Capítulo 5: La cabaña bajo la lluvia.
No entendía que estaba haciendo.
Ahora me sentía realmente estúpida de hacer esto de vivir el momento…
…Estaba viviendo el momento literalmente con un tipo que acababa de conocer y del que solo conocía su referencia, que era hijo de alguien importante y que era super guapo.
Tal vez era el hecho de que no había vivido nada durante todos estos años de mi vida, que ahora no me importaba, pero ir en moto de agua con alguien jodidamente atractivo una noche no sonaba mal en ese momento.
De hecho, sonaba maravilloso.
«Vive Margareth, vive».
Me aguanté de él envolviendo mis brazos alrededor de su torso ejercitado, mis pies mojándose cuando me salpicaba con el agua fría, me estremecí mientras aceleraba la moto.
—¿Tienes frio? —Preguntó con una ligera carcajada.
—Está helada. —me quejé.
—Entonces —dijo sin dejar de reírse—, asegurate de no caerte.
Aceleró derrapando por el mar y solté un ligero grito, las gotas heladas salpicándome, estaba tan enfocada en gritar que en algún momento perdí el agarre que tenía alrededor de él y caí al mar de cabeza empapándome por completo.
Mierda.
Estaba aún más fría, subí a la superficie rápidamente con el flotador amarrado a mi pecho buscando aire y vi a George devolverse en la moto para detenerse cerca de mí, me extendió una mano para ayudarme a subir aun riéndose de lo que había hecho, pero no fue mi culpa, lo miré con mi mejor mirada fulminante y es que no pude mantenerla por mucho tiempo, cada vez que sonreía contagiaba la alegría, su rostro era muy dulce.
Joder, estaba temblando demasiado del frio.
Solo a mí se me ocurriría pasear con alguien tan de noche sobre el mar en una moto de agua.
Ahora estaba empapada.
Me subí nuevamente detrás de él.
—Ya deja de reírte —dije un poco amargada de que estuviera riéndose de mi desgracia.
—Lo siento. —dijo, pero no paró de reírse.
Continuó manejando la moto y llegamos a lo que parecía ser una isla cercana, había varias cabañas afuera y muchas luces encendidas, dejó la moto en la orilla de la arena, había varias personas alrededor, como si alquilaran estos lugares.
No iba a mentir era hermoso, solo que me daba algo de miedo estar aquí sola con él, es decir, apenas nos habíamos acabado de conocer.
¿Cómo podía perder la cabeza por una noche solo por un hombre guapo?
Esperaba no equivocarme, pero estar cerca de George se sentía… bien.
—¿Qué es esto? —pregunté cuando nos bajamos quitándonos el chaleco.
—Una isla vacacional. —se limitó a explicar.
—¿Aquí traes a todas tus conquistas? —pregunté arreglando un poco mi cabello mojado, no podía dejar de temblar.
George fijó sus ojos azules en mí con una ligera sonrisa para decir:
—¿De verdad quieres saber?
Tomé una profunda respiración al sentir que sus ojos azules se profundizaron en mi alma.
No, realmente no quería saber a cuantas chicas había traído hasta acá, me desanimaba saber que no era la única.
—Solo vive el momento —dijo George— y deja de preguntar tanto Margareth.
Fruncí los labios, sentí sonrojarme cuando dijo mi nombre, pero es que mi nombre en sus labios sonaba como música para mis oídos, ¿Cómo se escucharía en un gemido...?
«¿Pero qué cosas estás pensando, Margareth?»
No tenía que pensar estas cosas.
Es decir, nada iba a pasar.
Uno del personal del lugar encendió una fogata y nos sentamos alrededor en unas sillas, al menos eso espantaba el frio y los mosquitos, estaba congelándome, sentía la punta de mi nariz helada.
—Ten si quieres cúbrete. —dijo George quitándose su chaqueta— si quieres quitate la ropa mojada.
—No. —dije sin ni siquiera pensarlo.
—Te vas a resfriar.
Oh.
Miré la chaqueta, era lo suficientemente grande como para quedarme como un vestido y realmente esta ropa húmeda me iba a resfriar.
Creo que no tenía opción.
—Bueno —dije—, eh… no veas.
George se volteó, y yo me voltee del otro lado para comenzar a cambiarme y luego cubrirme con la chaqueta, igual tenía el presentimiento de que George estaba viéndome.
Me voltee otra vez, ahora me sentía un poco mejor, dejé mi ropa en la silla para que se secara.
—Entonces, fue tu plan desde el principio —dijo George.
—¿Que? —Lo miré sin comprender.
—Venir conmigo a la isla y quedar en ropa interior para seducirme —dijo con algo de ironía.
—Claro, todo fríamente calculado —le seguí el juego, ambos nos reímos un poco.
Bueno, al menos su compañía era agradable, no me hacía preguntarme qué hacía aquí, de hecho, me gustaba estar aquí con él.
—Hablame un poco de tu vida —dijo George cuando me volví a sentar.
¿De mi vida?
No había nada interesante que contar.
—Lo normal, no soy nada interesante —dije—, no he salido del país, no tengo mascotas, pocas veces salgo a fiestas… ¿y tú? Cuéntame, pareces un hombre lleno de ideas locas.
