Abra maratón.
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Espero que esta historia les esté agradando, no es mi primera historia, pero es de las que más me ha gustado escribir, de las que más me he esforzado por escribir. Sé que me falta mucho por aprender en redacción y esas cosas, pero para mí lo que cuenta es el sentido de la historia.
Bueno pastelitos los dejo seguir disfrutando de la historia.
Bailé, conversé, bebí y disfruté de su compañía como nunca lo había hecho con alguien, sin embargo no puedo dejar que juegue conmigo y tal vez las veces que me jalo contra él fueran impulsos del momento. Pero vaya que disfrute esa noche.
No se repetirá Raquel.
No te hagas ilusiones.
Llego temprano a la oficina como casi todos los días, me siento en la silla y al abrir el cajón veo otra rosa sobre los documentos me rasco la cabeza al verla supuestamente soy la única con la llave, me levanto y mi jefe no ha llegado para decir que fue él.
Me siento de nuevo con una sonrisa en la cara. Pongo la rosa en vaso de agua y la dejo ahí.
Mi jefe sale del ascensor igual que siempre con aires de todo el mundo está debajo de él.
-Buenos días-saluda sin emoción.
-Buenos días señor-respondo pero con la sonrisa en mi cara-ya puse los documentos que me pidió sobre el escritorio.
-Gracias-cierra la puerta al entrar en su oficina.
Dos minutos, dos minutos bastaron para descansar de mi día, me levanto dejando todo acomodado, voy al ascensor y me introduzco bajando la cabeza mirando la rosa, con esta ya van dos rosas, dos preciosas rosas, mi jefe entra en elevador y no me mira al hacerlo. Ya me acostumbre a esto, pasa algo con una persona y después me ignora, lastima que no puede hacerlo por siempre solo en estos momentos, salimos del ascensor pero esta lloviendo y no traigo coche.
No tienes.
Ni tampoco paraguas.
Si tienes.
Me paro en la ventana para ver las gotas caer.
-¿Te vas a quedar?-su voz me saca de mi concentración.
-Está lloviendo y no traigo mi paraguas-digo algo nerviosa-esperare a que termine de llover.
-¿Gustas que te lleve?-me giro a verlo sorprendida por su pregunta.
-Le va a quedar lejos-digo con mi nerviosismo a flor de piel.
-No importa-miro la lluvia que no para de cesar.
-De acuerdo-sonríe ligeramente.
Madre mía no había visto su auto.
Un hermoso Ferrari color rojo.
Voy viendo las calles que quedan en tinieblas gracias a las gotas de lluvia, miro de reojo al conductor que va concentrado en lo que hace, me pongo un audífono para escuchar una de mis canciones favoritas.
Tengo miedo
De calcular mis pasos mal
Y enamorarme.
Le subo a la canción y la tarareo, después de unos minutos llegamos a mi domicilio, le agradezco y él repite no me agradezcas, subo las escaleras y me meto en mi departamento, enciendo la luz, voy a mi cuarto y me pongo mi pijama de rayas con gatitos, me siento en el sofá y prendo la televisión, pienso en muchas cosas restándole importancia a lo que pasan en la tele.
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-Otra vez-dice Rick al contarle que Logan me busco en mi trabajo de nuevo-lo matare juro que lo haré.
-Ya déjalo así-digo-. Es un idiota que no me interesa.
-¿Segura?-asiento-si se pasa dime por favor, eres como mi hermana jamás dejare que te hagan daño. Menos él.
-Gracias pero estoy segura-sonríe.
Me deja en la oficina y se va con esa maldita sonrisa de perro que se carga.
Subo a hacer mis labores de trabajo y las cosas se me están complicando con Logan tras de mí, no quiero volver a caer en sus redes, pienso y pienso en qué diablos tengo que hacer para quitármelo de encima.
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-Estas muy alegre-dice Elsa mientras mira a Perla.
-Sonreír y cantar no es malo-responde Perla con la misma sonrisa.
-Solo cuando estás enamorada-le dice Paty-dinos quien tiene tu corazón.
-Pues es obvio que de Miguel-dice Elsa.
Nos reímos como tontas por este tipo de cosa entre otras, me levanto de la silla para ir al baño, al llegar me retoco un poco el maquillaje y salgo de nuevo para encontrarme con David, un viejo amigo, nos saludamos y abrazamos como no lo habíamos hecho.
En casa, hago el aseo con mi música a todo volumen es como mejor lo hago, uso la escoba como micrófono mientras canto Afortunadamente no eres tú de Paty Cantú, amo a esta artista latina.
Termino de hacer el aseo y me siento en el sillón para escuchar un par de canciones más en tranquilidad.
Mi teléfono suena y hace que le baje al estéreo.
-Dime Perla.
-Muñeca iremos de antro ¿vienes?-miro el libro que está esperándome desde hace un mes.
-No lo siento mucho, estoy agotada y quiero leer un rato.
-Bueno si cambias de opinión estaremos en el Luna llena-un bar importante de la ciudad.
-Nos vemos. Cuídense.
Me acuesto a dormir para relajarme y caigo como piedra.
Mi hermana está sentada junto a la fuente en el parque de siempre, no me dijo para que me quiere y tuve que pedir permiso en el trabajo para que me dejaran venir a verla, lleva un vestido naranja con flores blancas, horrible sin duda pero así es ella.
-Hola Sofía-digo y ella se levanta abrazándome.
-Hola Rocky-Me da un beso en la mejilla-que bueno que viniste.
Se vuelve a sentar y me jala con ella, esta nerviosa y lo noto en sus dedos ya que juega con ellos.
-Mi sueño se hará realidad-dice de la nada.
-¿Cuál de todos?-hago memoria-ir a París o viajar por el país.
-No tonta ninguno de esos-baja su vista a su vientre.
-¿Seré tía?-asiente con emoción y yo brinco de emoción.
Hacemos eso por diez minutos seguidos y me encanta la idea de que ella cumpla su sueño de ser madre.
La alarma suena despertándome de ese bello recuerdo, me pongo una falda negra y una blusa del mismo color, recuerdo la fecha pues hoy se cumplen dos años desde que perdí a mi hermana.
Llego al trabajo dispuesta a pedirle permiso a Harry para ir al cementerio y dejarle flores a mi hermana, extraño muchas cosas de ella, su hermoso cabello rubio y sus hermosos ojos verdes, éramos distintas en apariencia pero iguales en el cariño a la otra.