CAPÍTULO TREINTA Y UNO

3960 Words

—¿Reconocimiento de qué? —susurré, sintiendo cómo un nuevo tipo de temor se instalaba en mí. —No sé cómo llamarlo. No me importa ponerle un nombre. Pero está aquí, entre nosotros, y es más real que tu odio y que mi deseo de silenciarte. Se levantó de la cama con un movimiento brusco, como si la conversación lo agitara por dentro. Y se acercó al ventanal, y su espalda, ancha y marcada por las cicatrices y mis arañazos, parecía una barrera infranqueable contra el cielo nocturno que aún reinaba tras el cristal. —Puedo darte lo que deseas, Dian —dijo sin voltearse, y sus palabras, eco de una oferta pasada, hicieron que un escalofrío me recorriera la espina dorsal. —Recuerdo que ya lo ofreciste, y yo ya te di mi respuesta —dije, recuperando un fragmento de mi dignidad—. Quiero que desparez

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD