Hace unas semanas me casé con Jason y sólo he recibido, gritos, regaños, quejas, frialdades y uno que otro comentario hiriente. Se volvió muy frío conmigo, llega tarde y a veces ni llega a dormir.
Un día de tantos me propuse a ayudarle a Thalía con la ropa sucia encontré una caja de condones entre su ropa sucia me dolió ya que a mí me corrió de su recámara.
Después de eso encontré una camisa con lápiz labial en el cuello.
No le dije nada por eso, ni por otras cosas que he encontrado y que me han hecho sentir mierda.
Hace unos días le prepare algo por nuestro aniversario de un mes, escuché que llegaría temprano ese día así que le di la tarde libre a Thalía y después hice una cena para los dos... Para que no llegara en toda la noche.
(-)
—Mi niña ¿gustas un poco de pastel?—niego, es la segunda vez que la señora Rosa viene de visita—. Quita esa carita.
Estoy muy triste por culpa de su hijo y no le puedo decir nada porque luego soy la que recibe la ira de Jason.
—No me digas que estás así por qué no has podido quedar embarazada—una risa amarga sale de mi boca.
—Por eso no—me mira con cara sería, ya se regreso al color rubio del cabello dejando el n***o aún lado—. Es por...
—Hola mamá—bajo de nuevo la vista al plato que está lleno de comida—. No sabía que venías hoy.
—Fue sorpresa para que no te enojes—advierte su madre—. Vine a ver si puedo llevarme a Sara por unos días.
Tanto él y yo nos sorprendemos por eso.
—¿Cómo que por unos días?—su voz es igual que siempre.
—Conmigo no uses ese tono—bufa en respuesta—. ¿Crees que no me doy cuenta de tus acciones?—la mirada de Jason cae en mí y no de una buena manera—A ella ni la mires—su madre me está defendiendo—, eres increíble hijo mío. Sara ha estado sola por días... La cambiaste de habitación, la haces llorar y de...
—No hago...
—¡Te callas Jason!—cierra la boca—. Sara se viene conmigo a Italia, tenemos unas cosas que arreglar allá.
—Mamá, Sara es mi mujer y no se puede ir a...
—¿Para qué la trates como lo haces?-se calla—. Sara se va conmigo a Italia. Nos vamos mañana a primera hora.
Asiento como una niña.
—Te dejo para que empaques tus maletas.
Rosa se va después de quince minutos yo hago lo que me ordeno.
Recojo unas cosas y las hecho a una maleta, siento la mirada de Jason en la espalda.
—Qué tengas buen viaje-dice en el tono al que ya me acostumbré a que use conmigo.
—Quiero el divorcio—digo cuando se da la vuelta—. Ya me harte de esto... No me casé para que esto...
—Te casaste por tu cafetería—regresa el tono frío—, así que no me vengas con qué...
—¡Quiero el divorcio!—gruño molesta—y no te preocupes por tu dinero que ya está de nuevo en tu cuenta.
—¿Cómo que ya está de nuevo en mi cuenta?—saco los papeles del banco y se los doy.
Lee los documentos con atención y se queda estático cuando llega a la parte en que le regreso su cantidad.
—¿Cómo conseguiste esa cantidad?
—Gracias a las clases de música que abrieron la cafetería próspero, y junte el dinero suficiente para solo tomar una cantidad mínima de lo que mi mamá me dejó. Así que ya no te debo nada y como no firmé ningún documento que me amarre a nuestro trato...—sus labios caen en los míos.
Primero de manera posesiva y después de manera dulce que me envuelve.
—No te puedo dejar ir—vuelve a besar mis labios.
Mis brazos se enredan en su cuello atrayéndolo a mí, baja sus manos por mis piernas, llegan a un punto y me suben a sus caderas y lo que siento es a su amigo listo para comenzar a hacerme gemir.
Me deja caer en la cama con cuidado, mientras reparte besos por mi cuello y mandíbula.
—Detente— pido pero mi cuerpo ansia tenerlo, probar que se siente tenerlo dentro de mí.
—No te vayas—murmura en mi cuello—. No te puedo tener lejos. Ya me cansé de tenerte lejos de mí...
—Tú fuiste el que me alejo—se levanta de mi cuello para verme a los ojos-. Tú me alejaste de ti cuando nos casamos, me dejaste en otro lugar, me...
Sus labios me son una maldita droga que me consume lentamente, son una que me absorbe al grado de perdonarle cualquier cosa.
Una de sus manos pasa por mi pierna aumentando mi deseo y mi desesperación.
Cuando está llega a mi entrepierna no dudó en abrirlas para él. Sonríe mientras estamos en el beso, ya que gemí al sentirlo en un parte de mi cuerpo.
—Por favor—suplico cuando se levanta un poco de mí.
—¿Por favor?—no me gustó ese tono, no es de lo que ya le escuchado hacerme pero sí es uno no... —No me tienes que rogar—se quita el saco y luego se regresa a mis labios—. Yo tengo que hacerlo.
La noche se nos va entre besos y caricias, entre gemidos y gruñidos, entre arañones y embestidas que me transportaban a un lugar que jamás creí llegar o saber que se sentía y menos en las manos de Jason.
Sus manos, labios y lengua me recorrieron toda, llenándome de placer en algunas zonas de mi cuerpo.
Me acuesto en su pecho después del orgasmo número seis, mío porque de él van cuatro.
—Y me tenía que levantar temprano para mañana—me quejo pero se ríe por el comentario.
—Mi madre no te alejara de mi lado-enreda su brazo en mi cintura.
Me da un beso en la frente que me gusta.
—Por cierto... Qué te parece un negocio entre tú y yo.
—¿Otro?—se rie.
—El negocio que te quiero proponer sería... Mejor ya que regreses de Italia.
No digo nada, solo me dejó arrastrar por su mano recorriendo la piel desnuda de mi espalda.
Me quedo dormida en algún momento de la noche, pero aún sintiendo la mano de Jason en mi espalda.
(-)
Despegamos rumbo a Venecia, Jason me dio mi despedida al despertar, retomando lo de la noche, el padre de Jason, mi suegro me dio una llave y dijo que lo entendería al llegar a Italia. La señora Rosa me acompaña y me da cosita no haberme traído a Noa al viaje pero es que este viaje lo tengo que hacer yo, y la señora Rosa.
El vuelo tardará al rededor de unas trece horas así que voy a relajarme y a dormir un rato.
La señora Rosa va tranquila sentada leyendo un libro de poesía. Antes de que subiera al avión Jason me regaló algo y me dijo que no lo abriera hasta después de despegar, así que ya es tiempo de abrir ese paquete.
Lo abro y es el segundo libro de la saga del libro que estaba leyendo cuando nos conocimos.
"Una Corte de Niebla y Furia"
Sonrió como tonta al ver la portada del libro.
Abro el libro y encuentro una nota de Jason, escrita con su letra.
Espero que disfrutes de este libro tanto como yo lo hice, así tendremos algo de que platicar.
Sonrió como idiota y abrazo el libro y suspiro como pendeja, me a ignorado por un mes pero queremos intentarlo.
Me acomodo y pongo mis audífonos, pongo play a la música y se escucha la canción de Donatella que tanto me gusta.
Cierro los ojos y así me quedo dormida.