Choque de mundos

4589 Words
Estaba claro que su muerte no sería algo privado como lo fue cuando la sentenciaron, esta vez su muerte sería pública, y además la televisarían, pero a pesar de que sería ejecutada en “la plaza de la victoria”, no se apañó, pese a que habían preparado todo y que moriría frente a los ojos de las personas inocentes de Radu, las que creían que ella era la amenaza, frente a los embajadores de otras ciudades, a los nobles cercanos de Chariose, frente a los miembros de la corte y, además, frente a los ojos del mundo. Y, antes de todo el espectáculo, Joanna aguardaba en el interior del camión, donde la habían resguardado después de sacarla del capitolio donde Chariose la había rematado, y desde el interior de su celda móvil, escuchó el bullicio de personas que eran contenidas entre un grupo numeroso de guardias que controlaban a las embravecidas personas, aprovechó que sus guardias no estaban dentro con ella, para estirar el cuello por una pequeña abertura rectangular, apenas lo suficientemente ancha para que sus ojos intrusos pudieran ver el bullicio de afuera y sobre todo, viera la escalofriante pira de madera, la que estaba acoplada sobre un elevado escenario de metal, el que estaba acomodado frente a otro mucho más alto, donde mirarían su muerte, los miembros más importantes de la corte, algunos emisarios, los generales más importantes, invitados y el mismo rey. Sin embargo, un movimiento en la puerta metálica del camión la hizo escurrirse a lo más profundo del cajón del camión, de pronto paralizada por lo que significaba, pero, Joanna fue sacada con violencia, el cielo nublado la recibió mientras los gritos le atronaban los oídos, ella mantuvo la cabeza agachada mientras el viejo y arrogante Jano, quien había servido de presentador en su juicio, hablaba de ella a los presentes, destrozándola con sus palabras sobre su terrorismo, engaño y mentiras, y como su muerte haría bien a Radu, el cómo matarla amedrentaría a sus enemigos, hablaba Lord Jano Teriorne con su larga barba blanca meciéndose en el viento frio del día nublado, la pelirroja tuvo un revoltijo en su vientre, escuchar a Jano no le sentaba nada bien, mucho menos, cuando era vitoreado y aplaudido por los presentes, sin embargo, apartando los ojos del hombre que continúo en un solemne discurso sobre la guerra y su victoria, Joanna inspeccionó velozmente a su alrededor, el lugar estaba repleto, y no había ni un ojo que no la estuviera viendo avanzar hasta el escenario, en su recorrido encontró los ojos llorosos de Bowie, quien desvió la mirada sentado unos peldaños más abajo del trono vacío de Chariose, acomodado en el escenario enorme que estaba frente al suyo, Joanna se mordió los labios ansiosa, su único mejor amigo, no quería ni siquiera mirarla, ella avanzó arrastrando los pies sin dejar de mirar el enorme escenario dotado de flores y lujo, la mirada de la Gul siguió recorriendo, pero por más que buscó no encontró por ningún lado la presencia de Enith, lo entendía, de haber sido otras las circunstancias en las que ella no estuviera camino a su muerte, también hubiera faltado a ese espectáculo sangriento, que no dejaba de ser bestial sino estuviera disfrazado de poderío y una falsa seguridad, en cambio, los únicos ojos que encontró, además de los de Bowie, fueron los del conde Rayan Grollen de Rhein, la mirada curiosa de Olivia Joel, jefa de la orden de médicos unidos junto a un aburrido August, quien no parecía estar interesado en la faramalla, Joanna se estremeció, pues, sabía que lo único que divertía a ese cruel médico, era meterle agujas en las venas y abrirla en canal, pero, no solo descubrió a esos lobos vestidos de ovejas, sino también a la hermana del fallecido Dorian de Yulum, y mientras subía las escaleras del escenario que la