Temprano en la mañana, Serena se acercó a la puerta principal del departamento, desplazándose con el apoyo de sus muletas para despedirse de Magnus y Bastian que iban de salida a sus respectivas actividades. —Nos vemos por la tarde, Serena. Bastian se despidió de ella abrazándola por las piernas y elevando su rostro para verla sonreírle. —Hasta más tarde, mi príncipe. —Ella acaricia su cabeza con una de sus manos y se inclinó como pudo, para besar su frente. —Extraño ir contigo al colegio, pero ya falta menos para ir de nuevo juntos. —¡Estupendo! —Exclamó contento. —Amor, hoy volveré tarde. —informó Magnus cuando le dio su beso de despedida. —¿Y eso? ¿Por qué? —Cuestionó extrañada. —Tengo una reunión al atardecer con un socio. —evadió su mirada, mintió. —Okey... —se percibió

