Capítulo 27: Confusión y amor

1294 Words
XXVII *** Capítulo con contenido erótico *** Por medio de sus senos se deslizaban esos dedos ya húmedos del sudor de su cuerpo. Ella sentía el aliento ardiente de su amado en su nuca, mientras empujaba dentro de su cuerpo una y otra vez. Estaba contra esa ventana que daba a aquel hermoso y oscuro paisaje en que la Luna entraba y era la única luz de los amantes. —Exquisita… —susurró Matt, ahora cerrando sus manos en sus divinos pechos que adoraba. La habitación estaba tan caliente como sus cuerpos. El verano no daba tregua en ningún momento, al igual que el impulso de Matthew de estar dentro de su mujer, cada segundo del día. Aluna era todo lo había deseado siempre, no lograba entender del todo como es que ella podía controlar su mente y corazón de esa manera. La inclinó un poco sobre un buró, para poder penetrarla mejor. Ella gemía fuerte, por fortuna en casa no estaba su padre. Por supuesto intentaron contenerse, pero es etapa salvaje en la que se encontraban, no les permitía controlarse. Además, los sucesos de esa tarde habían sido demasiado molestos. De alguna manera debían quitarse el enojo. —Matt… quiero verte… La súplica de la joven llegó a los aturdidos y deseosos oídos del hombre, que salió de su cuerpo y la cargó hasta la cama. Ahí abrió las piernas de Aluna y se las puso sobre sus hombros, cayendo un poco sobre ella, haciendo que el roce se sintiera hasta lo más profundo. Ella se sostenía como un gato de los hombros de él, enterrando las uñas tanto como le era posible; el pene era demasiado grande y casi la partía en dos. Aluna ya no controlaba sus gemidos, suerte para todos que su casa no compartía paredes con ninguna otra. Matt se excitaba más y más con esas súplicas que llevaban su nombre. De repente, él se detuvo y dirigió sus ojos a la ventana. La chica lo miró con curiosidad, aunque eso le daba un respiro. Él bajó su cabeza, su expresión era algo aterradora, no entendía lo que estaba pasando, pero parecía más como un animal salvaje al acecho. —¿Qué pasa Matt? —preguntó a penas a media voz y muy agitada. —Tenemos público. —¡Dios! ¡Papá regresó! —preguntó alterada. Quiso moverse, pero aún Matt seguía dentro de su cuerpo. —No, no es Otto… y no te voy a dejar ir. Aluna se tranquilizó, creyó que su amante hablaba de algún búho intruso. Pero la niña se equivocaba. Afuera de esa ventana, a unos metros escondido tras un árbol, estaba Jan, que claro percibía el fuerte aroma que desprendía Matt y sabía con exactitud lo que estaban haciendo. Jan, a su vez, empezó a dispersar sus feromonas furiosas y el patinador las reconoció. Además, los gemidos de Aluna, comenzaban a cruzar las paredes. Nadie entendía ni sabía que era lo que tenía tan molesto a Jan. Ni siquiera su madre, que esa tarde golpeó en la casa de la familia, dejando a Aluna y a su padre con la boca abierta. —Nora… ¿Qué haces acá? —preguntó Otto bastante sorprendido, sabiendo ya lo sucedido con Jan. —Supe que mi hijo hizo un espectáculo digno de un patán, quería disculparme con todos. De verdad, las cosas no debieron darse de esa manera. Aluna se acercó a la puerta, no sin antes pedirle a Matt que esperara un momento. El joven obedeció, escuchaba todo, pero no entendía nada. Eso le pareció frustrante y su nuevo propósito a un futuro próximo era el de aprender el idioma. Ya dominaba otros, no podía dejarlo pasar nada más. Incómodo, encendió su móvil para intentar traducir lo que ellos decían, con una ingeniosa aplicación. —Aluna, bienvenida —dijo Nora, mirándola casi con lástima—. Mi hijo hizo algo estúpido. —No creo que necesite que usted venga a disculparse por él, señora Nora. Jan ya es un adulto… —Oh, no. En este pueblo necesitamos que las cosas queden claras, por eso, yo vine sobre todo por Otto. —Echó un vistazo adentro, percibiendo el aroma de Matt—. Así que eres amiga de un joven Alpha, uno de élite. Bien por ti. El punzante comentario tenía toda la finalidad de hacer sentir a Aluna mal. Ella fingió por mucho tiempo ser omega, por petición de Jan; aun así, Nora solo la vio como una mentirosa que quería atrapar a su hijo Alpha. No estaba muy contenta tampoco con la destinada de su hijo, pero igual, tenía altas probabilidades de tener nietos Alpha. —Nora, si ya has terminado, puedes regresar a tu casa. Gracias por tus disculpas… No pudo seguir hablando, pues la mirada de la mujer se clavó tras ellos, en Matthew Siberan, que se había levantado de la mesa, al entender lo horrible de las palabras de esa mujer. Sabía que Nora, al ser una mujer omega, percibía lo molesto que estaba. —Dios… es un hombre muy hermoso —susurró la mujer, de cabellos blancos y ojos verdes. —Buenas tardes, señora. Soy… bueno, usted ya no sabe. Matt habló muy frío, muy serio. Otto notó que estaba molesto, eso significaba que entendió todo lo que ella había hablado. —Siento mucho lo sucedido hoy con Jan. No es propio de nadie de esta ciudad, incomodar a los invitados. Se dejó llevar… solo eso. —Sé que acá las cosas se manejan diferente, no debió ser usted quien viniera a pedir disculpas, sino que debió ser él para que me explicara por qué, teniendo ya una pareja, molesta a Aluna, mi futura esposa. Nora se sintió intimidada. Tragó algo de saliva y dio dos pasos hacia atrás. Hizo un ademán con su cabeza y se despidió de manera muy cortés. No obstante, antes de salir de la casa, debía dejar salir su veneno. —Aluna, parece que te gusta que te rompan el corazón… La jovencita quiso tragarse todo lo que estaba sintiendo, pero sus ojos empañados no engañaron a su amado, que la abrazó. Le preguntó lo que había dicho, ni Otto ni ella quisieron decirle. De todas formas, la aplicación se lo dio a saber, y sintió que la sangre le hervía en las venas. Entendió que había esperado demasiado para poner el anillo en su dedo. *** —Te amo… —suspiró dándole un beso a sus cabellos, tan negros, tan hermosos. —Matt… Lamento tanto todo esto que está pasando… venir acá fue un error. —¡Claro que no! Debía hablar con tu padre debidamente. —No debiste decirle todo eso, se lo va a creer —dijo divertida la joven. Matt se incorporó un poco, y la miró muy fijo. No parecía ser que ella creyera que eso era verdad. —Todo lo que dije fue en serio. Aluna se sentó en la cama, y le acarició el rostro. No le gustaba verlo molesto, ya ese día había estado bastante intenso. Escucharon la puerta principal, Otto regresaba del juego de cartas con sus amigos. Era hora entonces de dormir un rato. Se cubrieron un poco, no obstante, a los pocos segundos de cerrar los ojos, escucharon que golpeaban a la puerta. Aluna se vistió muy rápido, al igual que Matt, no entendían qué estaba pasando. En el pasillo se encontraron los tres, que bajaron para saber de qué se trataba. —Dios mío… es Gino. Lo dicho por Matt, antes que llegaran a la entrada, dejó muy asustada a Aluna, que corrió a abrir y se encontró con su amigo bañado en lágrimas. Algo había pasado, algo malo, y eso involucraba, sin lugar a dudas, a Louis Leroy. *** Fin capítulo 27
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD