Aquella primera noche que Magnus fue herido, Serena se quiso acurrucar en su pecho como de costumbre, pasó un brazo por su cintura, lastimándolo sin tener una remota idea, él tomó su manos y la apartó con suavidad junto con la otra, luego le dio la espalda e hizo que se dormía casi al instante; aquello le generó profunda tristeza a Serena, pues, desde que estaban juntos nunca había sucedo algo sulimilar. Lo que parecía algo muy simple y ridículo para muchos, era muy significativo para ella, llegándose a preguntar si ya se había hartado de su presencia. Por otro lado, Magnus estaba sufriendo haber hecho ese gesto, disfrutaba dormir con Serena entre sus brazos, pero pensó que si decidía hacerse a un lado por el bien de su hijo tenía que ir distanciándose y ese era un momento para empezar a d

