Está vida que llevo ahora pensé que jamás sería para mí, una madre, esposa y sobre todo, una cocinera especial para mi familia.
-¿Olivia ya casi está la cena?.- escuchó a Emi, ella hace sus tareas mientras le preparo un pollo al horno.-
-Pronto cariño, dime mejor cómo te fue hoy en el colegio ¿problemas?-
-Hoy no, unas niñas me estuvieron molestando pero las ignoré, no quiero que los vuelvan a llamar a dar quejas.-
-Bueno agradezco que te pudiste controlar, eso habla muy bien del manejo de tus emociones, por otro lado no te preocupes si nos citan al colegio, siempre voy a creer en ti y te defenderé.- mencioné acariciando su mejilla.-
-¿Olivia tú crees que mamá está en el infierno?.-
-¿Qué?-
-Si. Las niñas me dijeron que las personas que se suicidaban se van al infierno, Dios nos lo perdona.-
No negaré que era un tema difícil de tratar pero Emilia no debía sufrir por algo así.
-Cariño dime algo, ¿quién te llevó a bautizar cuando eras más pequeña?-
-Mi mamá.-
-Ahora dime quién te llevaba a misas los domingos.-
-Mi mamá.-
-¿Quién nos eligió como tus padrinos y ahora padres?-
-También mi mamá.-
-Quiero que me digas una última cosa, antes de que mamá se enfermara ¿cómo era contigo?-
-Ella me llenaba de besos, jugábamos y salíamos de compras.-
-¿Te maltrato alguna vez?-
-¡No jamás!- respondió con firmeza.-
-Ahora dime ¿tú crees que Dios abandonará una mujer que desde que supo que sería madre te cuido? Mira que al ella estar enferma prefirió alejarse de ti antes de lastimarte, según creo yo, eso se llama sacrificio y eso es valorado para entrar al reino de Dios.-
-¿Hablas enserio Olivia?-
-Por supuesto cariño, tu madre era una buena persona, solo se enfermó. Ella siempre pensó en ti y lo sigue haciendo ¿no lo crees?-
-Si, sé que tienes razón, esas niñas solo querían lastimarme.-
-Así es Emi.- mencioné y le di un beso en la cabeza, adoraba esta niña, aún no me explico cómo Amanda la abandonó de esta manera.-
-Aquí están mis personas favoritas.- escuché decir.-
James ingresó con un ramo de flores y lo que según huelo una tarta de chocolate.-
Me acerqué y le di un beso, esos que entregas el alma, Emi lo abrazó de su cintura y James la subió en sus brazos.
-Algo huele muy rico.- mencionó James, yo seguía cortando un poco de verduras, el pollo en el horno hacía lo suyo.
Al final los tres nos sentamos a cenar, Emilia nos contaba su día, es una niña muy animada y bastante conflictiva en el colegio, sus historias nos llena de alegría.
Después de una película nos fuimos a dormir, Emi quedó profunda en su cama mientras que James y yo tomaríamos una ducha.
-¿Estás bien?- pregunté mientras enjabonaba mi cuerpo, desde que James llegó ha estado algo distraído, lo noto.-
-Lo estoy Livi, es solo que fue un día complicado.-
-¿Seguro es solo eso?- insistí
James tomó mi rostro en sus manos, sus ojos estaban inquietos, sabía que algo lo atormentaba.
-Hoy me encontré con Beatriz mientras visitaba a Madox, esos dos estaban en plena faena cuando llegué a interrumpir.-
-Mi hermana sí que es zorra, ¿pero que te preocupa?-
-Bueno ella en su afán de salir huyendo respondió algunas preguntas que le hice, el problema es que no me gustó para nada lo que escuché.-
James y yo terminamos de ducharnos, los dos secamos el cuerpo y nos pusimos la pijama, al final ya debajo de las cobijas. La verdad estaba muy intrigada.