Él se rio un poco pero luego me comenzó a contar de sus viajes, de la empresa, de las cosas raras que había comido en otros países, con él parecía casi imposible aburrirse, tenía muchas cosas que contar y me dolían las mejillas de tanto reírme cuando me dijo que se tuvo que comer un pulpo vivo porque se quedó varado en una isla desierta por unas horas mientras lo iban a rescatar en avión.
—¿De verdad hiciste eso? —Dije incrédula.
—Ujum —murmuró sin quitar la mueca de su rostro, como si lo recordara.
—Vaya —susurré, creo que yo sería capaz de morirme de hambre ante que comer pulpo crudo.
De repente comenzó a caer agua del cielo, miré hacia arriba, la lluvia comenzaba a caer cada vez más tormentosa sobre mi cara.
—Ven. —dijo George tomándome de la muñeca, lo seguí cuando entramos a la cabaña para protegernos de la lluvia, era muy bonita y sencilla, había una cama y un sofá.
—¿Cómo nos vamos a devolver? —pregunté, con esta lluvia, ahora me preocupaba, mañana tenía trabajo.
George se quitó la camisa y tuve que cambiar la mirada a otro lado al mismo tiempo que me aguantaba de la pared, ¡j***r! Pero es que su cuerpo ejercitado estaba… como Dios quería; perfecto.
Él estaba bueno, y él lo sabía.
—Hay que esperar a que pase la tormenta. —se limitó a decir como si no comprendiera que casi me causó un paro cardiaco al mostrarme su torso ejercitado.
Estaba nerviosa, pero intenté relajarme y mostrarme indiferente yendo hacia la cama para sentarme, cuando de repente, se fue la luz quedando a oscuras.
Maldita sea
—j***r —dijo George—. Esto nunca me había pasado.
Bueno, esto de la lluvia, que yo me cayera, que se fuera la luz… sí, era un desastre.
—Siempre hay una primera vez para que todo salga mal. —dije con algo de broma.
Se rio un poco como única respuesta.
Tenía mucho sueño, me acosté en la cama, sentí que George se acercó y se iba a acostar también a mi lado.
Eh… no.
—Oye —dije algo incomoda—, ¿vamos a dormir en la misma cama?
—¿Te incomoda? —preguntó.
—Un poco. —admití.
Nunca había dormido con nadie.
—Puedes quedarte con la cama. —se limitó a decir mientras se levantaba.
—¿Y tú? —dije ahora un poco culpable.
Vi su sombra caminar hacia el sofá y se acostó ahí.
—Aquí estoy bien. —dijo.
Ah... bueno, era mejor, no quería incomodidad.
Volví a acostarme y dormí un poco escuchando la lluvia tormentosa cuando de repente, escuché un relámpago que me hizo despertar sobresaltándome.
—Mierda —me desperté con el corazón acelerado.
—Tranquila es solo un… —dijo George, pero lo interrumpió un fuerte estruendo y me asusté.
—Es solo un relámpago. —continuó George.
Mi corazón estaba muy acelerado.
—Odio los relámpagos. —murmuré.
—Ven.
¿Qué?
Dudé, pero luego me levanté y fui al sofá con él y compartimos la manta, estar cerca no se sentía tan incomodo como antes, es decir, necesitaba saber que no estaba sola.
—Tranquila, ya pronto pasará —dijo.
George me colocó unos audífonos y reprodujo una música de su teléfono llamada Love Me Harder de Ariana Grande dejándome sumirme en su voz y no en el ruido de alrededor.
//…Dime algo que necesito saber, luego toma mi aliento y nunca lo dejes ir, si tan sólo me dejaras invadir tu espacio tomaré el placer, lo tomaré con el dolor y si en ese momento me muerdo los labios cariño, en ese momento sabrás que es algo más grande que nosotros y más allá de la felicidad dame una razón para creerlo porque si quieres tenerme, vas a tener, tener, tener, tener, tener que amarme más fuerte y si realmente me necesitas, vas a tener, tener, tener, tener, tener que amarme más fuerte tener que amarme más fuerte amarme, amarme, amarme más fuerte, más fuerte, más fuerte. Conozco tus motivos y tú conoces los míos las que tienden a amarme, yo tiendo a dejarlas atrás si me conoces y decides quedarte entonces toma este placer, y llévatelo con el dolor y si en ese momento te muerdes los labios cuando te haga gemir, sabrás que es real ¿puedes sentir la presión entre tus caderas? te haré sentir como la primera vez porque si quieres tenerme, vas a tener, tener, tener, tener, tener que amarme más fuerte (te voy a amar más fuerte) y si realmente me necesitas, vas a tener, tener, tener, tener, tener que amarme más fuerte (amarme más fuerte) amarme, amarme, amarme más fuerte, más fuerte, más fuerte amarme, amarme, amarme más fuerte, más fuerte, más fuerte así que, ¿qué voy a hacer si no puedo darme cuenta? tendrás que intentar, intentar, intentarlo otra vez así que, ¿qué voy a hacer si no puedo darme cuenta? me iré, iré, iré otra vez porque si quieres tenerme, vas a tener, tener, tener, tener, tener que amarme más fuerte (te amaré, amaré, amaré) más fuerte, más fuerte, más fuerte…//
Me apoyé de su hombro y entonces escuchando la música, me quedé dormida.