Capítulo — La Tarde Secreta El sábado, poco después del mediodía, Camila Ramírez pasó por el restaurante Varela junto a Dylan, con Juan Alberto al volante. El niño venía con los ojitos iluminados de emoción, como si supiera que ese día iba a ser distinto. Elena los esperaba ya lista, con una bolsita de cosas en la mano y una sonrisa cómplice. —¿Listo para la aventura, Dylan? —preguntó con brillo en la mirada. —¿A dónde vamos, tía Elena? —replicó él, curioso, mientras subía al asiento trasero del auto. Elena le guiñó un ojo. —Es un secreto. Pero te prometo que te va a gustar muchísimo. Camila sonrió desde el otro asiento, con esa sensación cálida de ser parte de algo especial. El auto tomó rumbo fuera de la ciudad. Elena, antes de salir, le pidió a Juan Alberto discreción: lo que iban

