Aquellos días después de la última conversación con Jacob, no fueron del todo tranquilizadores para Magnus, pues, estaba algo paranoico, mantuvo la misma seguridad; Danilo y Lucas resguardando a Bastian, mientras que los nuevos guardaespaldas, Mateo y Leandro a disposición de Serena, en caso de que tuviera que ir a algún sitio. Por otro lado, la presencia de su vergüenza continuaba inquietándolo, esa por haber querido ases!nar en algún momento a Jacob, por esa coyuntura de impulsividad desesperada que casi lo llevó a cruzar la línea de no retorno. En ocasiones, permanecía callado y pensativo cuando Bastian se acercaba a él con entusiasmo invitándolo a compartir algún momento o juego, Serena se percataba fácilmente de aquello. Ella se había portado comprensiva con Magnus en todo momento; si