llevaría a su muerte, comprobó el oro en los cabellos de ella y el verde de sus ojos, parecía ser la única consternada, no por Joanna, sino por la muerte de su hermano mayor, la pelirroja no pudo evitar mirar a la descendiente más reciente de la familia de Yulum, quien se sentó un peldaño abajo del trono del rey, ella era la princesa Nélida de las arenas de Yulum, “la esmeralda del desierto”, como era conocida en el extranjero, heredera al trono de su reino, quien además, pudo ver, portaba el broche simbólico de su casa en la solapa de su vestido n***o por el luto, Joanna apretó las manos desviando la mirada de los ojos jade de la exquisita chica, quien la miró fijamente, su corazón se sacudió, Jano continuaba en una plática que alteraba los nervios de la Gul. Pero inevitablemente la subieron al escenario, las rodillas no le fallaron cuando vio la pira preparada, de nuevo se engañó a sí misma de que eso era lo que quería, pero no pudo evitar sentir un mar de escalofríos recorrerle el cuerpo, erizándola ante lo que sabía le pasaría. Fue allí que Jano, finalizaba su alabanza a Radu y a las hazañas del rey, para nombrarlo alargando un brazo hacia la calle empedrada de su costado derecho, las miradas sonrientes y el reflector de las cámaras se apostaron en donde el viejo señalaba, la Gul se controló lo mejor que pudo ,sin embargo, lo que no pudo controlar fue la llegada de Chariose, jadeando por todo, sus ojos consternados miraron todo el espectáculo que fue su llegada, el revuelo se hizo presente entre vítores y una sonora conmoción que atrajo la atención de todos los que miraban el flamante espectáculo. Chariose apareció junto a su armada, en un impresionante desfile de grandeza y poderío, tanto, que todo alrededor, lo hacía verse poderoso y hermoso solo como él pese a que estaba herido, tanto fue verlo que incluso hasta esas alturas pudo desarmarla, las rodillas la tiraban al suelo, por lo que plantó los pies con fuerza, el rey de todo apareció a pesar de que él había sido tan detestable apenas unas horas atrás, con el porte del Chariose que ella recordaba, con mirada benevolente y ojos cansados; el rey estaba montando a caballo, un bravo corcel n***o como la noche, y tan grande y corpulento como un camión, con largas crines azabache y los ojos tan negros como pozos, el animal bufaba furioso mientras vapor escapaba de sus fosas nasales, Chariose lo controlaba hábilmente mientras la capa negra sujeta por el cuello por una tira de oro que salía de dos broches en forma de sol de cada lado de la capa que ondeaba tras su espalda, reposaba en la parte trasera del enorme caballo, Joanna inspeccionó a Chariose quien se veía frio, distante, con la corona ónix reluciendo sobre su cabeza, Joanna se quedó sin aliento, Chariose era todo lo que por mucho tiempo fue entrenado, para lo que había nacido, era rotundamente, todo un rey. Pero tuvo que bajar la mirada, no quería verlo, no después de lo que le había dicho apenas hacia unas horas, cuando él la había terminado de destrozar, los guardias que la sostenían la soltaron, pudo sentir el flujo de su sangre recorrer sus extremidades, para después, mirar como Chariose llegaba a la base de su exuberante escenario real con su caballo bufando, y con habilidad impecable bajarse del animal en medio de aplausos y gritos de apoyo, Joanna esperó un poco más hasta que sus súbditos lo reverenciaron, luego se sentó sobre su trono de frio metal n***o, su armada se quedó en las calles empedradas, quietos y diciplinados como solo el ejército de Radu, la boquilla de un arma se le enterró en las costillas, lastimando su torso herido, ella hizo una mueca de dolor. -De rodillas ante “tu rey” -. Le ordenó uno de sus escoltas en un rugido, Joanna reprimió las ganas de quitarle el arma de las manos para sacarla de sus