Y yo que pensé haberlo tirado hace mucho, pues mentira, ahí está de nuevo, en la cima de mis pensamientos, y solo quería que dejara de reinar en mi propia cabeza. Pero ni el lado mío más racional quería destronarlo. En fin, pensarlo una y mil veces le había dado la corona. Atrapé aire llevando oxígeno a mis pulmones de forma insistente, porque su dejaba de hacerlo moriría de asfixia. El agua cayó poco a poco sobre mí. Al rato ya había terminado de bañarme. Volví a mi habitación y comencé a buscar algo acorde en mi armario. Todas las cosas que había comprado aquel día, estaban ahí. Revisé algunas perchas y encontré el vestido cómodo que opté ese día. Me lo puse junto a alguna zapatillas viejas y até mi cabello en una coleta alta. Frente al espejo me vi bien, en mi opinión. Ya estaba li

