Escuchó a su madre y a sus hermanas llegar junto a su perro Matthew. Su papá tenía razón y lo sabía. Esas dos niñas llevaban su misma sangre. Debía disculparse con ellas. Salió de su habitación y fue a la de sus hermanas. Se paró frente a la puerta de mariposas escarchadas y tocó. – ¡¿Quién?! –Rió al escuchar a su hermana más pequeña gritar. –Si no dice la contraseña no lo dejo pasar.
-Rawr. –Fingió un rugido y Elisa abrió la puerta lentamente. –Hola ¿Puedo pasar?
- ¿Nos vas a gritar? –Preguntó curiosa inclinando su cabeza.
- ¡No puede pasar! –Dijo Eleonor sentada en su cama. –Tiene prohibido el paso por hoy, lo sabes Eli.
-El, solo quiero disculparme. –Habló sentándose al lado de la puerta. –Elisa, ¿Puedes decirle a Eleonor que me porté muy mal con ustedes en la cena y que me siento pésimo por ello?
-Okay. –Dijo la pequeña. –Espera aquí. –Elisa cerró la puerta y León escuchó como la más chiquita le decía todo lo que él le había dicho. –Eso dice Rawr.
-Dile a Rawr que solo aceptaré su disculpa si nos canta una canción.
- ¿Y yo puedo elegirla? –Rió León al escucharlas.
-Sí, si puedes. –La puerta se abrió nuevamente y la pequeña Lancaster miró a su hermano con sus curiosos ojos verdes.
-Dice El que debes cantarnos si quieres que te perdonemos. –León escuchó la risita de su hermana de once años dentro del cuarto y sonrió. –Y yo elijo la canción.
-Ustedes piden. –Se levantó del suelo y acarició el cabello n***o de su hermanita. –Elije una buena canción, voy por mi guitarra.
-Rawr. –León volteó a verla. –Te quiero.
-Te quiero, Eli. –Fue a su cuarto y recogió su guitarra de una esquina. Si sus hermanas querían una canción, él les iba a dar su canción. Regresó a la puerta y luego de tocar, Elisa le abrió. Vio a Eleonor en su cama, sentada, con una expresión muy triste. Se sintió pésimo.
-Te escuchamos. –Elisa le sacó un pequeño banquito y lo puso en frente de las camas. León se sentó y afinó la guitarra. –Eli. ¿Qué canción elijes?
-La canción de Disney. –Rió la pequeña. León echó la cabeza hacía atrás en una risa.
-No me la sé. –Sonrió. –Por favor señoritas, ¿Pueden poner otra? –Eleonor negó y sonrió.
-Pooooor favoooor. Si te la sabes. Yo cantaré contigo. –Sonrió Elisa. –Por favor, y haces las voces como papi. Por favor, por favor, por favoooooor.
-Tú ganas. –Terminó por decir y comenzó a marcar el ritmo golpeando suavemente la caja de la guitarra. Tocó las cuerdas tras colocar los acordes. –Hoy voy a hablarte de mis héroes. Que me vieron crecer. Desde el león que se hizo rey hasta la princesa que rompió la ley...
Eleonor sonrió y Elisa solo seguía la canción junto a su hermano. Mientras cantaban, Magnolia y Liam se asomaron por la puerta y sonrieron. –Todo sigue en pie. –Abrazó William a su esposa.
-Son buenos niños. Y no lo digo solo porque soy su mamá. –Se quedaron allí solo escuchando.
