El ex que aún me ama

1168 Words
BELLA POV Vestidos elegantemente, nos dirigíamos a la invitación de mi tía. Mi tía era bastante religiosa y, por eso, la cita era en la capilla. Caleb iba vestido de traje n***o como la noche. Me cuesta aceptarlo, pero es la verdad, Caleb era muy guapo y ese traje le sentaba de maravilla. Lástima que es un imbécil en su máxima expresión. Mientras que yo iba vestida con un vestido de color blanco, sencillo pero fresco. Durante el camino no dijimos nada. Al menos yo no tenía nada de qué hablar con un tonto como él. Llegamos a la capilla, que estaba muy bonita. Había jardines verdes y árboles donde se podía sentar debajo de ellos en bancas de piedra. Estaba lleno de personas que no conocía, así que, forzosamente, tenía que sonreír. Caleb me tomó de la mano. Intenté forcejear con él. No me gustaba sentirlo. O bueno, me negaba a sentirlo. —Tranquila, que lo hago para mantener la fachada —me dice entre dientes, sonriendo a los demás. —Tampoco me gusta sentir tu mano —aparté la mirada y escuché que alguien llamaba mi nombre. —Bella —alguien gritó. Miré detrás y era Loren—. ¡Pensé que no vendrías! —me dio un abrazo—. Hola, Caleb —saludó. —¿Cómo crees? —le regresé el abrazo—. Por supuesto que vendría. Necesitamos la bendición del sacerdote para que todas las cosas nos vayan bien —sonreí. —Qué bueno, entonces date prisa que ya va a empezar —asentí y me despedí de ella. Caleb me volvió a tomar la mano. Seguimos caminando cuando, otra vez, escuchamos otras voces masculinas. Se trataba de James y Jason. —Parece que te olvidas de nosotros —dijo James. Me frenó y veo que Caleb se pone tenso. Incluso veo cómo muerde y su mandíbula se tensa. —Jamás me olvidaría de ustedes —me acerqué para abrazarlos. Eran tan grandes que mi cabeza les llegaba al pecho. —Supimos lo que pasó con Ella —dijo Jason—. ¿Tienes idea de dónde está? —me preguntó. Negué con la cabeza, haciéndome la inocente porque era así. Yo no tenía idea de dónde estaba. —Por cierto —interrumpí—, les presento a mi marido. Caleb Risling. Caleb saludó a James, extendiendo su mano. James le correspondió. Le sonrió, pero sentía un aire tenso entre ellos. —Mucho gusto —le dijo James—. Somos los primos de nuestra pequeña Bella. —El gusto es mío —saludó Caleb. —No sabía que nuestra prima estaba comprometida —dijo Jason, saludando a Caleb. —Sí, todo fue una sorpresa para todos, pero decidimos mantenerlo en secreto por la prensa. Así tendríamos mayor privacidad. Estamos tan enamorados que no quisimos perder tiempo, ¿cierto, mi amor? —asentí, pero por dentro lo había fulminado. —Qué bien por ustedes —respondió Jason—. Solo quiero advertirte de una cosa. Si nos llegamos a dar cuenta de que la lastimas o que derrama una sola lágrima, te partiremos la cara, y aun con todo el dinero que tienes, los cirujanos no podrán reconstruir tu rostro. Bella es muy importante para nosotros. ¿Entendido? —Jason no aflojaba la mano de Caleb. En cualquier momento, estos dos se podrían matar y yo era la culpable. —¿Y cómo va el partido? —le pregunté a Jason. Sabía que él jugaba fútbol americano. Por eso tenía ese gran cuerpo. —Vamos bien en la tabla de posiciones, gracias a nuestro nuevo jugador, que, por cierto, allá viene —señaló frente a nosotros. Era Augusto. ¿Qué? Madre mía. Si esto ya estaba caliente, esto lo terminaría de encender. Augusto se acercó a nosotros. Especialmente a mí. Me dio un beso en la mejilla y un abrazo que no pasó desapercibido para Caleb. Estaba reventando de cólera. —Bella, pero qué preciosa estás —sonreí. Fue lo único que dije. No entendía por qué la vida se encargaba de meterme en estos problemas. —¿Cómo es que ustedes se conocen? —cuestionó James. —Simple, Bella y yo fuimos novios, pero nuestra relación terminó por algunos motivos. Ahora que he vuelto, pienso conquistarla. Siempre ha sido alguien muy especial en mi corazón. Sé que nuestro amor sigue vivo —quería que la tierra me tragara. Caleb mordía con enojo. —Será mejor que nos vayamos —dijeron Jason y James. Me dejaron a solas con Caleb y Augusto. —¿Y tú eres? —preguntó Augusto, saludando a Caleb. —Soy el esposo de Bella —al instante, pude ver cómo se apretaban la mano constantemente. Ninguno de los dos aflojaba. —Vaya… —dijo Augusto—. No creas que eso me importa. Sigo sosteniendo lo que he dicho. Sigo amando a Bella y sé que no puede estar con un idiota como tú —espetó Augusto. —¿Ah, sí? —contestó Caleb, enojado—. ¿Quién lo dice? ¿Tú? Pues no te tengo miedo y lo podemos resolver cuando quieras y a la hora que sea. Augusto se acercó a Caleb. —No perdamos tiempo entonces. Ya mismo. Tuve que meterme entre ellos porque las personas empezaban a notarnos. —Por favor, señores, esto es una capilla, no un ring de boxeo. Entremos. Caleb me tomó de la cintura, arrebatándome. —Te estaré vigilando —le dijo Caleb a Augusto. —Cuando quieras —le respondió provocándolo. Entramos a la capilla, donde el sacerdote estaba dando su discurso. Caleb me había sentado muy lejos de James, Jason y, ahora, presente Augusto. Se comportaba muy posesivo, y no sé si eso era bueno o solo estaba actuando como un hombre machista. Luego de varios minutos, el sacerdote nos había dado la bendición. Caleb se acercó a mí. —Eres toda una bendición en mi vida —me dijo. Me dio un beso en los labios. Me quedé sonrojada. A la misma vez, tenía un poco de vergüenza porque todos nos habían visto. Lo malo es que tenía que seguirle el juego. Miré de reojo a Augusto. En sus ojos pude notar tristeza. Caleb era un desgraciado. Las personas aplaudieron. Un grupo de hombres estaba saludando a Caleb, lo cual sirvió un poco para distraerlo y salir de la capilla para tomar aire fresco. Miré a mi alrededor. No quería encontrarme con Augusto. Tenía mucha pena con él. No habían pasado ni cinco minutos cuando unos brazos me rodearon la cintura. Era Caleb. Me arrastró a un lugar donde no había personas. Me tomó de las muñecas, poniéndolas contra la pared. Acercó su cuerpo. Su duro pecho me arrinconó. Sus ojos de cazador me desnudaban. Sentía su olor penetrando mi nariz, así como su aliento. No entendía qué le pasaba, pero, a la vez, me gustaba que hiciera estos arrebatos apasionados. La pregunta era: ¿Cómo podría reaccionar a su próximo beso lleno de pasión?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD