Capítulo — La Búsqueda y la Confrontación Alejandro se lanzó a buscar a su esposa con la desesperación de un hombre que sentía que el aire mismo lo estaba abandonando. —Elena… mi amor, necesito encontrarte. Recorrió cada rincón donde pudo pensar que ella estaría. Hoteles pequeños y grandes, pensiones, las estaciones de buses donde llegaban y partían cientos de personas anónimas. La ciudad de México era demasiado grande, y entre su multitud inmensa Elena podía desaparecer como una sombra. Llamó a Rosa, a Gabriel, pidió que preguntaran a los vecinos, a las amigas, a cualquier persona que pudiera haberla visto. Se detuvo incluso en las plazas donde solía caminar con Dylan, mirando los bancos vacíos con un dolor que le atravesaba el pecho. Contrató incluso a alguien para rastrear llamadas