Si me preguntas a mí
De ellos aprendí
Que hay personas
Por las que vale la pena derretirse
Todo es posible, incluso lo imposible
Las virtudes a veces
Están bajo la superficie
La belleza está en el interior
Recuérdame aunque te diga adiós
Debo dejar de ser algo que no soy
Llorar me tranquiliza los problemas de la vida
Elimina de tu vida, si elimina tu sonrisa
Hay una lágrima por cada risa
Eres más valiente de lo que crees
Porque tenemos que crecer
Las segunda estrella a la derecha
Todo recto hasta el amanecer
Aférrate a aquello que te hace diferente
Si esperas el momento oportuno, era ese
Ohana significa familia
Familia estar juntos siempre
Que tu alma libre este
Y que nunca es tarde para ser joven
Boo
Sigue nadando, sigue nadando
Quiero ser como tú
Hakuna matata, vive y deja
Bibidibabidibu
Boo
Hay un amigo en mí
Tan blandito que me quiero morir
De ellos aprendí
Cada día de lluvia tiene su arco iris
Y el camino correcto no es el más fácil
Espejito, espejito
Eternamente agradecidos
No te centres en lo que dejas atrás
Busca lo más vital
Escucha tu corazón y lo entenderás
Supercalifragilisticoespialidoso
Creo que si estás completamente loco
Pero te cuento un secreto entre nosotros
Las mejores personas lo están
Si al hablar no haz de agradar
Te será mejor callar
Hasta el infinito y más allá
La vida no es perfecta para ser maravillosa
Soy una hermosa mariposa
Tu identidad es la posesión más valiosa
Protégela a toda costa
Recuerda siempre quién eres y ya está
Boo
Sigue nadando, sigue nadando
Quiero ser como tú
Hakuna matata vive y deja
Bibidibabidibu
Boo
Hay un amigo en mí
Tan blandito que me quiero morir
De ellos aprendí
Tira de la palanca
Deshonra sobre tu vaca
Que hay que explorar lo inexplorado
Que nadie se mueva tengo un dragón
Y no tengo miedo a utilizarlo
De verdad de la buena
Boo
Sigue nadando, sigue nadando
Quiero ser como tú
Hakuna matata vive y deja
Bibidibabidibu
Boo
Hay un amigo en mí
Tan blandito que me quiero morir
De ellos aprendí
Ahora que ya sabes quienes son me creerás
Si te digo que los animales saben hablar
Que algún día sabré volar
Que la magia es de verdad
De ellos aprendí
Que por mucho que vuele lejos de aquí
Seguirán siempre junto a mí.
- ¡Te la sabías! –Gritó Elisa saltando de la cama para abrazar a su hermano mayor. –Gracias.
-Díganme ¿Estoy perdonado? –Eleonor alzó los hombros riendo. –Por favor, sé que me porté mal y estuvo muy mal como les hablé. Perdónenme, no volverá a pasar.
-Está bien. –Sonrió Eleonor y se acercó. León dejó su guitarra en una esquina y las abrazó a ambas con fuerza. –Pero tienes negada la entrada a la fiesta de té del sábado.
- ¿Qué? No, es injusto. ¡Yo tengo derechos! –Rió mientras Elisa lo abrazaba aún más fuerte. –Por favor El, haré lo que sea.
-Es broma, tonto. –Dijo poniendo su voz más chistosa y le dio un beso en la mejilla a su hermano. –Si estás invitado. Te perdono Rawr.
-Gracias pequeña monstruo. –Sonrió. No podía enojarse tanto con ellas, era imposible. Luego de un par de canciones más, Liam entró y los mandó a dormir. Tras abrazar a sus hijos, Elisa y Eleonor fueron a sus camas, salió al pasillo con su primogénito y le sonrió.
-Hiciste lo correcto. Tú y ellas deben cuidarse, entre los tres. Nada ni nadie puede romper ese vínculo. –Sonrió. –Estoy orgulloso de ti. Lo que hiciste, asumiste tu error. Es de hombres hacerlo.
-Gracias papá. ¿Y mamá? También debo disculparme con ella.
-En la habitación. Voy a ducharme, mientras, tú habla con ella. Te ama y se preocupa mucho por ti y por tus hermanas. –León fue hasta la habitación de sus padres y tocó la puerta. Magnolia le abrió y sonrió. Suspiró.
-Mamá... Perdón. –Dijo soltando el aire.
-Sabes que te amo. –Sonrió abrazándolo. –Todo está perdonado cielo, también me tengo que disculpar. Puede que me haya portado un poco mal con tu amiga. ¿Por qué no la traes el sábado?, así la conocemos mejor.
-Lo haré. Sí, lo haré. –Sonrió. –Gracias por todo, mamá.
