—¡Diana, Diana! —¿Magnus? ¿Estás bien? Se te escucha alterado. —Cuestiona Diana del otro lado del teléfono cuando contesta la llamada de su hermano. —Estamos perfectamente... es solo que, ¡estoy muy feliz! ¡Nos vamos a casar! —Exclama emocionado, con Serena a su lado, también entusiasmada y radiante. Tenía el móvil en altavoz. —Emmmm, ¿qué no estás casado con Serena? No estoy entendiendo mucho. —Es que le propuse matrimonio, le propuse que nos casáramos nuevamente para tener una ceremonia deseada por los dos y dijo que ¡sí! —Le explicó brevemente. —¡Ooooh! —Diana pegó un grito ensordecedor que le hizo alejar un poco el teléfono de su oreja. —¡Felicidades hermanito! Esto nunca lo esperé, ni me imaginé que fueras tan romántico... Estoy muy feliz por ti... —Gracias, Diana... Graci