costillas, pero, obedeció, débilmente se puso de rodillas, el valor y el picor de la curiosidad la hicieron levantar la mirada hacia Chariose, quien como en su juicio, la miraba con dagas en los ojos, unos ojos que lucían irritados y levemente hinchados, lo que hizo que Joanna frunciera el ceño, parecía que, tras su máscara de hierro, el dolor punzaba cada parte del rey. Luego, antes que otra cosa, la singular voz avejentada de Jano, apareció entre el eco de la plaza. - ¡Estimados presentes! -, alzó la voz -su majestad-, Jano lo miró haciéndole una de sus ridículas reverencias, Chariose se mantuvo inmóvil con los ojos incrustados en Joanna - ¡estamos aquí reunidos para dar justicia ante esta, terrorista-, el hombre la señaló con asco – esto servirá de recordatorio para todos aquellos enemigos que quieran lastimar esta patria, esto les servirá de advertencia! -Alzó los brazos - ¡Radu y su alteza real, no tienen tolerancia ante las amenazas! - los ojos del anciano rodaron hasta Joanna - ¡Es por eso que, esta criatura debe morir, como lo harán sus aliados! - Finalizó en medio de una ola de aplausos y aullidos, fue en ese instante en que Chariose hizo un movimiento con la mano, silenciando a Jano y las personas, el viejo concejal asintió con la cabeza con respeto, regresando a su asiento. Se hizo el silencio cuando los guardias despegaron a Joanna del suelo, para subirla a la pira, las piernas de ella temblaron cuando pisó la estructura donde la quemarían hasta convertirla en cenizas, como única forma para poder deshacerse de un ser como ella, la pelirroja soltó el aire contenido en sus pulmones cuando la ataron al poste, la apretaron con fuerza, ataduras que no eran nada ante ella, pero, no estaba dispuesta a escapar, el fuego si la haría gritar pese a que era una Gul, pero, podía dejarse consumir, ese había sido su objetivo, además, el dolor solo duraría un tiempo, nada comparado a las llamas abrazadoras y perpetuas del infierno, donde pararía al final. Pero, no pudo evitar resbalar lágrimas silenciosas, se sorbio los mocos inmóvil y atada, sus ojos irritados miraron sus pies encima de una plancha de madera, la que escondía la paja que ardería primero. Pese a que la muerte había estado siempre presente en toda su vida… Nunca había sido su deseo morir, siempre había querido vivir una vida, una en la que fuera amada… en el fondo, su mayor deseo, incluso en momentos como ese, no era arder hasta morir, sino poder gozar de todo, como alguien normal, ni siquiera mientras era devorada viva por Griffin lo había sido, todavía y en esos momentos, en medio de aquella cueva oscura, mientras escuchaba su carne siendo molida por dientes, quería que alguien la rescatara, que la estrecharan entre sus brazos y que la consolaran… Se mordió con fuerza el labio inferior, comenzando a perder el control en su llanto, no lo podía evitar, sus demonios la estaban consumiendo, como lo haría el fuego con su cuerpo. ¡No quería morir! Con el rostro tembloroso y cubierto de lágrimas, levantó la mirada al rey, quien, sorpresivamente apretaba los descansabrazos de su trono, su rostro se veía claramente roto, como si estuviera en una lucha constante consigo mismo, sus ojos eran dos motas de dolor, parecía que se desmoronaba, Joanna vio frustración en ellos, pero también miró locura, así como también amargura. Todo, estaba completamente silencioso, era como si el sonido hubiera sido absorbido del mundo, las personas contenían el aliento mientras esperaban una palabra de Chariose, quien parecía no poder moverse de su asiento, incluso a Jano, le pareció que el rey estaba demorando demasiado, por lo que se le escuchó aclararse la garganta. Pero inevitablemente, Chariose logró levantarse, la capa tras su espalda se sacudió, ante una ráfaga de aire frio, la lluvia era