-Ahora ve a dormir, mañana tienes escuela y ni se te ocurra saltarte las clases. Lo digo en serio.
-Si mamá. –tras darle un segundo abrazo a su madre, regresó por el pasillo hasta su habitación. Se acostó en su cama y miró su celular. Tenía un mensaje de Jean de varias horas atrás.
"No puedo creer que tu mamá me haya sacado así. Eso fue demasiado humillante. Mañana si se enteran en la escuela ¿Cómo crees que voy a quedar?"
Contestó disculpándose y pidiéndole una segunda oportunidad, que sus padres la habían invitado para el siguiente sábado.
Tras dejar su celular cargando se quedó dormido.
***
Sarah fue la primera en llegar. Se fue a su asiento en el fondo de la clase y sacó su libreta para hacer un par de anotaciones. Jean entró leyendo Hamlet, al azar la vista y ver que ahí estaba Sarah escondió rápido el libro en su bolso. Al sentir la botella de yogurt la sacó y se acercó. –Te diré una cosa, no te hará caso jamás porque una chica como tú no podría tenerlo, nunca.
- ¿De qué hablas? –Preguntó Sarah al verla frente a ella.
-De ti, de León. Si sabes lo que te conviene, vas a alejarte de él porque es mi novio, y no va a dejarme a mí para estar contigo. Así que ahórratelo.
-No. Yo no estoy detrás de tu novio. Te lo puedo asegurar. –Dijo con firmeza. –No tienes que preocuparte. –Jean terminó por abrir la botella y beber un poco de su contenido. –Ni recordaba su nombre.
-No te creo. –Apretó la botella en su mano y terminó por vaciarla sobre Sarah mientras ella solo dejaba ver una expresión de sorpresa. –Lo tienes merecido. –La castaña se levantó de pronto sacudiéndose el yogurt líquido que ya le goteaba por el cabello y la cara.
-Basta ¿Quieres? No te he hecho nada. Todo lo que haces es molestarme.
-No, no quiero. Aléjate de León.
- ¡Ni siquiera le hablo! –Se defendió. Jean la ignoró y se fue a su asiento, Sara recogió sus libros y fue directo al baño. Al ver que estaba solo, cerró la puerta con seguro y se quitó su sweater lavándolo un poco en el lavamanos. Se enjuagó el cabello, se quitó sus trencitas y lo dejó suelto. Situaciones como esa la había tenido antes, por lo que siempre llevaba un cambio extra en su mochila. Se puso una camiseta y encima de eso un poncho con flecos. Suspiró. Salió de allí llevando su sweater en la mano, estaba húmedo. Al llegar al salón vio que su profesor de literatura ya estaba allí y la clase tenía minutos de haber comenzado.
-Señorita Holland. –dijo el profesor al verla.
-Lo siento, tuve un problema con mi ropa. –Alzó su sweater mojado y suspiró. – ¿Puedo pasar? –Hans y León rieron un poco al ver el poncho de flecos.
-Sí, adelante. –La castaña pasó y se sentó justo al lado de León extendiendo su sweater mojado en el espaldar de la silla. Sacó su libreta y el ejemplar que había pedido en la biblioteca para hacer su reporte.
León había olvidado hacer aquella tarea. –Hans, ¿Tú hiciste esto?
- ¿Bromeas? Si mi mamá estuvo al lado de la mesa todo el rato. Hice un reporte de EL RETRATO DE DORIAN GRAY. Ese tipo se pasó de narcisista.
La primera en pasar a leer su reporte fue Jean. Habló de Hamlet y como aquella historia trataba de traición. –El rey Hamlet fue muerto a manos de su hermano Claudio. Durante la trama se ve al fantasma del rey Hamlet pedirle a su hijo, el príncipe Hamlet que vengue su muerte. No tengo ningún personaje favorito, aunque si tuviera que elegir alguno, sería el rey Claudio. Hizo lo que fue necesario para tener el trono. Se basó en la frase "el fin justifica los medios."
-Bien hecho Jean, excelente. ¿León?
