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1140 Words
Hades es un perro muy obediente y leal, su pelaje después de que Bruce lo baño quedó n***o así que le hizo honor a su nombre. Hades. Hace mucho que no cenaba en mi casa y más con Ana en casa, mi cena es una de mis favoritas, pasta. Bastián no fue a trabajar el día de hoy porque es su día libre, Luisa y Dalia se quedan a cenar por petición mía, y también Ana que le cuesta sentarse en la misma mesa pero... Yo mando y va su sueldo sino lo hace. Empezamos a conversar y la pequeña Dalia es muy activa, y una excelente niña, el idioma no se le dificulta en nada, lo que me gusta es que se a pegado mucho a mí en estos últimos días y me agrada su compañía. —Señorita, ¿Puedo hacerle dos preguntas?—asiento ya que no puedo contestar por el bocado que hay en mi boca—¿Por qué no se a casado y por qué no tiene hijos? Son dos preguntas... Algo fuertes pero si puedo contestarlas. —Dalia—la reprende su madre pero hago una seña. —Está bien, no me da pena responder a la curiosidad de Dalia—sonrío triste—. Verás Dalia, si he salido con personas del género de este caballero que nos acompaña—señalo a Bastián que mira su plato sin levantar la vista aunque noto ciertas miradas de reojo de su parte—. Pero para ellos soy... Aburrida. —¿Aburrida?—me sorprende su tono. —Sí, aburrida—recuerdo mis últimas citas con personas fuera de lo laboral—, no soy muy de fiestas o de desvelarme con alcohol de por medio... Por eso les parecía aburrida, yo prefiero sentarme a ver el atardecer o a perderme en un buen libro y de preferencia saga o trilogía, no a ir a perderme entre el alcohol y esas cosas... Por eso ninguno me invitó a más de una cita... Era yo al que veía si había otra... Siempre me contestaban cualquier tontería con tal de no ver... Por eso decidí que ya no quiera salir con nadie más... Y pues como no tengo esposo mucho menos hijos. —Pero no es aburrida—dice la pequeña que tengo frente a mí—. Es muy divertida... Da risa cuando está leyendo y como no le gusta el personaje lo insulta—sonrío por las cosas que está pequeña me ha notado—. Luego es más divertido cuando dice que no era el final que esperaba y lo pone en la repisa de libros que le gustaron demasiado. —Lo bueno es que tú me ves así—Ana suspira, ya que ella me ha visto llorar muchas noches por ese tema, tantas noches en las que me preguntó si realmente existe alguien que me quiera o ame como papá amo a mi madre—. Será mejor que me vaya a dormir mañana tengo una junta con unos inversionistas un poco importantes. —Creí que eran los japoneses—dice Ana antes de irme totalmente. —Por eso lo digo... Japón no es mi meta... Sino Italia y Francia, además de Inglaterra. Buenas noches. Ven Hades, a dormir. Mi perro me sigue y nos vamos a dormir. (((((Bastián))))) Me quedo sólo con Ana que parece distante desde que Dalia le pregunto a Sara porque estaba sola en esta casa, admito que yo también tenía ese interés... ¡Por Dios! Sara no es aburrida en lo más mínimo, es la primera mujer que conozco que no quiere los lujos que tiene, que no sale a malgastar el dinero en ropa y que es muy buena persona. Y que la pequeña Dalia tiene razón en que es divertido ver a Sara leer y que se ría de un personaje para después casi llorar de emoción o enojo, o maldecir a un personaje. Esa mujer no es para nada aburrida. —Ana—la llamo y se da la vuelta con algunas lágrimas en los ojos—¿Qué tienes?—soy frío con personas idiotas no con otras. —Nada es solo que... Nada. —Ana, sabes que si te puedo ayudar te ayudaré—me he ganado el cariño de Ana y ella el mío. Es como mi madre, aunque yo haya llegado hace menos de un mes me trató bien y me dijo las reglas de la casa ya que ella limpia. —Lo sé pero no es por mí o por mi familia sino por... —Sara—termino por ella. —Las personas con las que ha salido la un tratado muy mal. —¿Qué tan mal?—hace una mueca triste. —Muchos sólo la ven como algo de una noche—se sienta frente a mí con una taza de café—. La mayoría se lo dejaba claro la primera cita, otros simplemente ya no volvían a verla o le dejaban de llamar cuando habían pasado casi todas las tardes llamándole para una cita... Mi niña sufrió mucho. Le da un trago al café y se lo termina todo. —Bueno, a dormir que ya es tarde y mañana tienes que ir a trabajar. Me corre a mí recámara, me hace recordar a mi nana Fiorella en Italia, pero no me puedo ir de aquí hasta que la empresa de mi padre abra su sucursal aquí. Me recuesto en mi cama escuchando los comentarios de Ana hacia su adorada Sara, no puedo creer que le hayan hecho eso, Sara es... Para nada aburrida. Eso es por salir con puro hijo de papá y no con un hombre, que no se ha ganado nunca un peso por trabajo de él. Me levanto de la cama y camino hasta su habitación, veo por debajo de la puerta y la luz sigue prendida, doy un par de golpes leves para después escuchar el sonido de sus pasos. —¿Qué necesitas Bastián?—pregunta y puedo ver qué a estado llorando. —Me preguntaba si te apetece ir a desayunar mañana—se queda sorprendida por las palabras que solté. —Bas... Mmm... No sé—dice algo cabizbaja. —Oye tengo que pagar de alguna forma mi estancia. —Qué sea antes de las doce. —Mañana a las nueve. Le doy un beso en la mejilla que la toma por sorpresa. —Buenas noches, amore. Me regreso a mi habitación pero la escucho susurrar algo en italiano y todavía no creo que hayan sido sus palabras. "Te ne pentirai come gli altri" Qué traducido es te arrepentirás como los demás. Niego y me acomodo en mi cama. Yo soy como los demás, ni tampoco seré como ellos nunca, siempre ha sabido que soy y que quiero.
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