Dejarse llevar

1692 Words
Ya estaban de regreso, llegaron cayendo la noche del día viernes. Ellos no cenaron juntos, ya que él se mantuvo aparte y ausente. Ella trató de acercarse y solo recibió desprecio de su parte, así que desde ese día volvió a tratarlo mal y con indiferencia. Pasaron dos días y él cada noche dormía en el sofá, mientras ella dormía sola en la cama. Su mal humor era muy notable, ya que no entendía por qué él actuaba de esa manera. Aunque vivían en la misma casa, él evitaba conversaciones fluidas y siempre estaba ocupado. Así llegó el lunes y, aunque estaban trabajando en la misma empresa, se marcharon en autos diferentes. La tensión era muy pesada y Luz se dio cuenta desde que su amiga regresó a la empresa. —Ashley, a solo dos días de su regreso, en vez de sentirte feliz como te escuchabas el día anterior de tu regreso, te ves estúpidamente amargada. —Será porque soy estúpida y amargada. Así nací y así voy a morir —ella miró a su amiga a los ojos y luego se disculpó, pues una vez más la está haciendo culpable de algo en lo que ella no tenía ninguna participación. —En todos mis malos años, siempre había confiado en mí y ahora no sé qué sucede conmigo. —No quiero molestarte con las preguntas, solo me intereso por ti, ya que me gustaría saber cómo ayudarte. —No sé qué sucede conmigo, desde que pasó algo entre Steven y yo... —¿¡Qué!? No me digas que te decidiste y le entregaste tu virginidad a ese hombre ¿Cómo fue, cuéntame? —ella no permitió que ella terminara de hablar y la interrumpió. —No sucedió nada, después que me regaló mi primer orgasmo llevándome al clímax, acepté sus besos y sus caricias, pero luego se transformó, no quiso tocarme, no quiso dar el paso, se negó y se fue al baño hasta que me quedé dormida. —¡Espera un momento! ¿Me estás diciendo que no quiso hacerte el amor? ¿Qué le abriste las puertas y no entró, me acabas de decir eso? —No solo eso, también me reclamó que no podía y no debía jugar con él, que aparte de ser un vagabundo tenía un corazón. —Ashley, lo estás malinterpretando todo. Con lo que me estás contando solo pienso que él es un hombre correcto, como esto no es un matrimonio de verdad y él lo sabe, lo respeta. Pienso que se dio cuenta de tu virginidad y solo desea respetarte ¿Se lo has preguntado? —Aunque desee hablar con él, no quiere hablar conmigo, se niega y me evita todo el tiempo. —¿Esto quiere decir que te interesa Steven? ¿Te gustaron sus besos y sus caricias? —Solo quería perder la virginidad, se sentían deliciosas sus caricias, pero no creyó. Ni lo pienses que voy a compartir mi vida con un ex deambulante, al final, aunque vista ropa elegante, aunque sea inteligente y muy guapo. No es el hombre que me va a representar. Solo estaremos juntos hasta que acabe el contrato. —Mientras tengas ese pensamiento en tu mente, nunca vas a ser feliz, amiga. —Donde nunca voy a ser feliz es siguiendo tus consejos. Primero me aconseja que me case con él y ahora también quiere que lo ame y hagamos una familia feliz, porque el tipo es elegante y se ve bonito en un traje de $10,000 dólares. Recuerda quién es él Luz por Dios, no quiero repetir la historia de mi madre. —Te escucho y no me parece que sea mi amiga la que me está hablando. —No sé qué me sucede con él, no sé si es porque nunca me había quedado sola con un hombre, no sé cómo no puede llamar mi atención así de fácil, ¡no lo sé! —Porque es un hombre atractivo que te respeta, aunque lo menosprecia por quién fue y no un CEO como Jorge, que a todas las mujeres la quiere y se la come con los ojos, y desde que la mira ya le está faltando el respeto. —Lo único que deseo es que este estúpido matrimonio termine y acabe el contrato. Necesito volver a hacer la Ashley que era, no me siento igual. —¡Ay amiga! No lo veo fácil, porque aunque seas la nueva Ashley, ahora eres casada y sabes que deben mantener esa fachada de esposos. Ella se veía confundida, pues aparte de que le gustaba la compañía de Steven y lo que ellos vivieron en esa luna de miel, se estaba cuidando a toda costa para no acostumbrarse a él, pues se repetía a sí misma que era una persona de bajo nivel y que no la representaba en la sociedad. Cosa que también le daba a demostrar a Steven y él se mantenía alejado. —Señorita Luz, el señor Steven la espera en su oficina. Él preguntó si estaba desocupada para atenderlo. —las interrumpió Hilda (la secretaría de Steven). —Sí, en un momento estoy allá, le pueden comunicar que estoy disponible. La secretaria se marchó y Ashley la observó hasta su