Selene No pensaba morir en manos de este desgraciado, así que aprovechando que él se sentía sobrado, le di un pisotón en el pie con todas mis fuerzas, su alarido desgarró el aire, y en ese segundo de dolor y sorpresa, me giré para escapar. Pero su mano me alcanzó antes. Me agarró del cabello y me jaló con tanta fuerza que sentí como si me desgarraran el cuero cabelludo. Grité, no solo por el dolor físico, sino por la rabia que sentía. Quería acabarlo con mis propias manos. —¡No vas a ir a ninguna parte, maldita! ¡Eres mía! —siseó Marek como un demonio escupiendo veneno. Mi cuerpo se estremeció. El pánico me envolvió por segundos que parecieron eternos. Forcejeé con todas mis fuerzas. Me debatí como un animal acorralado, buscando cualquier escape, pero él me sujetó con la furia de

