Ashley, al salir a la playa, notó que había dos chicas muy cerca de Steven. Ella se quedó observando en la lejanía para ver qué iba a suceder. Las chicas coqueteaban y miraban a Steven con deseo, dejándolo totalmente acorralado. Cosa que incluso la inquietó, pero luego notó que le mostraba su anillo de matrimonio y se disculpaba haciendo que ellas siguieran caminando y mientras se alejaban, continuó observando a la distancia hasta que decidió acompañarlo.
—Al parecer tienes alborotadas a las chicas. —expresó al acercarse y él la miró y sonrió.
—Solo preguntaban por qué estaba tan solo, y le dije que muy pronto mi esposa me acompañaría. Pensé que te habías quedado dormida.
—No. Alcancé a ver mi teléfono, tenía muchas llamadas perdidas y llamé a Luz para saber de qué se trataba.
—Ya que esto no es una luna de miel, podemos tratar de limpiar un poco tu mente y purificar tu cuerpo de tanto estrés. Esto no te hace bien Ashley, apenas tienes 25 años. Debes disfrutar, ¿No me digas que has traído el teléfono contigo? —Él observó su mano rápidamente.
—No caballero, lo he dejado en la habitación como usted me lo ha pedido. He venido decidida a disfrutar el día, el sol y la playa...
—Recuerda que todos los problemas que haya que resolver a tu llegada. Van a esperar, no se van a resolver solos y que estés preocupada, tampoco los resolverá —terminó con un guiño y ella sonrió, luego le ofreció su brazo para partir juntos e iniciar con la aventura.
Pasaron ese día disfrutando, dieron un paseo en lancha y volaron un cometa. Ashley disfrutó del sol, y ese día se atrevió a vencer su miedo y subir sobre una tabla de surf, donde sonrío y disfrutó, ya que siempre él estuvo cerca para protegerla de cualquier peligro. Ella no podía creer lo rápido que cayó la noche, cuando se está disfrutando de verdad se pierde la realidad y ese día ella lo había confirmado.
—Ya mañana volverás a tu realidad e imagino que serás feliz de nuevo, ya que te esperan compromisos y demás.
—No seré feliz, pero estaré allí para lo que me corresponde. —ella lanzó un suspiro largo lamentándose por tener que volver a su apretada realidad. Luego lo observó y tomó su mano. —Te quiero agradecer por todo, ese paseo fue muy divertido, lo disfruté bastante, tanto, que no sabía cuánto lo necesitaba.
—Sé que no soy nadie, pero dentro de lo poco que pueda hacer, estaré disponible.
No podía negar que había disfrutado unos días en su compañía, él se había esmerado en hacerla sentir bien, así que le devolvió una sonrisa.
De regreso a la habitación para sacar la sal y la arena de su cuerpo, ella tomó un rico baño y cuando salió en bata pudo observar a Steven recogiendo las cosas y llevándola a una mochila.
—Nuestro viaje de regreso es hasta mañana. ¿Estás muy ansioso, que ya estás haciendo maletas?
—No, no estoy haciendo maletas.
Esta noche dejaré que descanses tranquila y sola. Yo dormiré frente a la playa. En la tarde le pregunté al seguridad encargado y me dijo que estaba permitido.
—¿No será que te citaste con una de esas chicas que te pidieron tu número en la tarde?
Él se mostró sorprendido, en otra circunstancia podría jurar que estaba celosa. —No, para nada. Yo firmé un contrato donde también debía ser fiel y respetarte. Jamás trataría de hacer quedar mal a la persona que está a mi lado y ha hecho tanto por mí, así qué tranquila, solo dormiré en la playa.
—¿Esto quiere decir que te molesta mi presencia? ¿Hago ruido durante la noche, sonámbula? ¿Qué sucede durante la noche? —ella no estaba dispuesta a dejar que se marchara.
—No, nada de eso. Solo quiero dejarte descansar de mí un rato, llevamos tres días juntos, haciendo actividades todo el día. Es injusto para ti tolerar tanto tiempo mi presencia, imagino que cuando estemos en la casa, no vas a tener esta oportunidad.
—No me dejes sola, prefiero tu compañía a quedarme en un cuarto de hotel donde no me conoce nadie.
—¿Estás segura de que no te incomoda? —preguntó mirándola a los ojos extrañado por su cambio repentino.
—¡Estoy segura! Y te lo estoy pidiendo.
—Bien, entonces tomaré un baño. —él tomó la bata y fue al baño.
Allí fue donde se desnudó, siempre era muy cauteloso y respetuoso, aunque tenía su procedencia de la calle, Ashley no podía negar que era muy bien portado y muy guapo.
