor día de mi vida, porque había dañado a la persona que más amo en el mundo. … Le había preguntado a Azure si podría venir a verme, deseaba poder pasar mi cumpleaños a su lado, al menos al lado de ella la soledad se volvía diminuta. Ella me dijo que no podría venir, que estaba demasiado ocupada como para viajar y además quise ser comprensivo, después de todo llevar dos bebés en el vientre debe ser agotador, sin contar todo el trabajo que estaba haciendo. Mis sentimientos me traicionaron, no quería ser una persona egoísta, la quería a mi lado, pero viendo todo lo que se esforzaba no podía pedirle que viniera de todos modos, pero mi corazón estaba estrujado, pensando que solamente quería verla sonreír aunque fuese un instante a mi lado. Con el paso de los meses no dejaron de crecer mis inseguridades, después de todo estábamos lejos, estar lejos de la persona que amas jamás es una tarea fácil, no importa si la llamas en las mañanas, si le preguntas como está por las tardes, nunca será suficiente, no para mantener la llama del amor encendida. Es decir, la llama dentro de mí jamás se ha apagado, a pesar de que Azure nunca se hubiera dado cuenta sobre mis sentimientos, ellos estaban allí, intactos desde que éramos pequeños, solamente que cuando empezamos a madurar, esos sentimientos también lo hicieron. Ella nunca llegó a amarme de ese modo, del mismo modo que lo hacía yo, no voy a negar que el dolor dentro de mí al saber que nunca lo haría me fue destrozando poco a poco, la mayoría de las personas creen que es absurdo, el no soltar a la persona que ambas cuando te está haciendo tanto daño. ¿Cómo sabes que ya fue suficiente? ¿Cómo estás seguro de que cuando te decidas a soltar esa persona no comenzará a amarte de verdad? No existe una certeza. Siempre quise pensar que Azure se daría cuenta de que nadie podía amarla como yo, que nadie la podría cuidar tanto como yo la haría, en mi corazón existía la esperanza de que se diera cuenta de que si me tenía a mí yo podría hacerla feliz. Y nunca me había sentido tan feliz como cuando decidió darme una oportunidad de demostrarle mi amor, por primera vez sentía la plenitud, la satisfacción en mi pecho, de poder dejar salir con libertad mis sentimientos, de expresar lo más aquellas cosas que alguna vez solamente hice en sueños, volver realidad lo que antes eran solamente fantasías. Ese día, el día de mi cumpleaños, en la mañana, me llamó Marián, siempre intentando ser la primera en felicitarme, pero ya Azure se le había adelantado con un mensaje a primera hora y cuando estuvimos hablando se le escapó palabras que fueron claves para tomar decisiones en mi vida. “—Azure quería que fuéramos con ella a visitarte por tu cumpleaños, irá sola, no podemos acompañarla —soltó una pequeña risa en esos momentos y la detuvo en seco— La veo muy unida a Ezra, pasan las tardes solos en el apartamento, Archer, no quiero desalentarte, pero no estoy segura de que no hayan tenido algo ya, el jueves fui a su casa y los encontré mirando una película, estaban abrazados, muy cercanos.” Quizá no me debí dejar llevar por las emociones momentáneas, pero yo los había visto, en el tiempo que apenas empezaban a acercarse, se notaba en el aire que ambos se miraban de una manera que dos amigos no lo harían y aunque siempre me esforzaba en ocultar lo que sentía, las emociones me comían por dentro, me engañaba a mí mismo. Ese día le pedí a una de mis compañeras de trabajo que me hiciera un favor, le tuve que explicar exactamente lo que estaba sucediendo y por supuesto que no lo hizo gratuitamente, me cobró una buena cantidad de dinero, además de que según sus palabras le pareciera atractivo. Cuando sentí la puerta principal abrirse la besé, ella se había quedado en ropa interior y yo tenía el Jean, pero aunque fuese de ese modo Azure no lo sabría, pensaría que estábamos desnudos, ya que solamente lograba vernos hasta media espalda. En el suelo había dejado un rastro de ropa, el cálculo de la hora, solamente me dejé guiar por la hora que usualmente ella solía llegar a verme y casi todo salió como yo lo esperaba. Excepto el nacimiento prematuro de las