«¿Tan fácil me reemplazaste? No puedes estar con alguien más, nos amamos.» Repentinamente, Serena despertó agitada, sudorosa y melancólica después de que aquellas palabras de Jacob resonaran en un sueño que acababa de tener. En él reprochaba una y otra vez por haberse casado con Magnus, tal y como sucedió en la corta llamada que sostuvieron, pero en aquel sueño había algo más en él que le hacía temer. Su voz y su mirada eran diferentes. Serena no pudo volver a conciliar el sueño, por lo que salió inquieta de la cama. Pasaba la una de la madrugada cuando se hallaba frente a la puerta de la habitación vecina, meditando un rato si tocaba o no, lo que menos deseaba era despertar a Bastian. «Bueno, tocaré muy suave, sería una suerte que Magnus me escuche, pero lo intentaré. Si no abre me de

