Voy a una maldita reunión que no tiene nada que ver conmigo, mi padre quiso que fuera por qué según él es para estar con socios y amigos de hace tiempo, Alex va sonriendo porque verá a sus amigos que hace mucho que no ve, mi madre igual y mi padre trae en mente a ciertos socios nuevos incluyendo a un joven llamado Rick que es uno de los más importantes en exportaciones y la verdad a mí también me interesa hacer trato con él, mi padre maldice por el lugar que le tocó para estacionar.
-Ya Tobias no te enojes-me molesta no a ver traído a Marivel pero es demasiado pequeña para venir.
-Será mejor que nos apresuremos-salimos del auto y casi al entrar a la casa veo a dos idiotas que son mis amigos.
-Miren quien llegó-Se burla Enrique-creí que no vendrías.
-Me trajeron-digo con enfado-¿Qué hacen a aquí afuera?-Lorena apaga el cigarro y lo tira.
-Esperamos... recuerda que está es mi casa, bueno, la de papá-entramos los tres a la casa.
El decorado es obra de la madre de Lorena, todo perfecto en tonos dorados y cremas, llego a la mesa de vinos y tomo un vino blanco de una excelente cosecha, el padre Lorena siempre a tenido buen gusto para los vinos y parece que él escogió los de hoy.
-Ven, que papá te busca-Alex me jala entre las personas y llegamos a donde están.
-¿Ya viste a nuestro objetivo?-dice Enrique en mi oído.
-¿De qué hablas?-me gira y con la vista apunta.
Lleva un vestido espectacular en color rojo, sus labios están pintados del mismo color que el vestido, trago fuerte, sus uñas están pintadas del color del vestido, madre mía, la diosa del amor en vida. Su cabello lo lleva suelto y ondulado, está mujer me va a matar.
-Hola Tobias-saluda el acompañante de Raquel.
-Hola Rick-conque él es Rick.
-Te presento a mi prima Raquel-tranquiló.
-Mucho gusto-la saluda mi madre-. Querida ya nos habíamos visto en la oficina de Harry.
-Sí un gusto verla de nuevo-se toman de las manos-. Señor Harry.
-Raquel-necesitó un baño de agua fría-. No esperaba verte aquí.
-Rick me pidió que lo acompañara-No suelta el brazo de su primo-y como decirle que no.
-Qué quede claro que no te debo nada-habla su primo y ella lo mira con ganas de matarlo.
-No creí que no tuvieras palabra-sabe jalar hilos por la cara de su primo-pero ya que no me debes ningún favor y yo a ti tampoco puedes...
-Ya, está bien, si te debo un favor-ella sonríe por su victoria.
Duramos un momento intercambiando palabras cuando el semblante de ella cambia por uno más triste.
-¿Qué hace aquí?-pregunta a su primo.
-No sé pero por favor no te le acerques-parece nerviosa.
La charla continúa y ella se pone tensa en el brazo de su primo, la platica se vuelve de negocios.
-Hola Logan-saluda mi madre.
-Hola señora Olivia-Raquel se pone nerviosa más de lo que ya estaba.
-Rick, Rocky que gusto verlos-fue de él a quien aleje a Raquel esa noche.
-Lastima que no puedo decir lo mismo-gruñe Rick.
-Muñeca, ¿no me vas a saludar?-traga saliva.
-No-dice fría y seca.
-Pero cariño...
-Te dijo que no, Logan-la defiende su primo-. Te lo he advertido muchas veces Logan, déjala en paz.
-Y te he respondido que ella es mía-en tus sueños.
Ella niega cuando él le extiende la mano.
-Lo siento Tobias pero...-en un parpadear Logan jala a Raquel para estrecharla en sus brazos.
-Si me disculpan tengo que hablar con mi prometida-ya fue demasiado lejos.
No te metas.
No te metas.
-Suéltame Logan-fría es poco, se suelta de su agarre para tomar mi brazo.
Con sus ojos pide mi ayuda, no me iba a meter pero ella ya me lo pido.
