La desesperación me estaba carcomiendo. Llevo todo el día esperando por este momento y ver que pasaban los minutos y no verla aparecer me estaban acabando. Ansioso apresuré todo para estar listos antes de la hora fijada. Cuidé al detalle que todo estuviera perfecto. Deseoso de que nada fallara, exigí que hasta los invitados estuvieran presentes antes de que ella hiciera acto de presencia. No podía dejar que nada enturbiara este día. Encontrarme con la sorpresa de ese hombre precisamente a la hora en la que ella debía estar sentada al lado mio bajo la tienda que dispuse para celebrar la ceremonia, fue el golpe más bajo que pude sentir. El temor de que la convenciera y terminara llevándosela, me hizo desesperar. El deseo de llevarme por delante cualquier obstáculo que me impidiera estar c