salida. —Imagino que te va a preguntar por Stefania ¡Por favor! Espero que tengas un adelanto porque si no nadie lo va a soportar. —Lo describes como una bestia salvaje. ¡Dios, Qué mala eres Ashley! —Es lo que más me enoja de él. Es prepotente y, aun sabiendo quién es, no se doblega ante nadie. —Quizás no es lo que te enoje, señorita Bonson, es lo que te atrae y te tiene loca. —ella sonrió y se retiró para regresar a su oficina, donde la esperaba Steven. —Aquí estoy, estaba atendiendo algo importante en presidencia, pero ya estoy libre. Imagino que quieres noticias sobre Stefania, hemos dado un avance grande y allí arriba tiene unas carpetas. Este fin de semana, debes ir en compañía de Ashley, hay que visitarla y presentarse como una familia. —Quiero hablar sobre Ashley. —ella se sorprendió bastante, pues por primera vez él está siendo directo. —¿Qué quiere saber sobre mi amiga, te ha estado tratando mal? —Estoy acostumbrado a los malos tratos, señorita Ramos, a que me humillen y me desprecien por ser quien soy. Aunque tenga un traje elegante, nunca olvido de dónde vengo y quién verdaderamente soy. Ashley, había salido a escuchar lo que quería hablar con Luz, pues no podía quedarse en su oficina, así que salió y a escondida escuchó la conversación. —Pues debes decir quién eras, porque ahora eres un apuesto jefe de una prestigiosa empresa, donde estás desarrollando un trabajo increíble. Ahora eres una persona de bien, una persona que cada día escala un nuevo peldaño. —He tratado de entenderla, complacerla, sacarle una sonrisa, y siento que lo único que hago es hacerla sentir mal. —Mi amiga siempre es muy... no sabría decirte la palabra correcta, pero ella es especial, una mujer que siempre ha estado sola y falta de amor, cariño y comprensión. Ella lo tiene todo, menos lo que realmente necesita. —Voy a ser clara, Luz, contigo ha sido con la única persona con la que puedo hablar desde que me recogiste en aquel lugar. Quiero buscar una forma en la cual el periodo de matrimonio entre nosotros no sea con tanto tiempo juntos. Estuve mirando si podía ser transferido a una de las franquicias en otro estado. Por ejemplo, en el estado donde está Stefania, allí la podría visitar más a menudo y me mantendría alejado de Ashley hasta que se cumpla el periodo de matrimonio. —¿Tan mal te trata mi amiga, que te quiere ir tan lejos? Se supone que son un matrimonio y deben estar juntos. Tú firmaste el acuerdo y allí decía muy claro que debes permanecer a su lado, no es un trato justo ¿Te desagrada mi amiga? ¿No te gusta su compañía? Ashley no podía creer lo que estaba escuchando, ese hombre la estaba despreciando. Quería pasar su tiempo lejos de ella, esto la golpeó directamente en su ego. —Todo lo contrario —él no la miró a los ojos, sino que se quedó mirando hacia un lápiz que hacía girar con su mano. —Ese tiempo de los dos solos, en aquella luna de miel, me confundió y no quiero ilusionarme con lo imposible, no quiero sufrir más. Ashley es una persona de la cual uno se podría enamorar con tanta facilidad, que lo único que hago es proteger mi corazón. —¿Sabes por qué siempre te he aceptado, y desde que te conocí te elegí? Pero pocas personas, aunque tengan una cuenta de banco rebozada en dinero, poder e influencia... Pocos, tienen esa esencia, ese respeto que tú tienes por los demás es de admirar, pero la vida nos pone en situaciones en las cual podemos aprovechar. Disfruta tu momento haciendo tu papel de esposo, solo disfruta, Steven. El corazón, al final, siempre está lastimado. Lo que más se piensa es lo que disfrutas —ella le guiñó un ojo y le brindó una sonrisa. —Tú eres muy especial, igual que ella. Me parece increíble con la facilidad que entiendes a las personas y siempre tienes la palabra que necesitas. ¡Gracias, gracias por toda Luz! Te prometo pensar en lo que acabas de decirme, pero no te niego que siento miedo e inseguridad. —Pues te aconsejo prepararte mentalmente, porque aquí vas a permanecer durante 18 meses, soportando los caprichos de mi amiga. —ella colocó sus manos sobre el escritorio Él tratando de complacerla terminó con una sonrisa, luego se colocó de pie, arregló su traje y regresó a su oficina. Ashley sintió alivio al escuchar la conversación, estaba dispuesta a llevar la fiesta en paz. Él es una persona normal que, al igual que ella, se cuida de sufrir, así que decidió dejar los prejuicios y, como dijo Luz, decidió dejarse llevar por la corriente del río caudaloso que es la vida.
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