Kent abrió los ojos, descubriendo que había sido un sueño, estaba recostado en su cama, su rostro estaba humedecido, cuando se enderezó observó su mesa vacía, los frascos con pócimas no estaban ahí. Caminó hasta el bebedero y observó restos de poción Herttz. Comenzó a reír como un desquiciado, quizás lo estaba, aunque, ya no sabía quién era el loco. Leónidas luchaba contra la puerta corrediza intentando abrirla, hasta que de pronto logró deslizarla. Se sorprendió, quiso ir por Clara Luz, pero el sonido de música de baile sonó, siguió el sonido embelesado, pronto se vio rodeado de un montón de mujeres que bailaban, todas vestían de gala. Eran mujeres jóvenes y atractivas. Leo frunció el ceño con duda, no entendía que sucedía. Era el único hombre ahí y aquellas chicas bailaban seductoras

