Capítulo 23– Tratos de ternura y venenos ocultos Dos días después de la cena confesional, Alejandro sorprendió a Elena con una frase que la dejó sin aliento: —Tenés un don. Desde que llegaste, cambiaste mi vida. Las palabras quedaron flotando entre ellos, como un pacto silencioso que ninguno se animaba a romper. Ese mismo día, fueron juntos a buscar a Dylan a la guardería. El niño salió corriendo apenas los vio, con la mochila tambaleando en su espalda. Alejandro lo cargó entre risas, y Elena, a su lado, no pudo evitar sentir la calidez de ese pequeño instante de familia improvisada. —¡Tía Elena! —gritó Dylan, abrazándola frente a la maestra. La señorita, que lo conocía desde bebé, se sorprendió. Alejandro se apresuró a presentarla: —Ella es Elena Duarte, mi novia trabaja conmigo en

