Capítulo – La mentira de Renata La mañana se había vuelto tibia, con ese sol de invierno que apenas calienta las calles. Elena y Alejandro salieron del apartamento tomados de la mano, como si ese gesto bastara para sellar todo lo vivido la noche anterior. Alejandro, todavía con la sonrisa suave que solo ella lograba arrancarle, la apretaba con ternura, disfrutando de ese instante tan cotidiano como sagrado. Al cruzar la recepción, el aire se tensó. Dos figuras esperaban allí, como sombras y que no se resignan al olvido: Renata Villalobos y Sabrina Oliva. Elena se detuvo en seco. La sangre le bajó al piso. Alejandro notó el temblor en su mano y la apretó más fuerte. —No te preocupes —susurró, mirándola fijo—. Yo te amo, Elena. Desde que te conocí no puedo vivir sin vos. Y sin importa