inminente, como si el cielo mismo no quisiera que las llamas abrazaran a Joanna, unas llamas que quizás, fueran tan ardientes que ni siquiera la lluvia podría apagarlas. -Joanna Monpezat-, pese a que parecía que se estaba desmoronando, la voz de Chariose fue fuerte, poderosa, como si en él no hubiera ninguna clase de pena, la Gul sollozó al escucharlo nombrarla -se te ha condenado a morir bajo todas las leyes de Radu…- dijo con las quijadas tensas y el alma escapando de cada palabra suya - Tienes permitido decir tus últimas palabras - Dijo Chariose brincándose deliberadamente al fragmento de las palabras que se decían en aquellos últimos momentos. Pero la Gul, se mantuvo silenciosa, ninguna palabra escapó de sus labios, aunque quisiera decir muchas cosas, aunque se desarmaba por gritarle cuanto lo amaba y como sentía que las cosas fueran de ese modo, pero, nada salió, su lengua estaba congelada ante el desahucio, el que se imponía ante el miedo, pues, hasta esas alturas, no sentía nada más que el hueco en su pecho de siempre. Chariose y todos los presentes aguardaron una respuesta que no llegó, el rey frunció los labios volviendo a tomar asiento en su trono, Bowie agachó la mirada, envuelto en lágrimas silenciosas. Era el momento. Joanna cerró los ojos, no quería ver a uno de los guardias cargar una antorcha con el fuego que la mataría, todo resultaba tremendamente medieval ahora que lo pensaba, pero ellos no conocían otra forma de poder deshacerse de ella. El calor de la antorcha encendida llegó hasta su rostro debido a la brisa fría, agradeció el único calor que no había recibido en toda su vida, tomó aquel momento con gratitud, solo le tocaba esperar para que Chariose diera la orden de proceder, pero esa orden no llegaba, Chariose estaba congelado en su asiento, mirándola sin parpadear, la princesa Nélida levantó la mirada hacia su rey, con el ceño fruncido y la pena atravesando su rostro pálido, y no fue la única, todos los ojos se aplastaron en Chariose, quien estaba inmóvil como una estatua. - ¿Alteza? -Le susurró Nélida. Chariose titubeo ligeramente, tuvo un pequeño temblor que pasó desapercibido para todos, y que supo controlar a tiempo, él trago saliva entreabriendo los labios para hablar… Sin embargo, un poderoso estallido rompió con el ambiente tenso de la situación, hubo gritos de pánico cuando el ayuntamiento, el que estaba a unas cuantas cuadras de la plaza, voló en medio de una explosión devastadora que hizo que Chariose se levantara de su asiento de un golpe mientras todos intentaban comprender que era lo que estaba pasando alrededor, Joanna abrió los ojos mirando la bola de fuego mientras el escombro voló a todas direcciones, de inmediato los soldados y Chariose se movilizaron, pero, otra nueva explosión mucho más cerca hizo retumbar el suelo como un poderoso terremoto, mientras escombro envuelto en llamas caía peligrosamente sobre la plaza atiborrada de personas, de haber podido Joanna, se hubiera agazapado, pero no pudo hacerlo al estar atada, por lo que solo se limitó a ver como las personas entraban en pánico. La gente aterrorizada no esperó a que hubiera indicaciones, una estampida desató el caos, Chariose en medio de los gritos de la muchedumbre y el fuego, gritó órdenes para sus generales, quienes se movieron para poder poner a salvo a los nobles en el podio del rey y a las personas que corrían entre el pánico como caballos desbocados, el número de soldados se redujo conforme eran enviados al lugar de las explosiones, Joanna con el corazón en la garganta se sacudió la ceniza confundida por lo que estaba pasando a su alrededor, cuando unas rápidas manos comenzaron a desatarla del poste caliente, ella reaccionó de un movimiento, rompiendo con su fuerza las cuerdas que lastimaban sus muñecas, se giró en un