Steven continuaba en el baño tratando de apagar la calentura y el deseo, pues ver a Ashley totalmente desnuda y deseándolo, activó sus más intensos deseos de hombre. Seguía luchando para sacar esos pensamientos inadecuados de su mente, pero parecía imposible. Tenerla tan cerca y desnuda era irresistible, ella era perfecta, y tan interesante, que parecía irreal. Esa imagen perfecta vivía en su mente, así que dejó correr el agua fría, pues había firmado un acuerdo y debía cumplirlo hasta el final. Duró un tiempo largo en el baño, luego secó su cuerpo usando la bata y regresó a la habitación bastante sorprendido al ver a Ashley sentada con la bandeja comiendo la cena. —Todo está muy rico ¡Muchas gracias por preocuparte por mí! —¡Hola! —la miró y no respondió nada. Fue por su ropa de dormi

