—Sí, no voy a regarlo por ahí. Descuida, no me veas cómo la mala, siempre te he dado esa imagen, pero no soy así como crees. Así que quédate tranquila que no voy a comentarlo a nadie. Me dejó más aliviada escucharla. Yo sabía que estaba siendo sincera conmigo. Solo esperaba que mi instinto no se equivocara. Carla buscó un lugar para aparcar, y una vez lo encontró, pudimos dejar el auto. Aquí si lo ponías en el lugar equivocado, ya al salir o tenías una nota de infracción pegada en el parabrisas o el auto ya no estaba. Mejor prevenir que pasar un mal rato. Nos metimos en el lugar. Ella avisó que iría a tomar un lugar en la fila para comprar las entradas. Pero yo me adelanté para poder comprar algunas golosinas. Había traído suficiente dinero, así que pude convidar a ella también. Aunque

