1-Kallisto: I wish you were here
Dedicatoria:
En memoria de Giannis Alessandro, quien falleció en el año 2016. En memoria de Pilar Delgado, y para todos aquellos lectores que alguna vez han creído en la magia que otros no ven.
Capítulo 1-
Giannis Alessandro se encontraba frente al volante, al lado de su mejor amiga y compañera de clases en la Universidad, Kallisto. Giannis no sabía lo que le deparaba el mañana pero tenía la certeza de que las botellas de champagne estarían borboteando siempre que compartiera sus logros y derrotas con un amigo honesto en un mundo de máscaras y pretenciones. Ambos estudiaban Comunicación Social y tenían empleos independientes. Kallisto era maquilladora profesional, y Giannis modelaba y tomaba fotografías profesionales estilo retrato y editorial. Quienes los invitaron a pasar una temporada en la ciudad de Mérida son modelos como Giannis, son criaturas del teatro y las cámaras. Nadie notaría su ausencia en Caracas, pues tenía semanas encerrado y deprimido sin salir de su apartamento desde que descubrió que su ex novio le era infiel. Finalmente, cuando comprendió que se trataba de una cuestión de vida o muerte, avanzar con su vida e ir tras sus sueños Giannis decidió romper con su ex novio, y viajar junto a su mejor amiga hacia un nuevo comienzo. El furor frenético del mundo del modelaje, imaginar a los modelos posando frente a las cámaras y los conmovedores paisajes de las montañas y el páramo, lo iban conquistando a lo largo del viaje.
Con ambas manos frente al volante, maneja por una carretera inhóspita. El recorrido es acompañado por la canción Wish You Were Here de Pynk Floyd que suena dese el teléfono de Kallisto, las estrellas que van desapareciendo frente a los últimos vestigios del anochecer. Kallisto, quien no tiene más de 20 años, con un rostro dulce y unos pómulos marcados y delicados sobre sus labios rojos duerme en el auto de Giannis, en el asiento del copiloto. En ese momento Giannis cambia la canción y comienza a cantarla con un fluido inglés. El sol comienza a arroparlos y ella despierta lánguidamente, abre los ojos y frota sus párpados. Lleva un anillo con la piedra jade decorando sus dedos. Giannis luce guapo y jovial, le sonríe a Kallisto. Los primeros rayos del sol destellan sobre el coche de Giannis, este saca sus lentes de sol en forma de aviador del cajón del copiloto y se los coloca. Posee una nariz perfilada y un rostro enmarcado por rasgos masculinos y atractivos. Su rostro tiene la simetría perfecta pues es modelo, sus ojos son de un verde intenso y los labios teñidos de un rosa claro sonríen de modo pícaro. Su cabello n***o y liso luce intacto pese al viento que lo mueve, su barbilla va perfectamente afeitada y el viento que entra por la ventana acaricia sus mejillas desprovistas de imperfecciones. Esboza una misteriosa y oculta sonrisa, observa a Kallisto a su lado.
— Buenos días princesa. No quise despertarte —Me dice con las manos al volante, las aves matutinas cantaban y volaban por doquier.
— Buenos días bebé. No lo hiciste, fue esa canción de Muse que siempre me ha gustado. ¿La has descargado?
— Es tu teléfono el que suena, el mío se descargó
Kallisto toma su celular, ella envía un texto a su mamá. “En camino a mi nueva casa. Escríbeme. Lo siento”.
El coche queda en silencio. Las uñas de Kallisto, aproximadamente 5 cm más largas de lo usual, la hacen lucir enigmática como una criatura del bosque con uñas largas y puntiagudas. Ella estira sus brazos por encima del asiento y deja escapar un ligero bostezo. Viste unos jeans ajustados, unos deportivos rosados marca nike y una sudadera donde se lee “UCAB” color naranja. Su cabello rubio platino enmarca su rostro, el cabello despeinado y largo le cae en ondas sobre su pecho. Su cuerpo es esbelto y delgado y su rostro es como el de las modelos que aparecen en las revistas donde tanto sueña con trabajar. Su voz es suave como la caricia de un gato y posee un tono imperativo y demandante que al escucharla suena muy seductor.