-Profesor. No... no hice mi reporte. –Sabía que se estaba metiendo en problemas. –Lo olvidé. –El maestro escribió algo en la lista de clases. Hans pasó hablando de su libro y al final de que hubieran pasado todos, fue el turno de Sarah.
-El libro que escogí fue "El principito". Los temas que tratan son la amistad, el amor, la tristeza y la riqueza. Tiene aspectos filosóficos que pueden ser traídos a nuestra vida, sobre juzgar a los demás, no olvidar las raíces, mantener la ilusión a pesar de que todo vaya mal. Mi personaje favorito podría decir sin duda que es el zorro. Cuando conoce al principito era un zorro común, pero le hace ver que es la amistad lo que lo haría a él un zorro diferente a los demás, le hace ver que su rosa no es una simple rosa, que es su rosa porque es especial. Le enseña que solo con el corazón puede verse claramente. Lo esencial es invisible a los ojos. Las cosas importantes como los sentimientos, el amor, la amistad, el cariño... esas cosas no se ven, pero nos llenan. Todos hasta cierto punto, somos zorros. Una persona entre miles de personas, no nos necesitamos, hasta que creamos vínculos. –Concluyó. –Es lo que nos hace únicos.
-Excelente. Tengo ya oficialmente dos favoritas en esta clase. Jean y Sarah. Me encantaron las historias que escogieron. León. –Negó un poco decepcionado. –Mañana, tu reporte. Puedes pedirle ayuda a alguna de tus dos compañeras.
Jean alzó la mano rápidamente. –Yo ayudaré a León con su reporte. –Sonrió y le dedicó una mirada al chico. Sarah solo suspiró, agradecía mentalmente no tener que ayudar a nadie. No podría hacerlo, aunque quisiera. No es como si pudiera invitar compañeros a su casa a hacer tareas, y aunque pudiera, no le apetecía. Al sonar la campana dejó que todos salieran, de todas maneras, no tenía almuerzo ni con que comprar alguno. León salió de la mano de Jean, al mirar a su asiento, Sarah pudo notar que bajo su mesa había olvidado una libreta. La revisó por curiosidad. Pasó hojas y vio algunas cuantas letras de lo que supuso eran canciones, dibujos de balones de soccer, rayos, guitarras y notas musicales.
-No puedo creer que vaya a hacer esto. –Tomó una de sus libretas y, tras arrancar una página, tomó su pluma y escribió una breve nota que dejó dentro del cuaderno de León, la cual puso de nuevo en el asiento. Tras sujetar su sweater y recoger sus cosas, terminó por salir del salón, directo a la biblioteca.
Nuevamente la campana los hizo volver al salón a todos, todos exceptuando a Sarah. León notó el asiento vacío a su lado y se sintió raro. –Oh s**t. –Susurró.
-No digas groserías, harás que nos maten. –Dijo Hans dándole un codazo. León tomó su libreta.
-La había olvidado y aquí está la canción de mi hermana. –Hojeó un poco asegurándose de que nada faltaba, vio la nota y leyó.
"Haz tu reporte sobre 'El café celestial', me parece que puede ir muy bien con tu personalidad."
Volteó y lo primero que vio fue la cabellera rubia de Jean, al girar la chica le sonrió y él le devolvió la sonrisa. –Presta atención. –Lo golpeó Hans. –Si reprobamos mi mamá nos mata.
-La mía igual, pero mira. –Le enseñó la nota y sonrió. –La envió Jean. Me acaba de sonreír.
-Interesante. Ahora tu novia elije por ti. ¿Cuánto tardará para que comiencen a vestir idéntico?
-No es mi novia. –Rió golpeando a Hans. –Aún no se lo pido.
-A mí me parece que ella cree que ya lo hiciste. Da igual si se lo vas a pedir. ¿Y? ¿Harás ese reporte con ella?
-Si, por supuesto. La llevo a casa hoy para que me ayude.
-Sí, claro. Usa condones. –León rió. No se había planteado aquella situación, él no pensaba siquiera en Jean de esa manera. ¿Debía pensar así? Negó con la cabeza y trató de concentrarse en su maestra que explicaba al frente. Hizo anotaciones, y, de vez en cuando miraba al asiento vacío de al lado.
***