Mónica me toma de la mano y me hace caminar hasta donde está la alberca para buscar a Fabián, pero después de mucho buscarlo, no logramos encontrarlo, hasta que veo a Fabián salir de la casa sonriendo y tocando sus labios.
No puede ser, el del beso ¿era Fabián?
Dios, no puedo creerlo. Fabián no tiene barba, es alto y musculoso, su cabello no es largo pero tampoco corto, puede perfectamente ser él.
Es más, me acaba de mirar y sonríe abiertamente, comienza a acercarse a mí y yo estoy a punto de derretirme. Si es él yo me muero aquí mismo.
- Si viniste, te estuve buscando. - Me dice en cuanto consigue llegar hacia nosotras y me guiña un ojo. Dios, si es él.
- Yo te buscaba a ti también, mira... Te quería presentar a mi amiga Mónica. - Moni me tiene del brazo mientras me pellizca por debajo, así que me giro y la miro para presentarle a Fabián. - Mónica, este es Fabián, de 4°.
- Encantada de conocerte, Fabián.
- Igualmente, Mónica.
Ellos se besan el rostro y yo los observo nada más. Hay algo que me dice que Fabián no está interesado en ella, pero ¿Que sé yo de esas cosas?
- Querida amiga, te debo un baile por cada libro que el idiota de Frank tiró al suelo, así que si no comenzamos ya, no terminaremos esta noche.
Fabián se gira y me mira sonriente, miro a Mónica quién me está haciendo señas para que me niegue.
- Yoo... No sé bailar, pero puedes bailar con Mónica.
- Si, yo feliz bailo contigo.
- Mmm... No necesitas saber cómo hacerlo para poder bailar esta música de tarros, al menos uno. No te puedes negar.
- Fabián yo... - Me toma del brazo y me guía a una pista de baile.
- No, ya te dije que no te puedes negar.
No quiero mirar atrás pues Mónica me debe estar odiando en este momento, pero no es mi culpa.
- Te prometo que sólo será un baile.
Llegamos y me toma de la cintura mientras yo lo alejo.
- Fabián, no me gusta mi cintura ¿podemos bailar sin tocarnos?
- ¿Que tiene de malo? Te ves preciosa.
Levanta sus cejas y me mira intrigante mientras muerde su labio inferior.
- Gracias por eso. - Bajo mi cabeza y el toma mi barbilla para subirla.
- No tienes porqué bajar tu cabeza. No lo hagas.
Comenzamos a bailar lentamente y el coloca su mano igual en mi cintura.
- Fabián...
- Lo haré igual, no tienes de qué avergonzarte.
Continuamos bailando lentamente y el se acerca cada vez más a mi. En cierto punto, y ya cerca de mi oído, me susurra.
- Siempre te miro cuando pasas por mi sala hasta la tuya, debo decir que tus ojos azules me encantan. Realmente eres una niña muy linda, Mei.
¡Dios, él sabe mi nombre! También me dijo que me miraba cuando pasaba. Primero me besa y luego me dice cosas lindas, esto es alucinante.
Pero... Su olor, ese no es su olor.
El chico del beso tenía un olor a menta con una mezcla de after shave y un perfume muy suave pero rico. Fabián no huele igual. Me equivoqué entonces, el del beso no es Fabián.
- Fabián, si miras la luna ¿En qué piensas?
- ¿Qué? Bueno, no miro mucho la luna a decir verdad.
No, Fabián no es el chico que me dió mi primer beso, pero, si no es él ¿Quién es entonces?
Intento separarme de Fabián para buscar al chico que me hizo sentir tan bien y que fue la primera persona que me besó, que no le importó mi peso ni mi forma de verme, sólo le importé porque era yo, pero Fabián toma mi mano y me hace girar mientras bailamos y nos guía en la música, lo que me hace recordar que aquel chico me dijo que el tiempo se encargaría de juntarnos pero que me prometía que nos volveríamos a ver. Entonces le dejaré al tiempo el volver a vernos.
Por ahora disfrutaré del baile con Fabián, incluso si mañana Mónica me mata. Diablos, no había pensado en eso.