-Cariño, te ves pálida-los ojos de los demás se abren como platos incluyendo los de ella, pero después capta-vamos a que tomes aire. Si nos disculpan.
Salgo con ella de mi brazo, y las miradas de la mayoría caen en nosotros bueno en ella porque recarga su cabeza en mi hombro.
No puede estar pasando.
Ella va conmigo.
No brinques Harry.
Salimos a un balcón qué hay en la parte de abajo de la casa es pequeño pero privado. Ella se sienta en la pequeña banca y parece que va a llorar.
Me recargo en el barandilla de cristal dándole su espacio.
-Gracias-dice a punto de llorar.
-De nada, no me agradezcas-sonríe débilmente.
-De a ver sabido que estaría él aquí no hubiera venido-parece que va llorar.
Ya la vi soltar una lágrima no quiero verla de nuevo.
-Perdón que me meta pero, ¿qué te hizo?-levanta la vista para verme.
-Nada de que preocuparse-da una leve sonrisa-no quiero salir de aquí hasta que se vaya.
-¿Me dejas acompañarte en ese caso?-vuelve a verme y parpadea muchas veces.
-No quiero arruinar su noche-Me acerco a ella y me pongo de rodillas.
¿Qué diablos estoy haciendo?
-No la arruinas-sonrío débilmente-. Voy por un par de copas y regreso.
Asiente débilmente y da una sonrisa que me encanta.
Voy por las copas y regreso casi enseguida, ella sigue donde la deje y sonrío como un idiota.
Demonios.
Le doy una de las copas y me siento junto a ella en la banca, empiezo a hacerle conversación cosa que ella agradece, digo un par de tonterías y ella se ríe de ambas, ni idea de cuánto duramos en el balcón, empiezan a sonar algunas piezas lentas y ella las sigue un poco con intención, una pista pasa y ella empieza a cantarla por lo bajo.
-Ven-la tomo con delicadeza de la mano y la llevo a la pista. Al principio se queda estática.
-Esto es...-Está nerviosa.
-Por el momento no soy tu jefe-le digo y ella ladea la cabeza-hace mucho me dijiste que en la oficina soy tu jefe y fuera eres libre-se sonroja un poco.
-De acuerdo pero sólo una pieza-asiento.
Enreda sus brazos en mi cuello y yo los míos en su cintura, la canción se acaba pero ambos seguimos con la siguiente y así sucesivamente por casi diez piezas.
Cancelaré el juego, ella no será una de mis conquistas o de las de Enrique, ella será mi última conquista y con la que quiero pasar mi vida.
Pero por lo pronto iré haciendo lo que hice hace días, y le gusto.
Una rosa es su escritorio.
Salimos de nuevo al balcón y ella no deja de sonreír, no le diré que su amigo Logan seguía ahí y que nos vio bailar las diez canciones, porque me encanto la cara que tenía y las ganas de matarme en ese momento por bailar con ella.
-Mmm gracias por todo-vuelve a decir.
-No me agradezcas-repito.
-Tengo que-sonrío una vez más.
-No, no tiene porque hacerlo.
Me junto un poco más a ella ya que ambos estamos recargándose junto a la barandilla de cristal, no había notado que también ella se estaba juntando a mí y terminamos juntos.
-Buenas noches Harry-se separa de la barandilla y avanza un poco, tomo su brazo y la giro a mí, quedamos a unos centímetros de distancia-¿Harry?-trago saliva.
-Perdón-no mientas.
Querías hacerlo.
La suelto un poco.
No quiero dejarla ir.
-Nos vemos el lunes-murmura pero mis brazos la enredan impidiendo soltarla-¿Harry?-miro directamente a sus ojos y es donde me confundo más.
-Raquel-la voz de Rick hace que la deje ir.
Sale del balcón no sin antes dar una última mirada en mi dirección.
Al llegar a casa me tiro en la cama y sonrío como un idiota. Ya cancele el juego me costo convencerlos pero al final aceptaron ya que les dije que probablemente ella nos descubriría.
Raquel.
Mi Raquel.
Te encontré y no pienso dejarte ir la próxima vez.