brincó contemplando un rostro joven, los ojos marrones de un soldado le regresaban la mirada con miedo, Joanna lo reconoció al instante, era el hijo de Sócrates, Percival, aquel muchacho que aspiraba a ser mejor que su padre, un niño que ya debía estar lidiando con una guerra, el chico levantó las manos en señal de rendición, mostrándole las manos vacías de armas, Joanna respiraba apresuradamente, mientras todos se olvidaban de ella. - ¡Tranquila! -Dijo con voz temblorosa mientras se acercaba con cautela a una Gul abrumada -No te hare daño, quiero sacarte de aquí-. Masculló el muchacho, Joanna parpadeo incrédula. - ¿Qué? ¡No!... - Las palabras se atoraron en la garganta de ella, se relamió los labios relajando los hombros, giró su cabeza hacia el escenario del rey, contempló como Chariose no esperó a los camiones o algún transporte, con Bowie ayudándolo a mantener en control a su caballo, lo miró montarse en él con una habilidad increíble. Pero de pronto, otra explosión mucho más cerca paralizó todo, Chariose fue el único que se movilizó, tomó a uno de sus generales de la solapa de su uniforme aún sobre su caballo furioso y lo levantó unos centímetros del suelo con un poderoso brazo. - ¡Resguarda a Joanna! -Le gritó con bravura soltándolo, él hombre trastabilló un poco, pero asintiendo con la cabeza le gritó a un grupo de soldados que ayudaban a las personas a esconderse haciéndoles un movimiento con la mano hacia la pelirroja que continuaba clavada en el suelo metálico de la estructura. Percival, el joven hijo de Sócrates tembló mirando como un grupo de soldados se acercaban hacia la pira, y con ojos bien abiertos miró a una Joanna que no dejaba de mirar a Chariose quien gritaba dando órdenes, impaciente por salir de allí para ir al origen de los incendios. -Debe irse-, la empujó por los hombros el soldado, Joanna parpadeo regresando al chico, el que portaba el lustroso uniforme n***o de los soldados de Radu y una insignia clavada en su pecho en forma de sol que pululaba entre la luz naranja del fuego mientras el miedo lo consumía completo -por favor, váyase, yo sé que usted es la única que sabe cómo detener a Griffin-. El chico tomó su arma de su cinturón, apuntando con manos temblorosas a los soldados que comenzaban a subir las largas escaleras hacia ellos. Joanna se remolinó sin saber que era lo que debía hacer, el chico estaba apostándolo todo porque tenía fe en que ella podía arreglar el desastre de Griffin, pero, tampoco era que quisiera hacerlo, lo único que deseaba era esconderse en un hoyo para no salir nunca, sin embargo, cuando abrió los labios para hablar y alejarlo del peligro, Joanna se vio apañada por una presencia que le causó que la piel se le erizara, ella se movió para empujar al muchacho lejos de una poderosa mano de infierno que se alargó para alcanzarlo, pero estaba debilitada, Griffin fue mucho más rápido que ella. - ¡No Griffin! -Gritó Joanna abalanzándose hacia el chico tembloroso, pero fue demasiado tarde, el poderoso Gul lo tomó de uno de sus brazos extendidos, haciendo que el chiquillo disparara a la nada, lo que trajo la atención de los presentes ante el estruendo, Chariose fue el primero en ver lo que estaba pasando, rugió en cólera cuando contempló el cuerpo de su enemigo, espoleo su caballo hacia allá, pero fue interceptado por un Gul que no había visto de nada, el que le sonrió con maldad, hubo disparos que atravesaron el aire, Chariose miró a su alrededor, la plaza en caos comenzaba a llenarse de Gules, su corazón palpitó en su pecho mientras contaba 40, 50, 60 enemigos, una pelea no tardó en desatarse en la plaza mientras Griffin aplastaba el lánguido brazo del chico, quien gritó de dolor, Joanna reaccionó moviendo sus piernas hacia Griffin, lo frenaría, pero el colosal cuerpo de Gal la embistió