Cuando termina la canción, Fabián me mira sonriente y me habla.
- ¿Si sabías bailar? Lo hiciste estupendo.
- No lo hago mucho, soy un poco tosca para eso, ya verás que mi peso igual es un impedimento.
- ¿Tu peso? ¿Porqué?
- No puedes fingir que no soy bastante grande si hablamos de tallas.
- No te puedo ver de la misma forma en que tú te ves, y eso es porque yo veo a la gente por lo que es y no por su aspecto.
- Nunca se me hubiese ocurrido que el chico más lindo de la escuela diría algo así.
- Eso es porque me estás juzgando por como me veo. ¿Haces lo mismo que el resto?
- No, fue sólo un tonto comentario, eso es porque normalmente los hombres no dicen esas cosas y no te juzgo ahora por tu sexo, es sólo que en los libros siempre es así.
- Entonces podemos escribir un libro propio.
- ¿Que quieres decir?
- Que quiero ser tu amigo... Si tú quieres.
¡Imagínate tu! Hace un par de horas solo dos chicos en la escuela me hablaban por voluntad y ahora ya he dado mi primer beso a un completo desconocido y el chico más lindo de la escuela quiere ser mi amigo. Nada podría malir sal... Perdón, salir mal... ¿Cierto?
- Claro que quiero, me encantaría conocerte más.
- A mí también me gustaría conocerte más.
- Entonces podemos ser oficialmente amigos. No te voy a juzgar si no me saludas en los pasillos.
- Niña loca, a mis amigos los tengo cerca.
- ¿Y que dices de Mónica? - Si, pregunto por ella ya que esa chica lleva mirándome con cara de odio desde que empezamos a bailar, asi que tengo que incluirla.
- ¿Quién?
- Mi amiga, la que te acabo de presentar.
- Si, es linda pero no es muy de mi tipo.
- Pero podemos ser amigos los 3.
- Cómo tú quieras, Mei. Me gusta cuando sonríes.
Si, probablemente dirán que parezco tonta y que no me doy cuenta de las indirectas del chico, pero es que no soy tan hábil en estas cosas como los demás. Nunca tuve más de dos amigos, y deben pensar que ya es bastante difícil creer que tú crush se te acerque, te pida bailar, te haga reír y te diga que le gusta cuando sonríes y que quiere ser tu amigo.
Es surrealista creer que él puede pensar eso de mi.
Estoy nerviosa, estoy hecha un lío.
Fabián me suelta y voltea para llamar a alguien, es mi señal para salir de aquí, miro mi reloj y de pronto levanto la cabeza, docenas de miradas se ciernen sobre mi lo que me hace suponer que se trata de Fabián, ellos me miran porque el formidable Fabián bailó conmigo. No me gustan las miradas, prefiero que nadie me note así que salgo rápidamente de la multitud y me dirijo a Mónica.
- ¿Que te dijo Fabián?
- Que quería ser nuestro amigo, ahora debemos irnos.
- ¿Nuestro?
- Si, Mónica, tuyo también. Ahora vamos que el tío Rai está afuera.
Mónica me tira del brazo y corremos mientras ella dice muchas palabras de emoción que no logro entender.
Llegamos a la Hummer y el tío Rai nos saluda con una sonrisa brillante y nos conduce fuera de la mansión.
- A todo esto Mónica ¿De quién es esta casa?
- ¿Bailaste con él y no le preguntaste?
- ¿Es la casa de Fabián? Woaaa, que hermoso palacio.
- Si, es un hermoso palacio para un príncipe como él.
"Un palacio para un príncipe", pero no pienso en Fabián cuando Mónica menciona esa frase, por el contrario, pienso en mi melancólico amigo que me dió mi primer beso.
Que ganas de saber quién es, cuál es su nombre, dónde vive. Aunque, cómo dijo él, nada de eso importa para tener una buena conversación.
Pero eso fue para mí mucho más que sólo una buena conversación, fue algo que nunca podré olvidar.
Meto la mano en mi bolsa y toco la esfera...
Algún día, amigo, algún día te la voy a regresar.