15. Propuesta Indecente.

949 Words

Después de aquella declaración en su despacho, Alejandro y yo quedamos en un extraño limbo. Durante días, nuestras interacciones eran un constante juego de miradas, de palabras a medias, de roces accidentales que parecían premeditados. Era como si estuviéramos atrapados en un juego de ajedrez, donde cada movimiento podía cambiarlo todo, y en cualquier momento, uno de los dos daría el jaque mate. El viernes, justo antes de que el día terminara, Alejandro me pidió que pasara por su oficina. Ya no había nadie en la empresa, el ambiente era silencioso y las luces tenues le daban un aire casi clandestino a aquella cita. Entré y cerré la puerta, mientras él permanecía de pie junto a la ventana, mirando la ciudad con los brazos cruzados. Sin volverse hacia mí, rompió el silencio: —Anny, he est

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