tan fuerte que la tiró de costado al suelo metálico, el dolor la paralizó por unos cortos segundos, intentó reponerse pero Griffin entre sonrisas fracturó el brazo de un solo apretón, el hueso chasqueo pero antes de que los gritos del chico le siguieran, Griffin tomó la mano lánguida del chico quitándole el arma de un rápido movimiento, y como un rayo alargó un brazo hacia los soldados que llegaban para dispararles certeramente en la cabeza, cuando estos se resguardaron en las escaleras, fue cuando el Gul aprovechó para girarse hacia el hijo de Sócrates apuntándole directamente en la cara, Joanna abrió los ojos, hubo unos cortos segundos y, luego, la detonación hizo que Joanna intentara con sus pocas fuerzas llegar hasta su ex compañero, pero Gal le impidió avanzar golpeándola por la espalda con un gran puño de piedra. La pelirroja resopló sintiendo el dolor expandirse por su cuerpo, Griffin entornó los ojos en ella mientras tiraba el cuerpo inerte de Percival por la orilla del alto escenario como si se tratara de una bolsa de basura, la rabia en la pelirroja la hizo volver a levantarse de un brinco, solo que esta vez Gal no la detuvo, en cambio, cambió de objetivo, los ojos de diablo del poderoso Gul encontraron a un Chariose que peleaba sobre su caballo, intentando con desesperación quitarse a los Gules que impedían que llegara hasta Joanna, Gal se tronó el cuello saltando los diez metros del escenario, cayó como un coloso en el concreto, para correr hacia el caballo de Chariose, el corazón de la Gul se salió de su pecho, y cuando movió su cuerpo para arrancarle la garganta a Griffin, esté la apuntó disparando de inmediato, hiriéndola en el vientre, lo que la dobló por la mitad, una ola de balas invadió el espacio cuando los soldados intentaron derribarlos agazapados en las escaleras, el general gritaba ordenes mientras Griffin avanzaba con paso seguro hasta Joanna, quien estaba doblada por el dolor y la sangre que emanó de ella como cascada, ella gruñó mirándolo con fuego, él le regresó el gesto en medio de una sonrisa. -Te dije que vendría por ti y que verías arder todo-. Griffin disparó hacia los soldados, tras Joanna, estos regresaron las balas, hiriéndolo en el hombro derecho, pero el Gul no titubeo, en cambio alargó un brazo para alcanzar a Joanna, pero ella empujó su cuerpo lejos de él para impedirle que la tomara, pero Griffin estaba mejor alimentado que ella, por lo que era más rápido en sus movimientos, con el puño cerrado tomó a Joanna por el pelo, tiró de ella trayéndola contra él, para después propinarle un poderoso puñetazo en la herida del vientre que la hizo gritar y desplomarse de rodillas al suelo, hubo otra ronda de balas, Griffin soltó aire fastidiado, y soltando a Joanna se arrojó a los hombres de Radu, silenciándolos uno por uno, Joanna cayó de costado sin aliento, buscó con los ojos a Chariose, encontrándolo más tarde peleando con un demoniaco Gal, este último lo había logrado tirar de su caballo, por lo que ahora luchaba contra un Chariose ensangrentado pero furioso. La pelirroja se arrastró lo mejor que pudo por el suelo metálico, deseaba llegar hasta Chariose, por lo que ignoró el camino sanguinolento que dejó en su camino, se maldijo entre dientes, ahora no era más que una presa fácil para los planes de Griffin, quien terminó con el general rompiéndole el cuello con las manos, Joanna lo escuchó regresar por las escaleras con tranquilidad. - ¡Griffin! -Apenas logró levantar la voz la pelirroja, tuvo que sostenerse el vientre, estaba paralizada de dolor, luego el rubio volvió a aparecer tan hermoso y malvado como solo él, se detuvo frente a allá con ojos tintineando ante la luz roja del cielo, Joanna alargó un brazo ensangrentado hacia Griffin, pero esté la pateo en el vientre, haciéndola rodar un