-Antes de contarte lo que me dijo quiero que tú me respondas algo Livi.-
-Claro.- respondí
-Se que tus recuerdos de niña son escasos, pero quiero que trates de hacer memoria.-
-James me estás asustando.-
-Livi de niña ¿viste que tu padre abusará de Beatriz? O quizás ¿lo intento contigo?-
-¿Abuso s****l?-
-Si.-
-La verdad es que no… Bueno no lo recuerdo bien.-
-Se que a ti jamás te tocó, pude comprobarlo el día que estuvimos por primera vez, yo me llevé tu virginidad.-
-Así fue, la verdad es que no tengo muchos recuerdos, hasta hace unos días se me vino a la mente la frase que me dijo mi padre de niña.-
-No quiero presionarte cariño, si no lo recuerdas.-
-¿Beatriz te contó del abuso?-
-Si, mencionó que tu padre lo hace desde que es niña y dejó un espacio para la duda de qué su bebé puede ser de él.-
-James eso es grave y enfermo.- mencioné levantándome de la cama, mi mente daba y daba vueltas, trataba de recordar que había pasado en casa ¿cómo no vi eso?-
-Livi por favor no te alteres, no quiero que te enfermes.- mencionó James abrazándome por la espalda, podía sentir sus brazos en mi cuerpo.-
Quise sentarme en el balcón un momento, Ana nos trajo Te por solicitud de mi esposo, la fresca brisa me tranquilizaba.
-Cuando mi mamá murió, mi tía Eugenia llegó a vivir con nosotros, recuerdo que cada noche yo gritaba por pesadillas, así que ella decidió dormir conmigo. Creo que lo hizo hasta que cumplí la mayoría de edad, era imposible que lo hiciera sola.-
-De cierta manera evitó que el desgraciado de tu padre te tocara.-
-Quizás, ella se marchó el día que yo inicié en la universidad, sintió que ya estaba bien para seguir sola.-
-Bueno debo agradecerle que siempre estuvo allí para cuidarte.- mencionó James besando mis manos.-
Estuvimos al menos una hora hablando, al final el cansancio me venció así que volvimos a la cama, un sueño nada agradable venía a mi, quizás mi mente trataba de indagar que pasó en mi infancia.
De nuevo estaba mi padre diciéndome que los accidentes pasaban, la tristeza en mi alma se sentía por la muerte de mi madre, pero por más que tratara de verla no podía, solo sabía que había muerto.
El sonido de la alarma me despertó, el peso de una mala noche se sintió, James me daba besos en la espalda tratando de despertarme.
-James no te pregunté cómo te fue con Madox ¿cerraron negocios?-
-Si cariño, ellos siguen siendo parte de nuestra compañía, pese a la visita de Beatriz todo salió bien.-
-Que bien, a este paso nos vamos a consolidar como la compañía inmobiliaria más grande del país.- mencioné sentándome en la cama, estiraba mis brazos para sacar todo rastro de pereza, James parecía un ternero acercando su boca a mis senos.-
Creo que tendríamos un mañanero antes de pasar a la ducha, James sí que se había controlado todos estos años de matrimonio, ahora desea ponerse al día.
Desayunamos con Emi y la llevamos al colegio, prometió no causar problemas pero sabemos que no será así, después James y yo nos dirigimos a la compañía, Helena me escribía para que los reuniéramos, el negocio iba marchando bien y necesitaba entregar un balance.
Le confirme que iríamos almorzar, sé que James tenía reuniones hoy así que él y yo no nos veríamos hasta la noche.
Fue una mañana tranquila en medio de tanto trabajo, también por momentos mi mente trataba de recordar sobre mi niñez pero era algo imposible, solo me causaba una gran jaqueca.
Tome mis cosas y me dirigí al restaurante de Helena o debería decir mío, Emilia era la sensación en la ciudad, los famosos hacían fila para ingresar, no era por nada pero mi amiga era excelente cocinera y el lujo del local no se había visto antes.
-¡Amiga! Gritó Helena al verme bajar del auto, le había anunciado que pronto estaría llegando, que me ayudara a ingresar.-
Levanté una mano para saludarla, la gente me observaba, era claro que deseaban saber quién saludaba a la dueña del restaurante. Creo que solo me faltaban dos pasos hacia el restaurante cuando mi piel se erizo, el olor a tabaco y madera vieja llegó a mis fosas nasales.
-Entra al auto, tú y yo tenemos que hablar.- escuché casi en susurro, solo pude girarme y ver el rostro del hombre que más odiaba en este mundo, mi padre.-
-No.- mencioné
Pero un filo se fue clavando en mi espalda, el maldito me estaba lastimando, su cara de felicidad al saludar la gente y aparentar lo que en realidad pasaba.
-Sube o te lastimó aquí mismo.-
-No serías capaz.- mencioné tratando de moverme pero me sujetó con fuerza, algo húmedo estaba sintiendo en mi espalda, me estaba en verdad clavando el la navaja.-
-Sube.- ordenó.-
Solo le di una mirada a Helena ante la angustia que sentía en este momento.
Me subí a su auto, mi padre se sentó a mi lado mientras que su conductor comenzó la marcha, solo escuchaba como Helena gritaba mi nombre.