Capítulo 02: El inicio de una guerra (Parte 2).

1686 Words
- Sé que es pequeño a comparación de nuestro antiguo hogar...- Me explicó papá, enseguida que aparcó el auto frente a la casa-. Pero es una casa bastante económica, y tu madre y yo podremos invertir buen dinero en ella- Agregó, mirándome por el retrovisor con una sonrisa forzada, ya que él se había dado cuenta que ya la odiaba-. - No me gusta...- Respondí con cierta indiferencia, sin mirarlo con fijeza y sin apartar los ojos de esa casa grisácea-. Era mejor la mansión. - Deja de ser un niño malcriado, y entiende que no somos tan millonarios- Interfirió mamá, regalándome una de sus miradas amenazantes por el retrovisor-. No seas un malagradecido, y da las gracias, no sabes lo que estamos haciendo por ti- Dijo, mientras que se desabrochaba el cinturón para salir del auto-. «Mentirosa, ¡mentirosa!», grité mentalmente, y antes de que le respondiera a mi propia madre y tuviera una discusión con ella, tomé mi bolso y maleta y salí del auto cuanto antes para correr directo hacia la entrada con un dolor en el pecho. Dónde esperé a que mis padres salieran del auto y se acercaran. Y aunque, observé por unos segundos cómo tenían una pequeña discusión en el auto gracias a mi, en poco tiempo ambos estuvieron frente a mi con sus maletas y sus caras largas. Sin embargo, a pesar de que ambos estaban con el peor de los aspectos al igual que yo, no pude soportar todo lo que había estado conteniendo durante horas y horas. Y exploté. - ¡¿Por qué actúan como si nada pasara?!- Solté de golpe, apretando las cosas que tenía en mano con ira-. ¡Todo esto está mal, ¿no lo entienden?!- Dije, con un horrible nudo en la garganta-. ¡Abandoné toda mi vida en Lawndale por culpa suya! ¡Y lo peor es que aún se rehúsan a contarme la verdad sobre el porqué escapamos! - Confórmate con esto: todo lo hacemos por ti- Habló mi madre con una cara poco amistosa-. Además, no hay "verdad" que contar- Dijo, con la arrogancia pintada en cada una de sus palabras-. Mientras, que papá yacía con la mirada sobre el suelo, sin decir palabra alguna. - ¡¿Seguirán ocultándome las cosas!? ¡No soy estúpido, y ya estoy harto de ser el último en enterarse de todo!- Espeté, fulminando a los dos con la mirada-... Dime algo, al menos tú, papá- Añadí, mirándolo con desespero y tristeza, pero mamá volvió a interferir-. - Tu padre no tiene nada que decir, Cody- Soltó bruscamente, acercándose hacia mi con desagrado en su rostro-. Así que ya deja todo el drama que llevas montado desde que nos fuimos del pueblo. - ¿Drama?- Solté una risa sarcástica, volviéndome hacia papá con mayor desespero-. Papá, por favor, dímelo todo, ¿o le tienes miedo a mamá? ¡Habla! Papá no me decía nada, y poco a poco perdía los estribos. - Hijo... escucha a tu madre- Abrió la boca, solamente para decir eso, sin mirarme a la cara, y concentrándose en abrir la puerta de la casa-. - ¡Jamás la escucharé!- Le grité con lágrimas en los ojos, cansado de tantas mentiras y secretos-. Entonces, mi madre me regaló la peor de las miradas, y antes de que lo pudiera notar me dio una fuerte bofetada que resonó fuertemente y me hizo ahogar un gemido de dolor. - ¿Por qué me desafías tanto, Cody?- Me dijo con el desprecio en sus ojos-. Si sabes mejor que nadie que yo siempre gano. No bajé la mirada, y continué mirándola con firmeza, estando a punto de llorar. - Siempre tengo y voy a desafiarte porque estoy harto de tantas mentiras y secretos en esta familia. Prefiero tener consecuencias por ser honesto, que hacer lo que tú haces... vivir con miedo a la verdad- Contesté sin apartar mis ojos de los suyos, llevándome una mano a la mejilla roja y adolorida por la cachetada-. ¿A qué le tienes miedo? ¿A qué le tienen miedo papá y tú? ¿Al asesino de aquel cuerpo? ¿Le temen a Cain?- Solté sin titubear, sin miedo a recibir otra bofetada de mi madre y mirándola con firmeza y valor-. Aunque, por un segundo creí que me abofetearía, no lo hizo. En cambio, desvió la mirada y sin decirme ni una palabra entró a la casa con papá; enseguida que él la abrió, dejándome solo y con muchas dudas y misterios sin resolver. ¿Quién había sido aquella víctima de Cain? ¿Quién era realmente Cain..., y por qué le temen? Pero, la pregunta que me tenía en mayor incógnita era: ¿Por qué mis padres no mencionaron a Jessica? ¿Dónde está Jessica? Cuando estábamos en el auto y quise sacar tema sobre ello, mis padres me evadieron por completo. Las teorías se formaban en mi mente, y un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo, cuando mi subconsciente me susurró suave y espeluznantemente: «¿Jessica Parker había sido la víctima de Cain? ¿Estaba muerta?» Jackson. Lunes, 12 de Marzo de 2018. Presente. Todo era una completa oscuridad, pero de pronto la luz fue entrando en mis ojos. La visión volvió a mis ojos. No entendía lo que sucedía... estaba libre. De pie, en una especie de llanura, y era un día soleado. Estaba vestido con una túnica corta celeste, y me sentía bastante bien. Respiré hondo, y me tiré sobre el suelo sintiendo los rayos del sol tocando mi piel. Cerré los ojos por un momento, y los volví a abrir, volteandome hacia la derecha y encontrándome a mi pelirrojo favorito. Kai, estaba tendido junto a mi, mirándome con dulzura y vistiendo un elegante esmoquin blanco. - Bonito día, ¿cierto?- Me preguntó sonriente, volteando a ver el cielo azul al igual que yo-. - Si... es hermoso- Sentía el cosquilleo del pasto entre mis piernas y brazos, y la fresca brisa-. - Este lugar es perfecto- Dijo Kai-. Pero... ¿qué pasará cuando despiertes?- Añadió, aturdiendome un poco-. - ¿A qué te refieres, Kai? Siempre he pertenecido aquí. Vivo y siempre viví... junto a ti- Le dije con una leve sonrisa y el corazón acelerado, tomando su mano rápidamente antes de que él volviera a decir algo-. Él me miró con dulzura en sus ojos verdes. - Si, Jackson..., siempre hemos estado juntos- Habló él-. Pero, sabes mejor que nadie que despertarás y yo desapareceré, porque esto no es real...- Dijo con tristeza, tomándome el cabello entre sus dedos suavemente-. Pero debes ser fuerte, y yo sé que puedes serlo. - ¡No quiero despertar!- Grité con lágrimas en los ojos, lanzándome a sus brazos, ya que por algún motivo me sentía triste por esas palabras-. No lo entiendo... ¿por qué no puedo quedarme contigo?- Pregunté, comenzando a llorar desconsoladamente-. Él me apartó de sí, se sentó y miró hacia el horizonte: directo a unas montañas a lo lejos. Su cabello lacio y rojizo se movía suavemente por la brisa. - Porque esto es solo un dulce sueño, pero tal vez un día... puedas pertenecer aquí, y yo voy estar esperándote con lo brazos abiertos- Mencionó con tristeza sin mirarme a la cara, pero sin soltar mi mano de la suya-. Pero no quiero que estés aquí...- Dijo-. Quier que sobrevivas... por mi- Volteó a mirarme con lágrimas en los ojos-. Prometo que nos veremos en un futuro, y será mejor que esto, pero debes ser fuerte, Jackson. - Sin ti no podré serlo, no me dejes, Kai- Solté de golpe-. Frente a nosotros había un diente de león perfecto, moviéndose de vez en cuando por el viento. Él lo tomó, y me lo dio. Me senté, y lo sostuve con ambas manos. - Es hermoso y delicado- Dije, mirándolo con nostalgia-. - Soplalo- Me pidió él, levantándose sin mirarme a la cara-. Entonces, asentí y empecé a soplarlo. Inmediatamente las partículas blancas que lo adornaban se empezaron a mover, y todo a mi alrededor comenzó a desintegrarse; volviéndose polvo lentamente. Kai y su hermoso traje blanco se iban desintegrando poco a poco. - ¿Qué pasa, Kai?- Le pregunté con preocupación-. - Nunca dejes de luchar, Jack... sé fuerte- Terminó de decirme, y absolutamente todo desapareció; se desintegró frente a mis ojos, y lo único que quedó fue una oscuridad infinita como antes-. De pronto, volví a abrir los ojos débilmente al cabo de un largo rato, y respiré hondo ya que me faltaba aire, quedando en shock entonces al mirar a mi alrededor. Todavía seguía en la misma silla metálica pegada sobre el suelo, y sentía todas las heridas que tenía. Me sentí mareado y paralizado. Estaba encerrado en un oscuro y siniestro sótano; y aunque todo fuese oscuro, no podía dejar de mirar a un lado, ya que ahí se encontraba la silla de Cora. La chica que había sido mi compañera de sufrimientos hasta ayer, que pudo escapar.  Esa chica pasó por mucho junto a mi en estos últimos cinco meses. Pero, gracias a que no estaba ahora, me sentía más solo, aunque ahora tenía más esperanzas que nunca de salir de ese horrible infierno, ya que ella será quién traiga la ayuda... No sabía cuánto tiempo había estado inconsciente, pero supliqué con todas mis ganas volver a estarlo al oír nuevamente la canción de todos los días que Cain ponía en la radio antes de bajar al sótano: Lollipop. Una extraña y desesperante música que resonaba en toda mi cabeza al punto de desesperarme y hacerme llorar. Ya que esa canción significaba solo una cosa: que Cain ya venía. Mi corazón se aceleró y las ganas de salir corriendo; subir las escaleras y escapar, me invadieron. La verdad es que podía hacerlo, ya que no estaba atado a la silla, como antes. Solo estaba sentado en ella débilmente. Era fácil, ¡podía hacerlo! ¡Podría escapar de aquí! Sin embargo, cuando bajé la mirada y vi mis extremidades cortadas: recordé que Cain me había amputado las piernas por haber hecho que Cora escapara.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD