Quiere una boda, pero le hace falta la novia.
—Bella, hija mía—Dice la mujer sentada en la cama del hospital. Su rostro se ve pálido y su semblante triste. Sería una digna actriz galardonada si trabajara en la actuación.
Esta mujer no es otra que Lucy Siles, la mujer que ha estado mintiendo a su hija de estar padeciendo un cáncer avanzado y terminal.
—Si, querida madre—Responde la Chica con rostro preocupado, quien la ve allí de pié a su lado, Bella es la hija de Lucy Siles, ha crecido con su madre toda su vida, su madre tuvo una relación fugaz con un anterior hombre de negocios, cuyos días de gloria ya se desvanecieron.
—Si te pidiera que te cases con alguien que nisiquiera conoces, ¿lo harías?
Bella queda en silencio por unos pocos segundos, los cuales se hacen sentir algo extenso y desesperado para Lucy, una decisión fácil de tomarse si su hija la amara tanto a como siempre le ha demostrado, la preocupación que siente se deshace, tan pronto se rompe el silencio y Bella responde al respecto.
—Supongo que si es mi madre la que me pide que me case, es porque me convendría para mí bien, ¿no es así madre?—Lucy sonríe satisfactoriamente con la respuesta de su sacrificada hija, no la ha decepcionado.
Su hija confía tanto en ella, pero ella hará algo esta noche, la traicionará sin pensarlo dos veces.
Bella mira a su madre con sus avispados ojos brillantes y hermosos que ven a su madre con ternura, si hay alguien tan filial a Lucy, esa es su hija Bella; una Chica joven, hermosa, en donde su encanto llega hasta lo mas alto, sin embargo todos estos años, Bella ha estado trabajando muy duro, tanto que ha tenido que estar en tres empleos a la vez, también ha hecho un esfuerzo sobrehumano de prepararse en la carrera de enfermería, lo cierto es que Bella eligió esta profesión por el padecimiento de su madre Lucy, quiere ayudarla a enfrentar la enfermedad que padece.
No sabe que todos a su alrededor la han estado traicionando, eventualmente, Lucy Siles quien en realidad nisiquiera está enferma, pero se hace pasar por enferma, para hacer que su hija trabaje y trabaje como una yegua, aún asi sin estar nada satisfecha y aún cobrando casi los tres sueldos de la joven, para Lucy sigue siendo una miseria el dinero que le quita a su hija.
...
Hacía tres días atrás, Lucy había recibido la visita de un hombre, y no la visita de cualquier hombre, si no el de uno de los magnates multimillonarios del País.
El inalcanzable hombre soltero para muchas mujeres, casi toda Chica deseaba una cita con él, sin embargo la reputación del hombre era la de un santo, nunca se había visto en líos de faldas.
El señor Lino Holmes, un asiduo hombre de negocios, declarado un tiburón en el área de los negocios.
Lino Holmes era quien siempre movía los hilos en el área de los negocios de todo Londres e Inglaterra.
Tenia ese poder en las manos desde los últimos años, esa habilidad innata para los negocios y el dinero siempre a su disposición, lo convertían en el dominante hombre de los negocios.
Por supuesto Lucy creyó que este hombre joven y atractivo estaba aquí por ella en un principio, sin embargo, en los primeros segundos se le ralentizó sus malas ideas, él estaba aquí por su hermosa hija Bella.
Lucy puso cara hosca, mientras el señor Lino sin más demora le dijo, "quiero que convenzas a tu hija que se case conmigo", quiero que le des como razón a esa petición, que yo he pagado todos los tratamientos en contra de tu "enfermedad avanzada" tú y yo sabemos que no estás para nada enferma y no me digas que estoy inventando todo este truco, yo no hablo por hablar y sé plenamente que tú estás viendo la cara de estúpida a tu hija".
—He llevado a cabo una investigación y sé que tú no estás enferma para nada, solo te aprovechas de esa tonta, haciéndola trabajar para ti.
—Si en esas investigaciones me hubieran reflejado que tú no eras su madre, fuera más fácil para mi digerir tu actitud, y ni hablar de tus acciones, ¡Nunca entenderé a personas como tú, son inescrupulosas y sin valores!
—¡No tienes que entender nada!...Es su obligación. —responde Lucy en su defensa sin sentido.
El señor Holmes sabe que Lucy es una mujer amante del dinero y no ama a su hija, así que le pregunta de nuevo acerca de su proposición tentadora.
—¿La convencerás sí o no? —La mujer de cuarenta años hace un gesto de desprecio y hace la pregunta que una buena madre jamás haría.
—¿Qué gano yo con convencerla a que se case contigo? —Lucy sacaría provecho hasta de un palo seco si pudiera.
El hombre da una media vuelta y la vuelve a mirar con sigilo. Sabe que con ella debe poner las cosas claras, pues no soportará tenerla de suegra pegajosa, y siendo tan mezquino con los que se merecen, como ella, le dice.
—Ya está todo resuelto, tres días después de nuestra boda, tu inventarás tu repentina, pero esperada muerte, morirás sin poder salvarte, quiero que dejes una carta hecha a mano con tu puño y letra en la cual confiesas que mueres muy en paz, todo por esa enfermedad tan avanzada que tienes, lo otro que quiero es que nunca intentes acercarte a mi futura esposa Bella.
—¡¿Qué?! —Interrumpe Lucy.
El señor Lino Holmes prosigue con sus antojados deseos.
—Con el dinero que gana tu hija, tu mantienes a tu amante en turno, juegas con el cariño limpio que tu hija te ha proporcionado toda su vida. Así que con la fortuna que yo te dé, quiero que nunca te aparezcas ante ella y ante mi.
Para Lucy es muy tentador la propuesta del hombre elegante ante ella, pero falta que esa hija suya acepte casarse con él, alguien que ni conoce.
—Intentaré—Responde con clara señal de excitación.
El hombre da la vuelta y sale de allí, sin antes decirle que tiene tres días para lograr el cometido, apenas da la vuelta, sonríe de manera sutil.
...
—¿Quién era este hombre?—
Su nombre era Lino Holmes, un hombre de treinta años, hace seis años atrás sufrió un desamor por parte de una mujer por nombre Becca, su nombre completo, Becca Slater, la mujer que fuera la hija mayor de un antiguo hombre de negocios, un empresario que cayó en desgracias y de su fortuna no quedó mas que nada. Tan solo su ilustre apellido.
Por seis largos años, Lino quedó viviendo bajo una nube gris por el abandono y luego la muerte de esa mujer, ese desamor hizo de Lino un hombre distinto, cambió mucho.
Se volvió desconfiado con casi todos, cortante y evasivo, ya no socializó más y solo se dedicó a trabajar, tanto así que hizo que sus negocios alcanzaran un crecimiento fenomenal. Aunque su vida privada y personal se atascara cómo mil primaveras atrás.
Ahora que ya hubo cumplido los treinta años, hace tan solo una semana, su abuelo lo visitó en la Empresa, al abuelo no le gustaba que su único nieto viviera solo y sin nadie a su lado.
Le habló a su nieto acerca de sus deseos de verlo feliz y con sus propios hijos, el abuelo Lenny Holmes dijo :
—Si no me traes a tu esposa ante mi, no vengas delante de mí, no quiero a una máquina de hacer dinero entre mis descendientes, pero que le falta corazón.
Así que Lino Holmes, ya de por sí tenía otra razón mas para ir por Bella, aunque también su otra gran razón era vengarse de la mujercita, había descubierto que Bella era la hija ilegítima de los Slaters.
Su relación era muy fuerte con su abuelo, así que para la tranquilidad y paz de él lograría convertir a la Chica en su mujer.