— Colócala de nuevo.
— Te gusta mucho esa canción. La música es la manera como nuestra alma nos dice nuestras más desesperadas necesidades.
Giannis estira el brazo y repite la canción en el dispositivo de sonido. Las cornetas destellan colores azules y verdes en la parte trasera del auto de Giannis, un Chevy Spark último modelo, color verde oscuro. Suena Madness de Muse en el reproductor.
— No lo sé, es sólo qué imagino que si amo a alguien debe sentirse parecido a lo que dice la letra. La locura termina por consumirnos y lo llamamos amor.
— Lo primero que haremos será buscar chicos — Dice frunciendo los labios, ahora que el sol le da de lleno a la cara luce radiante.
— No quiero chicos, sólo quiero tomar fotografías, maquillar y compartir mi trabajo. — Le digo sonriendo.
— Los chicos son una distracción, no la necesito. Quiero enfocarme.
— Vamos… Vive un poco, sólo tienes 20
— No sé vivir y amar a medias. Cuando amo lo entrego todo, pierdo el enfoque. Las canciones de Muse saben cómo termina todo.
— Tu argumento para huir del amor es muy irracional.— Me dice Giannis.
— Tú eres una niña guapísima, cualquiera puede notarlo— Me dice. Yo me encojo de hombros sonriendo ligeramente.
— Además eres muy valiosa. Nadie me cocina pizza para mi cumpleaños, solo tú— Me dice y guiña un ojo.
— Con un poco más de experiencia, serás una mujer por entero ¿sabes?
— Si deseo tener experencia debo enfocarme en el trabajo.
— El trabajo es como la Universidad, Kallisto... te prepara. Pero la verdadera lección la aprendes con las personas.
— Sobrevivir a mi ex es una nueva conquista para mi vida, y ahora que he renunciado a los sueños que teníamos juntos me siento más valiente, y más libre — Me confiesa en un hilo de voz, de repente su voz se llena de tristeza.
— Kallisto eres una mujer muy bella y además muy tierna, con mucho amor para dar.
— Tu también lo eres - Le digo.
— Sí, pero yo no soy virgen. Es difícil acercarse a ti sabes, realmente difícil porque tienes tanta profundidad en ti. Eres tan polifacética, sé que es fácil decirlo y difícil probarlo pero tú llegarás lejos. No temas conocer gente, no todos te juzgarán.
— Yo no lo hice - Agrega. Lo miro fijamente y él me tiende una de sus manos, toma mi mano y la aprieta, yo sonrío y beso los nudillo de Gianis.
— Tú también llegarás lejos, hasta el cielo. Estás tan preparado para la vida profesional como para la vida de las relaciones interpersonales. Contigo me siento llena de amor para dar. Me gusta ser tu amiga.
— Oh mi bella, tu amistad redime todos mis errores del pasado. — Dice Giannis entonces gira tomando la vía por la montaña que desciende hacia la laguna.
— El amor verdadero debe ser muy parecido a tener una amistad como la de nosotros, con quien puedes ser tú mismo, y que además te regale los mejores orgasmos.
— Y después de cada orgasmo le cantamos como diría Alanise Morissete: “Thank you, thank you darling” Giannis canta con un tono desafinado y gravísimo la canción de Alanise Morissete. Kallisto ríe y se sonroja.
Al llegar a la Laguna de Mucubaji el auto desciende por una autopista de tierra y un camino bordeado con rocas que indica la zona para estacionar, estacionan un par de metros frente a la laguna y bajan del auto. Esa mañana el sol resplandece con tanta intensidad que la veetación verde y los árboles parecen brillar con un color verde muy intenso. Al bajar del auto miro hacia la laguna, el agua resplandece como si diamantes diluidos en el agua la hicieran resplandecer.
Giannis a mi lado admira el paisaje, toma un par de fotografías con su cámara profeional, y yo camino hacia el lago, respirando el aire puro de la montaña.