En ese momento no sabía por qué, pero le llegó la curiosidad, así que mediante el espejo lo observó y logró ver su desnudez, logrando encender un fuego en sus venas, y sintiendo deseo en su parte íntima, ella rápido se arropó con las sábanas, e intentó no seguir mirándolo. Cuando él salió del baño, ella lo invitó a dormir a su lado. Él eso lo encontró bastante extraño, pero siempre cedía a lo que le pedía por alguna extraña razón.
—Buenas noches —dijo Steven ya listo para dormir.
—Buenas noches —respondió ella con una sensación extraña que acariciaba su piel y mantenía tenso todo su cuerpo. Una sensación que nunca antes había sentido.
Ella se durmió y al despertar notó que Steven se había cambiado al sofá, así que se sentó en la cama y lo observó. Fue como logró ver su pecho desnudo. Ella, tratando de recapacitar, con la sábana cubrió su rostro, quedando dormida hasta el amanecer, solo que volvió a despertar.
Su cuerpo la había traicionado por completo, y su sexo le pedía ser tocado. Ella no sabía a qué hora Steven había regresado a la cama, pero su cuerpo le gritaba sentirlo. Por los movimientos en la cama, él despertó y entonces ella cerró los ojos simulando estar dormida. Él se levantó y caminó hasta el baño. En ese transcurso, Ashley se tocó su sexo, ella cerró los ojos y con su dedo frotó suave su clítoris. Sus movimientos iban en aumento, como sentía placer. Ella jadeaba y él se enteró de lo que sucedía. Aunque trató de dejarla sola para qué se tocará a gusto, como hombre al fin terminó interrumpiendo y se excusó. Ashley hizo contacto visual y lo llevó hacia ella para besarlo. Cómo él sabía que ella estaba envuelta en el elixir del placer, cayó rendido ante sus gemidos y gestos de excitación.
—Te ayudaré, ¿sí?
—Sí —ella respondió con una mirada perversa y con todo el deseo de sentir su toque.
Él inició acariciando sus rosados y firmes pezones. Ella cerró los ojos fuertes, sintiendo un fuego arder en su v****a. Fue cuando él abrió sus piernas quedando detrás de ella, humedeció sus dedos e inició con las caricias en su clítoris. Durante un buen rato ella disfrutó de las caricias que estaba recibiendo. Steven estaba prendido en llamas, ver lo perfecto de su desnudez parecía irreal, cambió de posición y, sin dejar de acariciar su clítoris, se pasó al frente y lamió sus firmes pezones. Ashley se perdió en el placer, pues ya sabía que había perdido en el peligroso juego.
Él, hipnotizado por sus jadeos, llevó su boca hasta su sexo y con su lengua la llevó al clímax. Él quedó asombrado, ya que al tocarla con sus dedos sintió su virginidad intacta.
Ella aún estaba jadeando de placer y él disfrutó los fluidos en su boca, pero cuando ella pensó que le haría el amor, solo se fue hacia el baño y la dejó tendida en la cama. Quería preguntar, pero estaba agitada y somnolienta por la debilidad del orgasmo que acababa de tener "Su primer orgasmo" la dejó tendida en la cama dormida profundamente.
—Buenos días —ella lo despertó, ya que él seguía dormido en el sofá.
—Buenos días.
—¿Por qué me dejaste sola en la cama?
—Debemos prepararnos para regresar.
Él entró al baño y ella se encontró muy rara su actitud. Así que entró al baño y se paró frente a él mientras estaba desnudo. Lo miró y como no sabía describir lo que sentía y deseaba expresar, solo se devolvió sin decir nada, pues se sentía confundida y no sabía qué preguntar ni cómo actuar. ¿Ese hombre estaba despertando interés en ella?
Él dentro de la bañera peleaba con su erección, pues era difícil tener a una mujer tan hermosa y deseable y estar consciente de que todo era una falsa, algo que a lo largo del tiempo solo terminaría arruinando los pocos pedazos que le quedaban de su imperfecto corazón.
—Vamos a desayunar antes de marcharnos. —sugirió Ashley muy sonriente.
—¡Sí, vamos! —respondió él, terminando de arreglar su camisa y sin ninguna expresión.
—¿Te sucede algo? Siento que estás extraño y algo serio.
—Me gusta la comunicación, Ashley. Si estoy aquí y accedí a casarme contigo, es por ayudarte en gran parte, ya que sé bien que lo necesitabas y yo también necesito todo lo que me ofreces, pero tengo un corazón y no deseo que jueguen con él, pues no sería justo.
Ella no encontraba cómo interpretar sus palabras. La estaban pasando bien y solo recibió esa advertencia acompañada de una mirada fulminante. Desayunaron en silencio y durante el vuelo él mantuvo sus ojos cerrados en todo momento, cosa que le empezó a inquietar a Ashley, ya que no sabía por qué había cambiado su actitud así de repente.
Él se sentía atrapado y solo pensaba que ella quería jugar. Había aceptado un matrimonio simulado, no que sería su marioneta.