Capítulo 22 – El enfrentamiento y las confesiones El restaurante Varela amaneció en un silencio extraño tras el día de limpieza. El eco de los ventiladores aún flotaba en la cocina, y sobre las mesas de acero reposaban ollas brillantes, cucharones secándose y algunas migas olvidadas. Alfredo Garza, el bigotón de siempre y encargado de turno, entró con el ceño arrugado. Apenas notó el mínimo desorden, su bigote tembló de rabia. —¿Qué demonios pasó aquí? —masculló. Fue directo al guardia de seguridad y exigió revisar las cámaras. Minutos después, con la sangre hirviendo, marchó hacia el despacho del dueño. El pasillo resonaba con la pesadez de sus pasos. Al abrir la puerta, encontró a Alejandro Varela sentado con Dylan en brazos, revisando unas cuentas. Lo había llevado temprano antes d

