P.O.V Alexander La secretaria ingresó trayendo varios folios, los dejó en mi escritorio y se retiró Tara pedir permiso. En toda la junta no estuve pendiente de lleno en el asunto, toda mi cabeza iba dirigida a ella, mi conejita, mi Jas que desde hace días lo había cambiado todo. Mi mundo, mi manera de ser, de estar... Culpable me sentía por atreverme a tocar su cuerpo, por robarme su primera vez, aunque todo fue consensuado. De todos modos no paraba de darle vueltas a ese tema, ella y yo habíamos estado juntos, y me daba miedo perder su amistad. Devuelta en mi oficina, tras haber estrechado manos por doquier, me encontraba a solas, tumbado en mi silla giratoria, pero con la mente embaucada en mi Jas. Como ella misma dijo, lo mejor era olvidarlo y ya, seguir como si nada. Me aflojé l