— Bien — digo y me giro hacia Giannis — ¿Listo para una sesión de fotos? - Le pregunto mirándolo con una sonrisa.
20 minutos después me encuentro maquillando a Giannis, sentado en la barra del restaurante para turistas que se encuentra junto a la laguna. Ambos tomamos una de las mesas del restaurante, con el maquillaje extendido sobre la mesa; trabajo concentrada. Elijo las paletas de colores y brochas y sombras negras. Giannis se ha cambiado en el baño del restaurante y ahora viste una chaqueta de cuero negra sobre su pecho desnudo que permite que todos admiren su cuerpo tonificado y pectorales esculpidos.
Un grupo de jóvenes estacionan una camioneta Ford Explorer a unos metros del coche de Giannis, se escucha en el estéreo del auto la canción “Enjoy the silence – Depeche Mode”. Kallisto los observa superficialmente y dirige su atención hacia la laguna. Maquillado y listo para las fotos, Giannis abre los brazos como un ave. La gente lo observa, pues luce muy estrambótico. Esa mañana la laguna se encuentra desprovista de turistas, quizá porque tan solo son las 7 de la mañana. El grupo de jóvenes que acaban de llegar en la Ford Explorer salen de la camioneta. Son un grupo de cinco personas, dos chicas y tres chicos, caminan hacia la laguna.
— ¡Amo la vida! — Grita Giannis al tiempo que extiende sus brazos y baila la música que ahora suena desde la Ford Explorer.
All I ever wanted... All I ever needed is here in my arms
Words are very unnecessary...they can only do harm
Hay un chico que tiene un aspecto salvaje, el cabello rizado y despeinado y una barba de al menos dos semanas sin afeitar, lleva una chaqueta roja pero puedo ver sus pectorales perfectamente formados, es musculoso y masculino, camina junto a dos amigos, que tienen aspecto de intelectuales, los tres llevan gafas de lectura. El chico de la chaqueta roja es más alto y tiene un cuerpo grande y tonificado, es mucho más alto que sus amigos, quienes van vestidos de n***o. Los tres caminan hacia la Laguna de Mucubaji.
Caminan, sumidos en una interesante conversación, por un lado de Giannis. Yo los observo con detenimiento, mis ojos se posan en ese chico con aire salvaje, me recuerda un poco a los hombres huraños y solitaros que dedican su vida a cultivar su cuerpo y disfrutar de su sexualidad libremente, al tiempo que se mantienen al margen de cualquier estrato social que los defina. Al pasar por al lado de Giannis veo que es muy alto, y su rostro esboza el aire de un adolescente por momentos, cuando se aparta de sus amigos parece que su esencia se moldea a la de un hombre que ha vivido más de lo que algún día compartirá. Su cabello es ondulado y suave, color castaño, luce despeinado pero no llega a parecer desaliñado.
Lo observo sin prestarle mayor atención, pero su aura es diferente a la de sus amigos. Parece que su presencia irradia una especie de solemnidad ante los demás. Tras mirarlo fijamente por varios segundos, pestañeo y acudo a Giannis.
Al Kallisto girar hacia Giannis, él mira en su dirección y la mira fijamente. Admira su figura, percibe un olor almizclado entre vainilla y naranjas que le llega junto al viento. Uno de los amigos del chico salvaje conversa junto a su novia de temas profundos y filosóficos.
—Tómame una foto, quiero recordar que estoy viajando por Los Andes.— Me dice Giannis
Tomo la cámara de Giannis y la coloco en el trípode al tiempo que camino lejos de la laguna alejándome de aquél chico misteroso y salvaje y sus amigos. Miro a través de la cámara al tiempo que Giannis se para sobre una roca grande y posa para la cámara. Giannis dirige la mirada al infinito mientras continúo tomándole fotografías.
— No está mal el de la chaqueta roja ¿Lo viste? — Me cuestiona Giannis
El chico de la chaqueta roja camina hacia la camioneta Ford Explorer, en ese momento comienza a sonar una nueva canción, Wish you were here de Pynk Floid
— ¡Me encanta esa canción! —Dice Giannis
— Kallisto la tienes en tu celular, es la cancón de Pynk Floid, después de Madness es la que más colocas.
