El programa de chismes matutino estaba desglosando... mejor dicho: ¡Deborando! la vida de Grillo primera hora de la mañana:
Un evento cargado de emociones.
Primero, hablemos de la superestrella Yuri, quien ha sido reemplazada en el amor. Que si se casa, que si se ha comprado un anillo y se lo ha puesto… no, no, no… está como loquita. La cosa es que nuestra producción nos asegura que no hay boda. No es posible, porque esa misma noche hemos visto a Grillo rifársela toda por Tamara Woodstone. ¿Quién lo diría? El patito feo de las Woodstone dándonos chisme desde buena mañana: que si levantó la mirada profunda del guapísimo empresario musical Igor, y que tiene los ojos de Grillo pegados a sus tetas, sus faldas y su culo. Cric-cric para todos nuestros televidentes. Nos vamos a un corte comercial, pero cuando regresemos, les traemos imagen por imagen y muchas ganas de desglosarlas junto a ustedes.
Sí, el chisme alimenta el corazón del mundo, pero es el café que impulsa la vida de los manivillanos.
Lucía apagó el televisor para tratar de entender a su hermana y el desastre que estaba causando. Incluso llamó a Bel, el productor de Grillo, porque necesitaba saber si era momento de sacar a su hermana de ahí o si creía que había una relación laboral en medio de todo el desastre por contener.
Mientras los Woodstone mantenían una de las conversaciones más densas que se pueden tener en la mañana, en Main Village se desataba el desorden con respecto a la vida de un cantante, su novia actriz y su posible amante/manager. A esos tres les tocaba confrontarse los unos a los otros.
La noche anterior había estado cargada de insultos, peleas y malas miradas. Tamara los había enviado a todos a dormir porque, la verdad, estaban borrachos y no le apetecía defenderse de una mujer violentamente enojada y desnuda en una cama. La realidad es que se había sentido como una impostora todo el tiempo.
Ahora, encontraba la palabra, pero se dijo a sí misma durante la noche que era la Cenicienta: la habían metido en un vestido, su vida había cambiado y, como si no fuera poco, había conocido al príncipe azul… y había tenido que abandonar la fiesta para encontrarse a medianoche con la realidad: era una chica más, insignificante como siempre.
Grillo la sacó de sus pensamientos con el ruido de la licuadora. Yuri se había levantado temprano y, después de correr en la caminadora una hora y alzar pesas, se había lanzado a una sesión de power yoga. Tres horas de la puta mañana haciendo todos los ejercicios que la mantenían espectacular, solo para que Grillo eligiera a la mujer más corriente para reemplazarla.
—Buenos días, florecitas —dice Grillo, que viene de correr al aire libre, porque de domingo a jueves su cuerpo es un templo, y viernes, sábado y feriados es un tanque de fiesta. Pero ese no es el punto; el punto es que si alguien sabe combatir la resaca, es Grillo, y ese juego verde con alcohol era todo lo que su cuerpo necesitaba: los nutrientes para vivir y el fuego se apaga con fuego.
—Tómenselo, fondo, no paren.
—No sé si pueda —responde Tamy, después de ver a Yuri y a Grillo acabarse los suyios, los dos se le quedan viendo incrédulos por la falta de espíritu de autopreservación.
—No puedo, no puedo, si me meto algo extraño a la boca, vomito.
—Entonces no comes polla —responde Yuri. Tamara rueda los ojos, Grillo le da una pajilla y le asegura que no sabe si va a funcionar.
—Cómo te gusta todo despacio —Tamara rodó los ojos ante la insinuación y le dio un primer sorbo a la bebida. —Si chupa pero no traga, es demasiado fina para eso.
—Qué falta de respeto, de verdad. Vean, a mí denme un café y resolvamos de una vez lo que sea que deban hacer.
—Yo tengo una relación con Grillo, no contigo. Ahora, voy a trabajar. Daarin, nos vemos en la noche.
—Tengo que trabajar.
—Mejor, nos vemos cuando tengas hueco en la agenda y estés más relajado, menos… lo que sea que estés viviendo. Nos hablamos.
Los dos se despiden con un beso y un abrazo. Tamara los ve incrédula, sobre todo a Grillo, quien la ha dejado ir como si nada y no tiene nada planeado para el mes relacionado con trabajo como para perderse la oportunidad de discutir su futuro.
—Tengo planes con mis fans.
Grillo anuncia en sus r************* que estará en una discoteca esa misma noche, poniendo a todo el mundo a sudar. El dueño de la discoteca le escribe unos minutos más tarde preguntándole si ocupa algo, como una pastilla para relajarse. Una locura.
—Tamara, mi vida es demasiado compleja como para pelearme con Yuri. Ayer, entre tanta gente, entendí que lo que está es triste y sola, necesita tiempo. Yo… vi el programa esta mañana y quedamos fatal, los tres o los cuatro, no sé. Mejor tranquilizarnos y fluir. Y ahora tienes que planear un poco del evento, ¿a quién te parece que invite? Sabes qué, voy a ducharme y a buscar a Yuri para almorzar juntos.
—¿Vas por Yuri?
—Sí… Yuri es mi amiga, y parece que la estoy dejando por ti, entonces voy a tomar un momento para no meterte en una cabronada falsa. —Le sirve café en una taza y se la da a su amiga. Ella se lo toma caliente, como si no sintiera nada, y cuando finalmente baja la taza, Grillo se anima a decir: —Eh… quería hablarte. Igor no es la persona indicada para iniciar nada…
—Ah, por favor, no, no, no. Tú no me vas a decir cómo vivir cuando estás arreglando tu relación falsa con tu novia falsa. Fallaste en omitir la falta de límites en su relación, y ojalá que los otros días de la semana que no está sean con Marce y Jime. Hazme el favor, me has tenido de huevona reuniéndome con abogados para nada.
El teléfono de Tamara sonó en cascada. Vio una llamada de su hermana que no podía ignorar, porque lo último que quería era enloquecer a su familia. Llamó a su jefa, quien la hizo pedazos, y se dedicó a trabajar, porque todo el mundo le había dejado claro que para eso estaba. Mientras ella hacía de manager, publicista y hasta bombera por todos los fuegos que había generado el anuncio de su fiesta sorpresa…
Pareciera que el humor de sorprender era una nube que Grillo estaba arrastrando por todos los aspectos de su vida. Sorprendió a Yuri en sus grabaciones y se veía espectacular peleando. En realidad, le daba miedo enfrentarse contra ella en cualquier aspecto de su vida, por eso venía a ser un buen novio: rosas, comida, una botella de vino y copas de verdad para no despertar su mal humor. Yuri no había puesto su mirada en él todavía, y por dicha lo hizo después de que gritaran “¡corte!”. Ella se había quedado quieta donde estaba grabando la secuencia de pelea. Los dos compartieron una sonrisa, y él se acercó, la bajó de la estructura en la que estaba y le dio un beso en la mejilla. Yuri tenía una sonrisa sincera, de oreja a oreja; estaba sudada, cansada y algo golpeada. El equipo se aprovechaba todo el tiempo para sacarse los clavos.
La joven rodeó con sus piernas la cintura de su novio y le dio un beso en los labios.
—¿Qué haces aquí? —pregunta emocionada.
—Vine a supervisarte —responde como si fuera obvio.
—Voy a esperarte vestida en el tráiler, con la comida que te traje, y dejarte trabajar —Yuri le dio un par de besos sobre los labios y asintió—. No vaya a ser que te desconcentres y mates a alguien a golpes —bromea.
—Te amo —dijo Yuri mirándole a los ojos, y él asintió.
—Te amo.
Grillo dejó a Yuri en el set, le dio las gracias a su productor, saludó a un par de personas de camino al tráiler y fue a trabajar haciendo una que otra llamada, molestando a Tamara, conversando con los dueños del club —quienes estaban muy ilusionados por tenerlo— y grabando un video para sus fans, los cuales estaban flipando. El día parecía bueno y, con un solo tiro, estaba matando más de un pájaro. Toda la gente que decía que su relación estaba mal estaba cambiando de opinión. Yuri no había llegado al camerino cuando ya había fotos y videos de Grillo en el set, besándola y la pareja sobremimándose antes de entrar juntos, más enamorados que nunca.
Él calentó la comida y le sirvió a Yuri. Ella se acostó un momento y bebió un solo sorbo de vino porque no le encanta trabajar con alcohol tan alto en el sistema, y estaba sobreviviendo a todo lo que tomó la noche anterior.
—Entonces, ¿tienes concierto hoy?
—Es casual, es como una bailadita.
—Ya… —se burla la joven.
—Venía a disculparme por lo de anoche.
—Daarin, no es el lugar —señala, y él asiente. Podrían estar siendo grabados, aunque nadie se atreva a decirlo.
Grillo le escribió un mensaje de texto y ella rodó los ojos, porque no estaba lista para conversar. No quería dejarlo, no después del beso, la sorpresa o cualquier cosa… no quería dejarlo.
Grillo:
Quería decirte que tú eres importante, que te amo y que no voy a hacer nada que te lastime ni ahora ni nunca.
Yuri:
Necesito la verdad. Si no es Tamara, necesito saber si hay alguien más.
Grillo:
No tengo nada con Tamara.
No hay nadie… Solo quiero seguir con mi vida sin serte infiel frente a las cámaras o al mundo. Nuestra historia no debería terminar así, porque yo esperaría que siguiéramos siendo amigos toda la vida.
Yuri:
Si no hay una mujer, ¿por qué no quieres intentarlo conmigo? ¿Por qué, si lo tenemos todo para ser felices, necesitas dejarlo e ir a buscar a alguien más?
Estoy aquí, Grillo.
Estoy rogándote que me elijas.
Yo estoy pidiéndote que me des una oportunidad de amarte.