Parte 8

2368 Words
- Esta criatura resultó ser un demonio, - Zhdan abrió la ventana y dejó entrar a la lechuza. - Bastante fuerte y agresivo, por cierto. Quizás interfiera en nuestro trabajo. - Por una vez en la vida, ¿puede salir todo bien? ¿O es que siempre habrán obstáculos? - dijo el padre, visiblemente irritado. - Algo se interpone en nuestro camino constantemente ... ¡Ya empieza a aburrirme! - Es poco probable que quiera contactarnos, - dijo Zhdan con calma. - Tenemos diferentes caminos. - Pero puede que tengamos los mismos objetivos, - respondió el padre disgustado. ¿No pensaste que él también querría tomar posesión de lo que hay debajo de la endeble estructura de la casa? - ¿Por qué lo haría? Me parece que le atrae más el mundo de los vivos que la energía de los muertos - sugirió Zhdan con duda. - No quisiera empezar un enfrentamiento con los espíritus malignos, estoy cansado de ellos. - Está bien ... veamos ... - respondió el padre con calma. - ¿Y la joven? - Me está agradecida, y esto ya es algo. Significa mucho para la gente que alguien brinde ayuda inesperada. - Recuerda que no tenemos tiempo para el romance, - se rió el nigromante. - Necesitamos acelerar el proceso. - Entonces, vamos acelerar, - convino Zhdan. - Como tu digas. ∗ ∗ ∗ El demonio que entró en nuevo cuerpo humano se sentía terrible. Se estaba desgarrando por dentro, le sangraba la garganta y su corazón se detenía, luego latía con una frecuencia increíble, explotando sus sienes. Sabía que pasaría, pero el tormento era insoportable hasta para él, tuvo que esconderse en la oscuridad y simplemente quedarse allí, temblando con todo su cuerpo, hasta que este período de adaptación al nuevo cuerpo terminara. Con dificultad para mover las piernas, el demonio se arrastró hacia el edificio sobreviviente después del incendio provocado por él, que resultó ser una sala de calderas y cayó detrás de una de ellas, en un calor agradable que le trajo al menos algo de alivio. No lo encontrarían aquí durante varios días y no necesitaba más. ∗ ∗ ∗ ... Me despertó una tranquila conversación procedente de la cocina. La abuela le estaba diciendo algo a Nikolás y él volvía a poner excusas. Habiendo hecho la cama, entré en la cocina y, después de saludar, tomé la tetera. - El granero se quemó, - me dijo la abuela, y la miré, ahuyentando los restos del sueño. - ¿Qué? - Casi, - la abuela asintió con la cabeza hacia la ventana y mirando hacia allí, vi una columna gris de humo, al parecer había algo más ardiendo. El leve olor a quemado penetró por la ventana entreabierta. - ¿Y que pasó? - Nadie lo sabe, - La abuela se encogió de hombros, escondiendo la preocupación que estaba salpicando sus ojos. - La policía no podrá llegar aquí, y el jefe del distrito sirve de poco. - Pero si nadie puede llegar aquí por la tormenta, significa que el granero se incendió por negligencia o alguien de los lugareños causó un incendio provocado, - concluyó Nikolás. - Dicen que todavía falta encontrar a un guardia, un hombre joven ... Viene aquí desde la ciudad para trabajar. Trabaja semanas alternas ... El vigilante dice que salió corriendo cuando empezó el fuego y listo, nadie lo vió más. Probablemente el hombre se quemó ... - suspiró la abuela. - En tal fuego no quedarían ni siquiera huesos. - Bueno, ya me voy ... - Nikolás se levantó y se agarró la gorra arrugada con la mano. - Tengo que dar de comer a mi perro, desde ayer no está alimentado. Adiós, Natalia. - Adiós, - me despedí del hombre, y mi abuela le dijo: - No intentes entrar en la casa si esperas seguir con vida. - No voy, Irina, - respondió Nikolás con seriedad. - ¿Puedo venir por la noche? - Qué se puede hacer, está bien, ven ... - La abuela fue a despedirlo y yo me volví de nuevo hacia la ventana. Una vaga premonición de un desastre inminente, del que nadie saldrá, me invadió en una ola enfermiza. - Iré a la iglesia - la abuela miró hacia la cocina ya vestida. - Regresaré pronto. ¿No tienes miedo de estar sola? - No, es de día, y de día, no pasa nada ... - me reí entre dientes. - Ve tranquila. - Si quieres, ven conmigo ... - ofreció ella, pero yo me negué: - En otra ocasión, abuela ... Ya es tarde y tendría que prepararme ... Ve tú. - Bueno, como quieras, - la abuela se fue, y yo me lavé la cara y encendí la radio, esperando escuchar las noticias sobre la mejora del clima. Cuando llamaron a la puerta, me asusté un poco, pero decidiendo que podía haber sido cualquiera, me acerqué a ella y, antes de abrirla, pregunté: - ¿Quién está ahí? - Zhdan. - ¿¿¿ Zhdan ??? La sangre se me escapó de la cara y luego regresó como una ola caliente y abrasadora. ¡Ay, mi madre! ¡Y yo, sin arreglarme! Pero no había tiempo para cambiarse de ropa, no se vería muy bien. Abriendo la puerta, me hice a un lado, dejándolo entrar a la casa. - Buenos días, ¿cómo has estado? - Hola. Su presencia actuaba de manera tan extraña sobre mi ... Era como si cayera bajo la influencia de su asombrosa energía, sus ojos verdes y profundos y su comportamiento extraño, como si estuviera distante. - Olvidé de devolverte algo, una prenda tuya, - y me entregó el anillo de mi abuela con una pequeña amatista. - Lo encontré en el porche, ayer. - Gracias… - Tomé el anillo y nuevamente sentí el frescor de su piel y esa extraña sensación de ligeras descargas eléctricas que atravesaron mis dedos. - ¿Quizás deseas un poco de té? - Bebería agua fría, - dijo, y solté demasiado rápido: - Ven conmigo a la cocina. Estoy sola. La abuela se fue, fue a la iglesia. Zhdan me siguió, haciendo que mi corazón saltara en mi pecho y se sentó en un taburete con un cojín de color. - ¿Solo agua? - pregunté y lo miré, una vez más asombrada por la palidez de su piel y su casi perfecto rostro, con pómulos hermosos con mejillas ligeramente hundidas y ojos verdes, grandes y envolventes, de un color cambiante incomprensible debajo de largas y negras pestañas. - Sí, - asintió. - Solo agua. ¿Como dormiste anoche? - Dormí bien, - contesté, sintiéndome un poco incómoda. Me preguntaba qué vio allí, en la casa de Ana. - La abuela también se encuentra bien. - Genial, - Zhdan bebió el agua y de repente dijo: - ¿Tal vez podamos dar un paseo hoy si deja de llover? - Con mucho gusto - le sonreí. ¡Dios! ¡Casi muero de felicidad! - Vendré por ti, - no me sonrió y esta severidad me atrajo más que las deslumbrantes sonrisas de los modelos masculinos en las revistas de moda. Definitivamente, había un misterio en todo ello ... ******* La abuela volvió de mal humor. Arrojó la capa sobre una silla y dijo irritada: - ¡Simplemente no me creyó! - ¿Quién? - me preparé para una historia entretenida. - ¡Quién ... el nuestro sacerdote! - murmuró, visiblemente disgustada. - Le expliqué todo en detalle, y él comenzó a decirme que era mi imaginación y otras tonterías, que los espíritus malignos no se pegarían a un creyente y no tenían poder sobre él. ¡Eso me dijo! Bueno, ¡veamos cómo canta cuando los demonios comienzan a andar en el pueblo! - ¿Comenzarán andar por aquí, verdad? ¿Tú crees esto? - pregunté con cautela, no queriendo que nada empezara en absoluto. - Por supuesto que sí, muy a mi pesar, - la abuela suspiró profundamente. - ¿O crees que esta basura se quedará tranquila? No por esto se arrastró fuera de su escondite ... La esencia de ese demonio es así: crear el mal. Ahora debe de estar sentado, escondido en algún lugar, supongo, cogiendo fuerzas ... - Vino Zhdan, - dije, decidiendo distraerla de los malos pensamientos. - Mira lo que trajo. Le entregué el anillo. - ¡Mira que bien! - jadeó la abuela, mirando la joya. - Y yo que pensé que perdí mi anillo. - Lo recogió en el porche y me lo trajo, - noté su mirada escudriñando mi rostro. - ¿Por qué me miras así, abuela? - No, no me hagas caso, todo parece estar bien ... Pero no, no todo. El me parece un joven un poco sospechoso, como su padre, - respondió la abuela. - Siento que algo anda mal con ellos. - Bah, abuela, bueno, no puedes sospechar de todos. - Es necesario, - espetó. - Especialmente, en nuestro caso. - Me invitó a dar un paseo si la lluvia amaina. - Bueno, da un paseo, ¿porqué no? ... Solo ten cuidado, ¿de acuerdo? - ¡Por supuesto! ******* La lluvia realmente se ha calmado un poco y la naturaleza también, tomando un descanso de la tormenta. Gotas pesadas colgaban de ramas y hojas, cayendo en charcos con el sonido de un sonoro bofetón. En algún lugar a lo lejos se oía de vez en cuando un estruendo, pero el sol ya había apareció sobre la aldea. Zhdan llegó a eso de las cinco y agarrando una chaqueta, salí de la casa, dónde él me estaba esperando en la puerta. - ¿A dónde vamos? Pregunté, sintiéndome incómoda, pero a la vez, alegre. - Pensé que tú me lo dirías, - respondió Zhdan, tomando mi mano, lo que me dejó sin aliento por completo. - No soy de por aquí. Su palma estaba fría y dura, a través de esta frialdad volví a sentir los pellizcos de la electricidad imaginaria, lo que fue a la vez agradable y sorprendente. - Hay un árbol viejo cerca, - le dije. - Un lugar muy hermoso ... - Vayamos a ver - acordó Zhdan de inmediato y seguimos por la carretera, tratando de sortear el barro, que resultó inútil. El momento para pasear claramente no era el adecuado ... Pero, ¿a quién le importaba? - Perdón por la pregunta, - comencé la conversación, para no quedarme en silencio. - ¿Tu trabajas? Tenía mucho interés por saber qué hacía, porque tenían que vivir de algo, tener ingresos, instalándose en un pueblo remoto. - Sí ... - asintió. - Escribo algo ... Publico en revistas científicas. La respuesta fue evasiva, como si no quisiera hablar de eso, pero yo fui persistente. - ¿¿Eres científico?? Quién lo diría ... ¿Y en qué zona? - En medicina, - Zhdan obviamente evitaba la conversación. - ¿Vives en la ciudad? - Sí. Toda mi vida viví allí, aquí vengo solo para visitar a mi abuela. - ¿Quieres vivir en el campo? - preguntó de tal manera, que hasta pensé que me estaba invitando a vivir con él. Absurdo, por supuesto, pero aún así ... - ¿Qué voy hacer aquí? - Es lindo estar aquí. Tranquilo, la naturaleza es hermosa ... - dijo de alguna manera poco convincente. - ¿Mudarse a un pueblo abandonado debido sólo a la naturaleza? - Me reí entre dientes, pensando en el monstruo de la casa de mi abuela Ana. Si, como no... Un lugar impresionante. - Este pueblo no está tan abandonado como crees, - Zhdan apretó mi mano y sentí una oleada de placer. - Por ejemplo, yo estoy aquí. Me sentí avergonzada, sin saber cómo responder a un coqueteo tan obvio. Lo que me salvó fue que casi habíamos llegado al lugar que quería mostrarle. - Y aquí está el árbol. Ante nosotros se extendía un enorme roble, cuyas amplias ramas se extendían como un dosel. Alguien había colgado un columpio hacía mucho tiempo, y ahora se balanceaba con un crujido en el viento, pasando los rayos del sol a través de las cuerdas. - Sí, es enorme ... Y realmente hermoso ... - dijo Zhdan con admiración, acercándose al árbol. - Ni siquiera se puede abarcarlo con las manos. - Sí, es verdad, ¿es maravilloso, no? - Solté mi mano con cuidado y me subí al columpio. - ¿Me podrás empujar? Zhdan comenzó a mecerme y constantemente me encontraba en el anillo de sus manos, sintiendo el olor que emanaba de él. Increíble ... similar al aroma de las caléndulas que crecen debajo de la ventana de mi abuela ... limón y ajenjo amargo ... Un aroma muy inusual ... Estaba tan pensativa que no noté cómo se detuvo el columpio, y él me abrazaba contra su musculoso cuerpo, examinando mi rostro con leve interés. - ¿Qué estás haciendo? - Me tensé toda por no tratar de revelar mi confusión y, para qué esconder, placer. - Me gustas, eres inteligente además de muy hermosa, - dijo simplemente, pero sus profundos y enigmáticos ojos verdes estaban llenos de calma y ligero interés sin revelar verdaderos sentimientos. - No pareces un hombre encantado por inteligencia o belleza de una mujer, dije arrastrando las palabras, sonrojándome como una niña de primer grado. - ¿Por qué? - Sus cejas se movieron levemente. - ¿Cómo luce un hombre encantado por una mujer? - No lo sé ... - Me reí suavemente. - Le arden los ojos, le sudan las manos, le tiembla la voz ... - Eso se parece más a un hombre enfermo, - dijo Zhdan con ironía afable. - ¿Y de ser así, si de verdad estoy encantado y te lo demuestro? - ¿Cómo? Se inclinó y tocó mis labios con sus labios fríos, besándome con tanta pasión que mi cabeza comenzó a dar vueltas al instante. Simplemente no pude no responder a este impulso, este hombre me atraía como un imán y en el silencio soleado, rodeado de nubes azul oscuro, solo se escuchaba el crujido del columpio y mis suspiros lánguidos.
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