5. Duke al desnudo.

906 Words
5. Duke al desnudo. Ay, carajo, con todo esto no recordé que no traigo dinero. Llamaré a Raúl. Él siempre me saca de apuros, siempre que no ande con su novia, una tal Dany, con la que dice que se casará y tendrán dos hijos y un perro. Esa clase de vida no es para mí, yo no pienso casarme ni tener hijos, quizás un gato sí, pero cuando viva sola y lejos de mis padres. Falta poco para eso. Un semestre más y toca hacer prácticas en empresas privadas, donde si demuestro lo que valgo pueda empezar una carrera y entonces adoptaré a un gatito. —¿Bell, Bell? —repite Raúl al ver que me he quedado muda. —¿Puedes buscarme? Estoy en Alborada. —¿En la casa de Minna? —interrumpe él. —¿Cómo lo sabes? —Las noticias vuelan… —dice con un tono misterioso, pero no tengo ganas de seguirle el juego. —Como sea… —pongo en blanco lo ojos aunque nadie me vea— ¿Vienes a buscarme? —Sí, dame unos minutos. Quiero cenar. —Raul… no quiero caminar hasta la parada… se va hacer de noche… —Ok. Ok, salgo para allá ahora mismo. Cuelgo. Avanzo por la vereda. Es una de esas pocas veces que estoy por estos lados. Esta parte de la ciudad se encuentra rodeada de bosques oscuros. De día, cuando el sol ilumina es un lugar apacible, la cosa cambia cuando cae la noche. Lo sé porque hace un año vine con un motoquero con el que nos masturbamos bien rico, escuchamos ruidos extraños y salimos huyendo. Nunca más vinimos por aquí, pero lo que ignoraba era que Minna viviera en estos lados. Unos largos minutos después, el coche amarillo y ochentero de Raul se detiene a dos pasos de donde estoy. En ese mismo coche se la mamé más de lo que puedo recordar. La cosa cambió cuando se enamoró de una tal Dany que vive cerca de su casa. Raúl era mi amigo y con derecho, pero ya no. —Eres el mejor amigo que tengo —le digo y subo a lado de él. —Soy el único que tienes. —Gracias por recordármelo —contesto pesimista. —¿Qué te pasa hoy? —me pregunta mirándome bien a la cara, claro que no voy a contarle nada de lo que ha pasado, al menos no ahora, cuando se me calme el corazón le diré que he sido objeto de burla del infame Duke Laundland. —Nada… —le digo calmándome—. Solo que hay tanta gente mala onda en la vida… —suspiro pesado. —Y luego estoy yo. El mejor chico del mundo —dice él señalándose a sí mismo para hacerme reír—. ¿Quieres que me detenga y salir a respirar aire puro? —No es buena idea. Aún no tengo empezado el boceto. —Lo harás de maravilla. —Lo dice en favorito de Cadril —le miro de reojo. Ya quisiera ser él para no tener que trasnocharme. Me espera una larga noche y ni siquiera tengo la mínima idea de lo que voy a exponer. —¿Quieres que te haga de modelo? —¿Para qué Cadril me odie? No gracias. Yo paso. —¿Dices que le gusto? —Sí. Todo el mundo se da cuenta, menos tú —alzo las cejas y pongo cara de “eres tarado” —Tengo novia —dice a modo de justificación alzando los hombros. —¿Y por eso te volviste ciego, sordo y mudo? Pues no te entiendo, haces ver que estar de novio con alguien es una condena. Él se ríe y se lo toma todo como un chiste. Me deja en la puerta de casa. —¿No pasas? —le pregunto. Cómo extraño cuando se quedaba en casa y nos poníamos a leer historias en internet, solíamos pasarla bien, hasta que esa Dany entró en su vida. —No, yo… aún no ceno. —No me mientas, seguro vas con Dany. —También —se ríe ocultando que no quería decírmelo. Le hago una mueca de bruja amargada. —Pues vete, corre, ve con ella... —le digo media ofendida. Cierro la puerta con fuerza. Aún me duele que ya no tenga tiempo para mí, ¿celos? No. Era mi mejor amigo y nos llevábamos mejor que bien, ¡vah!, un poquitín de celos, tal vez, pero lo extraño mucho y siento su ausencia. Mi casa queda a una cuadra de El Mondo, así que cuando me da hambre me doy una escapada allá porque en casa jamás hay algo para comer. Ahora no es el caso, con todo lo que he vivido este día lo último que quiero es ponerme a comer, porque si empiezo luego no paro y así subo de peso, es lo último que quiero. Miro mis bocetos antiguos para ver si alguno me salvará de Cadril. No, no sirven. Me pongo en posición, lápices cerca. Cierro los ojos. Aspiro y inspiro aire, buscando inspiración. Me viene a la mente la figura de Duke, su sonrisa, su malicia… ay Dios… mis manos cobran vida y con agilidad empiezo un boceto suyo. Esa pose de chico seguro de sí mismo, esa arrogancia… esos labios gruesos… lo odio, lo odio… Unas largas horas después, me descubro finalizando mi proyecto: Duke al desnudo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD