Las luces de neón hacían un espectáculo digno de una película de cavare, o algo así. La música era alta, los tragos vistosos, la gente hablaban, bailaba y reía. Ver a su hermana mayor en un ambiente así la dejaba en shock, nunca pensó que llegaría el día que vería a su estructurada hermana estar en una discoteca con amigos en una postura relajada y sonrisa vibrante. La había llamado anciana y otros seudónimos más a espaldas de ella. ¿Ahora? Ahora mismo se tragaba sus palabras. Ana Marie noto la mirada incrédula que su hermana le dedicaba, se separó de Álvaro para acercarse a su hermana con calma y la serenidad que la caracterizaba. Por dentro se divertía de la expresión que el rostro de su hermana proyectaba, también agradeció a la terquedad de su amiga por llevarla a la discoteca pese