bebés, eso no lo había esperado, pensaba que Azure lo tomaría con calma, que no le afectaría. … Volví a la realidad en la que Marián se había marchado y solamente había quedado un silencio entre ambos, la miré, estaba con las manos temblando, se había sentado en el sofá, estaba con el celular, seguramente le pediría a Betty que viniera a buscarla, pero le arrebaté el celular de las manos. —No puedes irte de este modo Azure —dije mirando sus ojos cristalizados. Yo mejor que nadie la entiende, no quiere meterse en medio de nosotros, ella siempre ha sido una persona muy sensible, no busca hacerle daño a los que la rodean y siente que siempre toma malas decisiones, la conozco mejor que nadie en el mundo. Quiere huir, porque esa siempre es mejor salida que hablar de lo que verdaderamente siente, está destrozada, porque tiene su vida revuelta y no sabe hacia donde ir, donde se encuentra el rumbo de su vida. Todos tenemos a esa persona que siempre nos guía, que nos aconseja, que nos ayuda a tomar las decisiones que aún no estamos listos, esa persona desde que éramos solamente niños siempre fui yo. Cuando se raspaba las rodillas solía venir corriendo y llorando, me decía que le ardía mucho, yo le soplaba las heridas sin parar hasta que estaba lista para soportar el dolor que le daría cuando parara de hacerlo. Ella sigue llevando esa niña en su interior, amo que jamás haya perdido la esencia y aunque a la vista de otras personas, como Marián que no para de decirle que hace un papel de víctima, yo sé que no viene a refugiarse en mí porque quiera hacerme un mal. —Archer, mira, esto está mal, yo no tendría que haber venido anoche, no te tendría que haber llamado por muy mal que estuviera, estabas feliz antes de que yo apareciera y llego yo para volver a interferir en tu vida —dice frotando su frente— Creo que lo mejor será que llame a Betty, tengo que imponer una distancia para que puedas ser feliz, ve a buscar a Marián, eso es lo correcto. —No, no quiero ir a buscar a Marián ahora, luego tendré oportunidad de tener la conversación que quedó pendiente, ahora mismo está muy molesta, pero Azure —levanto su rostro por el mentón— No vuelvas a decir que vas a alejarte de mí, ni que está mal que me hayas llamado, yo siempre voy a ser tu mejor amigo. —Una cosa es que seas mi mejor amigo, pero ella tiene razón, parece que solamente te busco cuando tengo mis peores momentos, cuando era feliz con Ezra, me olvidé de mi alrededor y ahora que los necesito simplemente regreso como si nada hubiera cambiado —se limpia las lágrimas del rostro. —Los mejores amigos estamos más para las malas que para las buenas, disfrutamos de verte feliz, porque te hemos visto sufrir mucho, nos hubiera gustado que esa felicidad fuera eterna, aunque nos hicieras falta —me siento a su lado y le aparto el cabello de las mejillas. —Archer, lamento mucho haberte ocasionado tanto sufrimiento, lamento no haberme dado cuenta todo este tiempo de lo que hiciste por mí, de lo que sacrificaste —suelta de repente. Mi pecho se hunde cuando vuelve a tocar ese tema, regresa a mi mente aquel día, regresa el sentimiento de culpabilidad, si algo hubiera sucedido con las bebés jamás me hubiera podido perdonar, incluso aunque mis intenciones hubieran sido las mejores. —Ese día, yo quería sorprenderte, porque quería decirte que me iría a Boston contigo, había tomado la decisión —pronuncia esas palabras con dificultad y veo en su rostro el dolor— Lamento que las cosas no resultaran bien, que te haya hecho daño, nunca quise que eso sucediera, ahora mismo deseo tu felicidad, que puedas arreglar las cosas con Marián. —Azure, ¿llegaste a amarme? —pregunto de repente. —No del modo que esperabas que lo hiciera Archer, pero fui muy feliz, me diste momentos que siempre voy a atesorar en mi memoria —baja la mirada a sus manos temblorosas— Quizá si hubiera sido en otro momento de mi vida podría haberte amado toda una vida, pero fuimos en el momento equivocado. Mi mente repitió las palabras de Azure “Fuimos en el momento equivocado” Por supuesto que había sido el momento equivocado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD