Dalila entra al cuarto de Magnus y lo observa dormir, han debido llamar otra a vez a un médico que pueda sedarlo para dormir porque cada día se le vuelve más difícil hacerlo por él mismo. —Nunca creí que la consciencia fuera tan poderosa —dice Barton parándose a su lado—. Ahora entiendo a mi madre cuando me decía: «¿Quieres saber cómo ha sido la vida de un hombre? Pregúntale por su consciencia y te harás una idea.» —Sé que estoy molesta con él, pero también tengo miedo… Lo he visto muy mal estos días y tengo mucho miedo de que se lastime. —Si te hace sentir más tranquila, puedo poner guardias a que se queden en la puerta. —Creo que será lo mejor —Dalila deja escapar un suspiro y de pronto, un par de lágrimas se le salen sin que las pueda controlar. No sólo es su padre quien la tiene as

