Hay cinco hombres sentados a la mesa. Es la mesa más impresionable que he visto jamás. La sala de juntas de Ciro Walker es algo de otro mundo. Es otro nivel. Son grandes ligas y en comparación, Jordan acaba de quedarse chiquito. Las reuniones no suelen cohibirme. Nunca me intimidó la presencia de hombre alguno, pero justo ahora, me siento pequeña entre tanto poder. —Te ofrecemos un pago mensual acorde a un abogado matriculado en el derecho penal —el sujeto que en la amplia mesa rectangular de vidrios ahumados se sienta a un costado de Ciro, entrelaza las manos—. Y eso que aún no recibes tu especialización. Otro de los presentes, el Director del Congreso, se arregla los puños de la chaqueta. —Primero asistirás a Procuradoría —dice—. Es importante conocer el sistema de trabaj