— Lo sé — Susurro bajando la vista hacia la cámara — Es una buena canción, a mucha gente le gusta — Agrego restándole importancia.
Entonces el chico de la chaqueta roja camina detrás de mí, y el viento me mueve el cabello, que cae en ondas por detrás de mi espalda , él se detiene por un segundo mirando hacia la dirección donde me encuentro con Giannis pero no puedo verlo, solo siento sus ojos sobre mis hombros, pues continúo de espaldas. Luego él dirige su mirada hacia la laguna donde se encuentran sus amigos y se reune con ellos.
— Se ha quedado mirándote ¿Lo viste? - Me dice Giannis.
— No. Mi mirada es muy llamativa, prefiero no mirar a los ojos cuando quiero pasar desapercibida.
—El amigo también está buenísimo. ¿Serán novios?
—No lo sé. Estoy impresentable jamás me mirarían - Digo riendo.
— ¡Pero qué dices! Estás bellísima, salvaje natural… sin maquillaje, ¡despeinada! — Exclama Giannis y baja de la roca, toma la cámara para observar las fotografías.
Sonrio y miro el rostro de Giannis. Los párpados de Giannis teñidos de un profundo n***o oscuro, y sus ojos verde oscuro lucen ahora muy llamativos enmarcados con un delineador blanco. Entonces miro a mi amigo y le susurro algo con ternura, e ignora su intento de hacerme un cumplido.
— Te ha quedado tan hermoso el maquillaje. Me gusta evocar tu oscuridad.
— ¿Quieres una cerveza?
— Unas cuantas.
El chico de aspecto salvaje toma una cerveza, sus manos entorno a la cerveza la dirige hacia su boca. Él lleva las uñas pintadas de n***o. Observa a lo lejos a una chica de cabello rosado, probablemente una chica rubia, alejarse hacia un auto spark. A su lado camina un chico que parece tener una afición hacia el concepto estereotipado del rock metal mexicano. Ambos caminan con los brazos entrelazados.
— Siguiente parada un orgasmo para Giannis y un orgasmo para Kallisto— Dice Giannis sentándose frente al volante
— Ay Dios… nunca he tenido un orgasmo
—Mi bella, en Mérida encontrarás muchos. Ya sabrás lo que se siente.
— Lo que deseo encontrar es un trabajo. Papá se ha metido en bastantes líos con mi madre para comprarme el apartamento.
Kallisto gira su rostro hacia atrás. Un kenel permanece en el asiento trasero, dentro duerme un gato rubio.
— Bebé, debemos llegar pronto… Charlie querrá ir al baño.
Se escucha la canción de Pynk Floyd. Ahora suena desde mi celular en el auto de Giannis. Entonces salimos de las instalaciones de la laguna, miro en dirección al grupo de jóvenes, ahora toman cerveza y conversan animadamente frente a la laguna. El chico de la chaqueta roja acaricia a una chica y la sujeta contra su regazo. Ella viste una blusa rosada, es una chica guapa y elegante. Inspira un aire de mujer que hace saber a los demás que se ha entregado a él muchas veces. Los miro y me encojo de hombros.
Giannis enciende el coche y salen hacia la autopista. El rostro de Kallisto es iluminado de lleno por los rayos de sol. Su cabello platino brilla hasta adquirir tonos blancos. Ella se recuesta en la ventana de la puerta mientras el auto avanza a gran velocidad. Los árboles y las formas del cielo escondida tras los ramajes de los árboles pasan en gran velocidad. Frailejones amarillos decoran las montañas que envuelven el camino del auto.
Kallisto descansa escuchando la música, lo que ella no sabe es que esa tan solo sería la primera vez que lo vería. Y que él, al igual que ella; después de verla esa mañana, desearía muchas veces volver a encontrársela, con su cabellera larga de colores rosados, y su perfume almizclado con aroma a vainilla, mirra y naranjas.