Mi firma fue puesta en el acta de matrimonio, no decidimos darle más vueltas al asunto y después de que la policía se llevará a todas esas personas de mi apartamento fue que pude respirar un poco más tranquila y comenzamos a organizar lo que se iba a hacer. —Bueno, muchas felicidades —el notario extendió sus manos en nuestra dirección —se encuentran oficialmente casados, puede besar a su esposa. Los nervios de que Leo me besará fueron grandes, pero él me dio un beso en la frente y aunque los nervios desaparecieron por completo, la desilusión fue grande. —Bueno, ahora vamos a celebrar. Mi testigo fue mi vecina junto con su hija, nosotros fuimos a un restaurante cercano para celebrar. Íbamos acompañados por las niñas y Firulais, Sofía me arrojó arroz y se mostró feliz. —Gracias, cariño

