Barton continúa con la misma rutina de todos los días de cuidar a su amigo, por lo que cerca de las 8:00 de la noche llega al hospital y se encuentra con que Dalila aún está allí. La imagen de la mujer le causa un escozor. Está acurrucada en el sofá sin dejar de mirar a Magnus, quien permanece dormido en la cama. Quiere tantas cosas, pero sabe que ninguna de ellas sería buena. —Debería irse a descansar, señora, después de todo está embarazada y no creo que su esposo desee que ponga en peligro la salud de su hijo —ella lo mira con una sonrisa cargada de tristeza y asiente. —¿Tú vas a quedarte con él? —Ni aunque se quede en un hospital puedo zafarme de esto. Mi destino está atado a este idiota —dice sentándose en una silla al lado de la cama, tratando de ponerla como barrera para no lanza

