—No es cierto, siempre soy sincera contigo, y si alguien no se te ve bien, te lo diría, Jasmine. —Creeme, hay tantos momentos que puedo citar, en los que me veía realmente mal y me dijiste que estaba perfecta. Me sonríe, sabe que tengo toda la razón. Cómo en el halloween pasado o en el cumple de Antonella, una vecina que se mudo hace poco a Australia. —Bien, solo en ocasiones, pero casi todo se te ve bonito. Ya quisiera yo tener tu cuerpo. —Mamá, tienes un cuerpo hermoso. —comenté, y es que a su edad se conservan bastante bien. No sé como es que aún no se conseguía a alguien —. Podrías conseguirte un novio. —Ya estoy para eso, Jasmine. —me miró, la sonrojes se quedó en sus mejillas y quise reír por su cara. Hablaba como si estuviera muy vieja y no llegaba ni siquiera a cincuenta