poco hacia atrás, Joanna casi pierde la conciencia, el Gul caminó en poderoso silencio hacia ella, volviéndola a patear al instante, Joanna no pudo ni siquiera gritar, inmóvil y debilitada no pudo evitar que Griffin se le subiera encima, sentándose sobre sus heridas, la pelirroja soltó aire ante el peso del chico, la tomó del pelo, Griffin giró su atención en Chariose quien gritaba y maldecía mientras en medio de su pelea, miraba a los ojos del Gul, el rey lo contempló con los ojos bien abiertos, para después, comprobar como el Gul estrellaba una y otra vez su poderoso puño sobrenatural en el rostro de Joanna sin piedad, ella gritaba y manoteaba lo más que podía, pero, inevitablemente la debilidad y el poder de Griffin se pusieron sobre ella, los golpes continuaron brutales y gráficos hasta que la dejó completamente inconsciente. Fue cuando Chariose vuelto loco, despachó a uno de los Gul que lo detenía, Gal tuvo que apartarse sino el rey lograría hacerlo también, pero era difícil llegar hasta su objetivo, todavía tenía que sacarse de encima a Gal, quien se movió para plantarse frente al rey. Chariose se fue contra Gal, ansiaba poder matarlo, pero aquel poderoso Gul era muy diferente de los que había logrado derrotar, este era poderoso, por lo que puso todo de si, para poder quitar a Joanna de las garras de Griffin, quien sin un dejo de emoción en el rostro contempló un momento más al rey, el Gul de ojos de colores se puso de pie tomando a Joanna inmóvil del suelo y con los puños ensangrentados se colgó de un hombro a la Gul que no dejaba de sangrar, Griffin movió su mirada encontrando a Gal, quien le soltaba una patada al aire a Chariose, el que había logrado apartarse a tiempo antes que le diera de lleno en el estómago. -Nos veremos pronto principito, esto no termina aquí-. Masculló Gal sacándose a Chariose de un movimiento para después, correr fuera del alcance del rey, quien no lo siguió, en cambio emprendió la carrera al podio donde la pira intacta refulgía, y donde Griffin permaneció mientras los suyos comenzaban a desaparecer en medio de la lucha, Chariose buscó a Bowie, pero este estaba luchando, el rey apretó los puños ¿Dónde mierda esta Zigor?, se dijo para sí mismo, pero entendía que lo más probable era que hubiera ido al lugar de las explosiones, se maldijo corriendo lo más rápido que pudo. Griffin entornó sus ojos, en aquel momento las tropas que habían acudido a los incendios comenzaban a regresar, triplicando el número de soldados, para Griffin, era momento de irse, por lo que sujetando mejor a Joanna, Griffin brincó del escenario, cayendo perfectamente en el cemento, Chariose gritó que lo detuvieran, pero el Gul, ya había ganado terreno, el rey casi volando atravesó la base del escenario, tomó un arma de las manos de un soldado que inútilmente no lograba asestarle plomo a Griffin, Chariose derrapó en el cemento apuntando al Gul que escapaba de él, estiró ambos brazos y disparó cinco veces, las que impactaron todas en el cuerpo de Griffin, él gritó de dolor pero no se detuvo, Chariose tiró el arma mientras otro soldado le pasaba otra, todo a una velocidad que no era propia de un humano, y disparando nuevamente acertó dos más antes de que las siguientes se incrustaran en la pared de un edificio, luego de que el Gul brincara hasta los techos, donde se perdió de inmediato. Chariose gritó disparando hacia la pared con frustración, sus soldados resoplaron mirando al rey envuelto en una ola de furia, la peor que le habían visto en mucho tiempo, algunos soldados se reponían de la batalla, habían logrado matar a unos cuantos, pero las bajas de su lado, si eran importantes. Griffin había ganado esa vez, Chariose se remolió enfurecido… Griffin se la había logrado quitar…
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