Negar que me siento satisfecho, y asumir que no deseo dar el paso por el que tanto discutí con Bianca año tras año desde que me hice adulto, sería el mayor de los engaños. Definitivamente que de los presentes Camelia es la más engañada en todo esto. Nunca pensé sentir tanta emoción por el hecho de saber que estoy a un paso de dar el paso que tanto evadí. Me viera Bianca ensimismado en la idea de casarme, y no con cualquier mujer, sino con la que mi corazón decidió estar, la que yo mismo escogí y decidí que ocupará el lugar que tanto ella misma se empeñó en llenar con cualquiera de las mujeres caprichosas que me han rondado, y que por el simple hecho de provenir de las familias adineradas que hacían parte de su círculo social, eran las perfectas candidatas para mí. «¡Qué errada!» Me dig

