Roman, a diferencia de lo que mayoría pensaba de él, incluida su amada esposa Veronika, no estaba torturando ni golpeando a su primera esposa. A diferencia de cómo trataba a sus putas, Catka leva estaba siendo enamorada de una manera poco convencional. Roman la drogó los primeros días para intentar condicionarla, pero Catka se resistió a la droga, y aunque cogió mucho, lo que hizo que toda su mentalidad cambiara, fueron las promesas de Roman, además de las horas de sexo con él. Catka, a diferencia de sus hermanas, era moldeable. Ella era sencilla de tratarla, y solo con palabras bonitas, con promesas, y también con el trato correcto, lo que para los demás era un cautiverio, para ella fue la salvación cuando un hombre como Roman se enamoró de ella. —¿Me quieres? —le preguntó Roman al acar

