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- ¿Cómo se portó? – me preguntó mi ex mujer que venía a retirar al pequeño Benjamín. - Bien. Fuimos al cine y comimos helado. – conteste mientras observaba a mi hijo sonreír . - ¿Te pasa algo? - ¿Tanto se me notaba? - No, ¿Por qué? – - Es que te noto raro. Cómo deprimido. – Y lo estaba. Lo que había sucedido con Camila me había dejado abatido, por alguna razón las cosas habían cambiado y los papeles se habían invertido. Me lastimó saber que su mente y su cuerpo ya no es mío y que el único culpable fui yo. Todo lo sucedido con Daiana y las fotos me habían demostrado que siempre estuve equivocado y que lo único que ha querido Camila era advertirme y como siempre, terminaba por lastimarla y ahora el que siente lo que es ser rechazado era yo. Si bien había salvado mi reputación ya nada era igual. Camila le daba ese condimento especial a mi vida y el saber que ya no me desea y se muere por mí me hace tener celos y mucha bronca, por qué sé perfectamente que debe estar muriéndose por ese idiota del hermano de Daiana y él, desapareció como un cobarde. - Estoy bien. – no me parece bien tener que decirle lo que sucede si al final de cuentas todo el tiempo que estuve con Camila, o bien, desde que la conocí y se coló en mi cabeza no había dejado un solo segundo de hacerla infeliz ¿Por qué debería seguir arruinando su vida? - Bueno, entonces confío en vos. – y luego de saludarla y darle un abrazo a mi hijo me quedé solo. Melancólico tomé mi laptop y comencé a escribir. A veces, cuando me sentía ahogado por la realidad, prefería canalizar mi frustración en alguna historia breve que me ayudara a poder sacar esa sensación horrible de sentirme vacío y no saber qué hacer. Me costaba tanto entender que Camila ya no le pasaban las mismas cosas conmigo que antes y realmente eso era frustrante porque su cuerpo se había vuelto una necesidad y el no tenerla, el no sentirla bajo mi cuerpo, el no sentir su piel en mis manos me tenía perdido. Nunca imaginé, aquella vez cuando la besé por primera vez en el aula hoy estaría en esta situación. Siento que me faltó valor para jugársela y pese a que ya no soy su profesor ella no me quiere en su vida. - ¿Entonces en pleno acto s****l te pidió que la dejaras? – entre Javier y yo no había secretos y de echo él me había dicho que si seguía con todo esto iría a terminar como ahora. - Me temo que realmente está enamorada del hermano de Daiana. – - Es que la culpa la tenés vos. Fuiste un histérico con ella y tiraste tanto de la cuerda que al final se rompió. Dudaste de ella cuando Daiana entro a tu vida y ahora te duele las consecuencias. – Javier tenía razón, yo dejé que Daiana consumiera mi cabeza y me pusiera en contra de Camila, de hecho yo era el culpable de que ella estuviera al borde de ella muerte y al final lo de las fotos no era tan importante. Ni bien supe lo del incidente me quedé en shock y sé que no estuve, que la dejé sola pero no sabía cómo actuar. Quisiera volver el tiempo atrás y cambiar todo este presente porque deseo estar con ella y porque hace mucho no me pasa esto con una mujer. De hecho, no he podido estar con nadie desde que me di cuenta que la necesito para vivir y el saber que su deseo y su amor es para otro hombre me llena de celos y los celos son muy mal consejeros. . . . “Por favor, necesito que hablemos ¿Cuándo vas a levantar el teléfono? Entiéndeme, yo te quiero y lo sucedido con Daiana no significó nada. Mi amor, Nacho necesito hablar. “ Escucho su mensaje una y otra vez y por más que quiera no puedo. No puedo olvidar que me usó, no puedo hacer de cuentas que no pasó nada cuando se burló de mí con mi hermanastra, con la misma que fue culpable de la muerte de mi ex y mi hijo ¿Qué debo pensar? ¿Qué me quiere? ¿Qué clase de amor es ese? A veces siento que no voy a poder con todo esto que me pasa, con la verdad que cada noche me golpeaba a la cara. Por más que besara y le hiciera el amor a Nayla, no podía no dejar de sentir que a quien besaba y tocaba era ella, Camila ¿Por qué no puedo olvidarla? Dejo a la rubia seguir durmiendo y me incorporo de la cama, acomodo sobre la mesa una línea de cocaína y antes de aspirar lo vuelvo a escuchar su mensaje para sentir que la odio y que el efecto de la droga en mi sangre, en mi cuerpo no me haga recordar y sentir lo miserable que soy sin ella. A la mañana siguiente, mientras me bañaba alguien había llamado insistentemente, lo primero que pensé fue que se trataba de Camila, una vez más, pero lo que me extraño fue que había una de mi tía y ella no llamaba a no ser que fuera algo importante o hasta grave. Tome valor y decidí llamar a mi padre, pero el que no respondiera me daba mala espina. De repente el teléfono vuelve a sonar y un escalofrío me recorrió el cuerpo y supe que no sería nada bueno. - Hola.- le digo temeroso. - ¡Hasta que al fin atiendes! – me dice mi tía exaltada. - ¿Qué pasó? – temía oír algo que no quería pero debía ser fuerte, porque estaba seguro que después de este llamado todo cambiaria.-. - Ignacio, no sé cómo decirte esto.- el tono de voz no era bueno y la noticia suponía que tampoco. – tu padre. . . – en ese momento pensé lo peor. - ¿Qué pasó con mi padre tía? – empezaba a sentir un nudo en el estómago y eso solo podía ser presagio de algo, una muy mala noticia. - Lo lamento hijo, tu padre tuvo un infarto y falleció está mañana.- No recuerdo nada, solo que el teléfono calló al suelo y comencé a llorar fuerte, tan fuerte que Nayla me escucho y despertó. Se me acercó sin comprender lo que me sucedía y yo no supe que decir más que abrazarla. Necesitaba sentir la contención de alguien, quería un abrazo y ella estaba ahí para mí. No recordaba sentir tanto dolor que cuando perdí a mi hijo y a Marina y sabía que había una sola salida para no sentirme tan vacío y eso era la droga. . . . Veo entrar a mi habitación a Daniela mientras caminaba lentamente, sus ojos estaban abiertos como platos y muy colorados y su mano reposaba en el pecho, justo en el lugar donde está el corazón. Yo, que estaba escuchando música al verla entrar tan consternada me asustó y deje todo a un lado para preguntarle sobre su estado. Ella solo me miraba y de sus ojos corría una lágrima, yo me desesperé porque para que ella tenga una reacción como esa era porque algo malo había pasado y realmente así era. Me contó que su padre había tenido un accidente y que estaba internado en el hospital, que por suerte estaba fuera de peligro pero que allí se enteró de una noticia tristísima y eso era que él padre de Nacho había sufrido un infarto y había muerto. Era de esperarse que a Dani le afectará tanto, ella tiene un alma tan bella, es tan sensible que todo le afecta más que a otros. El escuchar esa terrible noticia me hizo pensar en cómo debía estar sintiéndose Nacho y que seguramente vendría a la ciudad para asistir al entierro. El imaginar cómo debe estar sufriendo me estrujaba el corazón y me nacía la necesidad de estar con él de abrazarlo, de besarlo pero no estaba, simplemente no estaba.
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