Esa misma noche, cuando Veronika regresó a su habitación, encontró todo lo que necesitaba, desde ropa interior limpia, hasta una cama que Roman pidió exclusivamente para ella. Mientras ellos se casaban, los empleados de Roman alistaron todo, desde sus vestidos, hasta su colección personal de zapatos y bolsos. A Roman le gustaba vestir a sus mujeres, y durante el día se encargó de elegir lo que quería de ella, comenzando por su ropa interior. Roman era un obsesivo del orden y el control, y quería que todo fuera tal como él quería, por eso eligió bajo sus exigencias, cuestión que Veronika odió cuando eligió colores poco llamativos, elegantes y cortes de vestidos como si fuera la reina de Inglaterra. Ella se dio una ducha esa noche antes de dormir, y prefirió dormir desnuda que colocarse alg

