2. Emmaline

1164 Words
En el fondo sabía que mis palabras tenían tonalidades de mentiras, puesto que no lo dejaré tranquilo. Seguiré sus pasos hasta que tenga pruebas suficientes de que él no tiene la culpa de la muerte de Jade. —Igualmente me gustaría llevarte al VIP. Ambos queremos tener buenos recuerdos de ella y en ese sitio ahí arriba -señala el lugar—, ella siempre fue feliz. Y no es mentira. Ahí ella disfrutaba enormemente y siempre tenía una sonrisa. Al menos las veces que yo estuve aquí. Pero no era eso lo que buscaba, al fin de cuentas los mejores recuerdos de ella los tengo en mi barrio, no aquí. Sin embargo, necesitaba estar cerca de estos chicos. Es la mejor forma de seguir los movimientos no solo de Jacob, sino de Jasper y Jordan. Cualquiera en esa universidad pudo haber sido el culpable, así que iré descartando objetivos hasta dar con el que verdaderamente es. —Está bien —contesto levantándome de la silla y tomando lo último de mi bebida. Otra vez tratar con los mismos ricos alardeando del dinero de papá. Camino detrás de Jacob. Subimos unas escaleras hasta llegar a la puerta que permitía el acceso al VIP. Jacob entra y espere que haga lo mismo. A diferencia de las demás veces que he entrado aquí hoy no hay chicas. Todos reparan en mí pero mis ojos se enfocan en una sola persona, el policía. Está sentado en el medio de los dos riquillos, bebiendo un whisky. Luce tan imponente como en la mañana pero está vez no viste traje de policía, sino que viste a la moda. Pantalones razgados y ajustados, pulover que se adhiere a su trabajado pecho y hombros. Su pelo se encuentra ligeramente regado, a diferencia de la mañana que estaba perfectamente arreglado. ¿A qué demonios está jugando este hombre? —Emmaline ha venido a acompañarnos a nuestro duelo —declara llamando mi atención Jacob. Miro a los otros dos que no había enfocado, Jasper y Jordan. —La común Line se reúne con "La Élite J", debería sentirte afortunada y la chica con más suerte del mundo —expone Jasper. Entienden lo que digo. Son unos creyentes, creen que el mundo entero es de ellos, que el simple hecho de estar en el mismo espacio en el que están es una bendición, un tesoro. —Lamento lanzarle una bala a tus estúpidas ideas, pero es que no soy afortunada por estar aquí y aún menos soy la chica con más suerte del mundo. Ustedes me parecen tan comunes como yo, sabes por qué, porque no tienen nada, todo esto que disfrutas es dinero de papá. —¿Y tú que tienes? —inquiere esta vez Jordan-. Al menos tenemos dinero de papá, tu no tienes nada. —Sí tengo, tengo unos padres que me acompañan, que me dedican más atención que a su trabajo. Tengo una madre que se preocupa por mi si demoro en llegar a casa. Tengo humildad, tengo carácter, tengo personalidad y sé de lo dura que puede llegar a ser la vida. Si sacamos cuentas, tengo más de lo creen tener ustedes. Esta mierda es lo que utilizan para llenar todo el vacío que tienen. Y no, la afortunada no soy yo por estar en el mismo sitio que ustedes, los afortunados son ustedes de rodearse de alguien como yo —digo toda esas palabras con notable tranquilidad. El supuesto policía solo me observa—. Y creo que fue mala idea venir aquí —concluyo dando leves pasos para salir. Jacob me agarra la muñeca haciendo que me detenga. —Quédate, quedamos en llevar la fiesta en paz. Al menos por ella —manifiesta. Asiento y me siento en uno de los sofá que allí había. Traen una ronda de tragos entregándole uno a cada uno, Jacob pide uno para mí. No confío en ninguno de ellos, así que no me conviene tomar absolutamente nada. —Ella era una chica increíble —comenta Jacob al sentarse a mi lado—. Jamás la veía molesta o incómoda. Siempre estaba alegre. Sabes, ella pasaba mucho tiempo hablando de tí, que tenía muchísima suerte de contar contigo. —Yo tenía muchísima suerte de contar ella —declaro mientras los ojos se me llenan de lágrimas—. Cuesta demasiado estar aquí, donde estuve todas las veces con ella y no verla. La vida no me otorgó hermanos pero me puso en mi camino a ella y me la quitó tan pronto, no se vale —las lágrimas resbalan por mi mejilla. En otra ocasión continúo mi objetivo, la muerte de Jade fue muy reciente y aún no controlo mi sufrimiento. Aunque quiera parecer fuerte, duele mucho. Salgo a paso veloz de ahí. Intento escabullirme de las personas hasta dar pronto con la salida. Paso y paso a personas y nada del final. Cinco pasos más y al fin di con la salida. Salgo ágilmente moviéndome entre las personas que aún hacían cola para entrar al club. Respiro profundamente mientras el aire de la fría noche choca contra mi cara. A penas comienza este juego Emmaline, así que debes ser fuerte. —Emmaline —me llama una voz que creo conocer. La escuché una vez. Me giro y me encuentro con el supuesto policía que me interrogó en el hospital por la muerte de Jade, el mismo policía que tomaba tranquilamente con los tres ricos que para mí son los principales sospechosos. —¿Que papel estás jugando? —inquiero—. Un momento eres policía y otro...otro te encuentras tomando tranquilamente whisky con tres personas que creo podrían ser sospechosos de la muerte de J. —¿Qué papel estás jugando tú? —indaga él, como siempre tan imponente-. Un momento te hundes en un mar de lágrimas por la pérdida de tu mejor amiga y otro...otro te encuentras tranquilamente en un club con tres posibles sospechosos de su muerte. —Siempre he creído en lo inepta que es la policía, así que tengo que llevar a cabo mi propia búsqueda del culpable —expongo. —¿Se está contando también usted?. Podría ser una de las culpables —declara seriamente acercándose más a mí. —Mi conciencia está tranquila. Jamás le hice daño. No podría matar a nadie, menos a alguien que era como mi hermana —contesto pacientemente. No me enojaré, ni le gritaré pues el entendería esa reacción negativamente—. En cambio tú...tú también podrías tener algo que ver en ello o que me dices de tu amistad con "La Elite J" —escupo esas últimas palabras. —Cuidado con sus palabras señorita Wast —dice cerca, muy cerca de mí. —Cuidado usted con las suyas. Mejor haga su trabajo como se debe y déjeme a mí hacer el mío por mi cuenta -respondo. Le mantengo la mirada casi por un minuto y finalmente me marcho. A mi lista de sospechosos le he agregado alguien más.
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